AMLO y sus reclamos de fraude

PAULINO CÁRDENAS

El nombre de Andrés Manuel López Obrador será sin duda el más mencionado de aquí a las elecciones del 1 de julio próximo y más allá de esa fecha. Si llegara a ganar promoverá una fiesta nacional. ¿Pero y si pierde? Dicen quienes lo conocen de siempre que si no es el vencedor de la contienda electoral, convocará a sus seguidores a armar una revuelta en todo el país. Y entre sus seguidores está el naciente movimiento #YoSoy 132, colectivo nacido ‘espontáneamente’ el pasado 11 de mayo en la Ibero, que lo ayudará a hacer bulla de aquí a las elecciones, y sobre todo después.

Si pierde volverá a clamar que hubo fraude en su contra. Ni duda cabe. Esa ha sido su bandera de reclamo siempre que pierde. Si pierde dentro de tres domingos, en plantón permanente exigirá nuevo conteo de actas, descalificará a las autoridades electorales y clamará, como en 2006, que hubo fraude en su contra, además de un complot y una conjura en su contra. Sin embargo sus reclamos de fraude no son nuevos. En su vida política varias veces ha enarbolado el fraude como bandera para hacerse la víctima cuando ha perdido.

Después de 12 años de militancia en el PRI, rompió con este partido; luego, en 1987, se unió a la Corriente Democrática del PRI que encabezaba Cuauhtémoc Cárdenas, y en 1988 compitió por el gobierno de Tabasco que ganó Salvador Neme Castillo. Ante los resultados que le fueron adversos publicó un libro de denuncia sobre el supuesto fraude. El 5 de mayo de 1989, bajo el liderazgo de Cárdenas, fue fundado el Partido de la Revolución Democrática y López Obrador fue designado su presidente en Tabasco.

En 1991 organizó una marcha para protestar contra el supuesto fraude electoral en Tabasco y Veracruz. El presidente Carlos Salinas ordenó entonces reconocer el triunfo perredista en dos municipios tabasqueños, Cárdenas y Nacajuca, donde se instalaron gobiernos de coalición PRI-PRD. En 1994, AMLO volvió  a intentar ser gobernador de su estado, que esta vez perdió con Roberto Madrazo. Tampoco aceptó los resultados e inició su segunda marcha que terminó con la entrega de un informe y documentos sobre el supuesto fraude en su contra. Sin reparar en mientes, publicó oootro libro con su verdad.

En julio de 2006, luego de que perdió la elección frente a Calderón con una diferencia de  243 mil 934 votos (0.58 por ciento), volvió a afirmar que hubo fraude en su contra, porque los resultados no le favorecieron e igual que en anteriores elecciones, vooolvió  a publicar un libro alegando fraude en su contra. De manera que la cantaleta de los fraudes es larga y recurrente en el tabasqueño. Ha sido sistemático ese modo de reclamo cuando los resultados electorales no le han favorecido.

La única vez que  no ha hecho irigote de fraude en su contra fue cuando ganó en 2000 la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Esa ha sido por cierto, la única vez que el tabasqueño ha tenido un puesto de elección popular. Podría decirse que el hoy aspirante por segunda vez a la Presidencia, ha vivido del cuento, del acomodo político convenenciero y de negras traiciones, empezando por la que le propinó a su pater admirábilis político, Cuauhtémoc Cárdenas,  a quien hizo que renunciara del PRD y que hoy es su gran aliado.

El tabasqueño se opone rabiosamente –igual que Felipe Calderón– al ‘regreso del viejo PRI’ al mando federal, cuando él mismo es producto de ese viejo PRI en donde comenzó su carrera política. Desde el 2006 se la ha pasado quejándose de que hubo fraude en su contra, y a quien arribó al mando federal lo ha llamado todo el sexenio ‘Presidente espurio’ y ‘Presidente pelele’ mientras él se autonombró ‘Presidente legítimo’.

Pero de unos días para acá, extrañamente se ha empezado a referir pública y respetuosamente al michoacano como ‘Presidente Calderón’ en Tercer Grado y como ‘jefe del Ejecutivo’ en entrevista con Pepe Cárdenas. !!Órale!! ¿A qué obedece ese drástico cambio? Y de andar pregonando que acabaría con ‘la mafia del poder’ si ganaba, ahora dice que no perseguirá a nadie y que gobernará ‘para ricos y pobres’ si llega a ser Presidente. De pronto se volvió un alma de Dios. ¿Pero y si no gana?

Si no gana volverá a ser el de siempre, dicen quienes lo conocen de toda la vida. El tabasqueño confía en que los suyos, que son muchos, y el aguerrido movimiento estudiantil #YoSoy132 de reciente cuño, lo ayudarán a hacer el ruido necesario de aquí a las elecciones, y sobre todo después de esa fecha. Quienes manejan a través de las redes sociales tras bambalinas a esta agrupación estudiantil, parecen estar dispuestos a que pase lo que tenga que pasar con tal de que Enrique Peña Nieto no llegue a Los Pinos. Lo mismo piensan en la casa presidencial. ¿Habrá habido un pacto secreto?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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