Ya ‘chole’ con su fraude electoral

PAULINO CÁRDENAS

Obsesivo como es, a sólo dos domingos de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador volvió a blandir su arma favorita, la del fraude, ya que teme que los gobernadores priístas –seguramente porque los gobernadores panistas y el jefe de gobierno del DF son almas de Dios–, hagan trampas el día de las elecciones. Eso denota tres cosas: a) que no está seguro de ganar, b) que no tiene confianza en los ciudadanos que estarán como funcionarios de casillas, y c) que por supuesto no le da crédito a las autoridades electorales del IFE y del Tribunal Federal Electoral que han reiterado su compromiso de que no habrá cabida para un fraude el día de los comicios. Queda claro pues, que si el tabasqueño no gana, organizará una revuelta nacional, aunque haya asegurado, y hasta firmado, que aceptará el resultado de las votaciones.

Resulta obvio que su cantaleta de fraude –que acompaña con las historias del complot y de la conspiración en su contra como siempre lo ha hecho–, vuelve a manejarlo para ‘calentar’ desde ahora los ánimos de sus seguidores e irlos preparando para el escándalo que se propone hacer si pierde, faltando 10 días para las elecciones. El llamado que hizo a los gobernadores del PRI ‘a desistir del fraude electoral’ que preparan para llevar a Los Pinos a Enrique Peña Nieto ‘a costa de lo que sea’, es la inequívoca señal anticipada de que si el puntero en las preferencias obtiene el triunfo, organizará un bronca peor que la que armó en 2006.

En su habitual conferencia matutina, realizada el martes en Ciudad Juárez, le pidió a los mandatarios del tricolor que actúen ‘con decencia y decoro’, ya que se había enterado que que hubo una reunión hace unos 15 días en la casa del gobernador del estado de México, Eruviel Ávila, en la que Miguel Ángel Osorio Chong –integrante del equipo de campaña de Peña Nieto–, ‘les fijó cuotas de votos para el mexiquense’ que se obtendrían ‘al precio que sea’.

Hay la intención, destacó, ‘de la coacción y la compra de voto’. Lo mismo dijo que estaba pasando en Veracruz en donde el gobernador de este estado, Javier Duarte, ‘está participando en ese operativo’ para impulsar al candidato de su partido. El tabasqueño sostuvo que se frenará ese intento de fraude electoral y en ese sentido llamó a la ciudadanía a que le hagan llegar información sobre las irregularidades que vean en sus respectivas localidades.

López Obrador sigue obsesionado con que, si no gana, es porque hubo compra de votos o coacción de votantes. Fuera de la vez que ganó la jefatura de gobierno del DF en el 2000 en la que ni respingó, las veces que ha perdido elecciones –en 1991 y 1994 en Tabasco cuando quiso ser gobernador, y en julio de 2006 cuando perdió frente a Calderón –, ha salido con la cantaleta del fraude en su contra como bandera de guerra poeslectoral, junto con el cuento de que fue víctima de un complot y hasta de una conspiración para que perdiera. Ha sido pues, sistemático ese modo de reclamo cuando los resultados electorales no le han favorecido.

Si llegara a ganar, como algunos consideran que podría remotamente suceder, no habría ningún problema porque AMLO organizaría una fiesta nacional y porque sus adversarios no harían los ‘panchos’ a los que él está acostumbrado hacer cada vez que pierde. Esa verbena popular se prolongaría al menos por un año, mientras que el país empezaría a vivir la incertidumbre de adivinar hacia dónde encaminaría su gobierno ‘López Chávez’, como le puso de mote el ex presidente Vicente Fox en alusión al estilo de gobernar del mandatario venezolano Hugo Chávez. Muchos capitales y mucha gente se irían del país, se vuelve a escuchar si gana, como hace seis año se decía si ganaba.

El candidato de las izquierdas cree, según ‘sus’ propias encuestas, que lleva la delantera en las preferencias e intención del voto, no obstante que el priísta Enrique Peña Nieto sigue como puntero faltando diez días para las elecciones. Y otro bulto que tendrá que cargar a cuestas el tabasqueño y que le podría pesar a la hora de la votación, es la revelación que acaba de hacer Saúl Alvídrez Ruiz, alumno del Tec de Monterrey campus Santa Fe, y quien se ostenta la paternidad del movimiento #YoSoy132, en un video subido a YouTube.

En ese video, Alvídrez  balconea a quienes forman parte del cártel antiPeña, entre los que está el propio candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador, el jefe de gobierno del DF Marcelo Ebrard y el ex aspirante a la gubernatura del estado de México, Alejandro Encinas, entre otros. También expone de viva voz y con pelos y señales, cuál es la verdadera misión del colectivo estudiantil ‘132’ que se ha querido presentar como ‘apartidista’, cuando en realidad lo hicieron nacer para servir a la causa de AMLO y para crucificar políticamente a Peña Nieto, lo cual cuenta con la complacencia de Los Pinos, cuyo principal huésped por nada quiere que el PRI regrese al mando federal.

 @Paulinocomenta

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