Si pierde AMLO habría violencia

PAULINO CÁRDENAS 

A pesar del ‘pacto de civilidad’ al que ha convocado el consejero presidente del IFE Leonardo Valdés Zurita, se da por hecho que si pierde Andrés Manuel López Obrador como lo pronostican las encuestas previas a la elección presidencial, la reacción de él y sus seguidores será peor que en 2006, la cual estaría impregnada de más rabia y más odio que entonces. Por supuesto que no aceptarán los resultados en contra, por más que el aspirante de las izquierdas hubiere suscrito el pacto de aceptación tanto del conteo rápido de salida como los del Programa de Resultados Electorales Preliminares (Prep) el domingo próximo, día de los comicios.

Ojalá que si pierde, la violencia verbal que tienen preparada él y sus huestes, no pase más allá de las pasiones y llegue a hechos de sangre. Hoy, en el zócalo capitalino, será el ensayo, el preámbulo de lo que será la noche del domingo y los días que siguen, si el tabasqueño no gana por segunda vez la elección presidencial. Desde esta tarde-noche, como cierre de campaña empezarán a sonar en la principal plaza pública del país sus tambores de guerra. Aunque AMLO trata de inyectarle a los suyos optimismo con ánimo exultante ya que ‘sus’ encuestas dicen que va a ganar, en el fondo quien tiene las más profundas dudas es él mismo, aunque finja lo contrario.

De otra manera no se entiende por qué, desde hace un par de semanas o más viene diciendo que habrá fraude, que habrá chanchullos, compra de votos por parte del PRI, que en síntesis volverá  a haber un complot y una conspiración en su contra, como si las izquierdas, que se han distinguido precisamente por hacerse trampas ellos mismos, fueran unas santas palomas y no pudieran hacer lo mismo o cosas peores en el último bastión que les queda, el Distrito Federal, en donde tendrán un completo control durante la jornada electoral. René Bejarano y sus subordinados están listos para ello.

Ni siquiera el PAN podría ser excluido de esa tradicional y tramposa forma de allegarse votos. En once años y medio de gobierno federal ya aprendieron las mañas y prácticas ilegales, tales como el Ratón Loco, la Tamalada, la Cadena, la Urna Embarazada, el Carrusel, y el vil robo de urnas, que son algunas de las prácticas que suelen realizar los partidos, todos sin excepción, para favorecer a su candidato el día de la jornada electoral, pese a que haya, además de los funcionarios de casillas, observadores nacionales e internacionales y de los propios partidos políticos.

Sin duda hoy con zócalo lleno, dirá a sus huestes cuáles serán las señales que habrán de recibir de su caudillo y de sus representantes, para hacer lo que tengan que hacer conforme la estrategia que ya ha sido trazada de antemano por lo que consideren que esté fuera de la legalidad y afecte y anule sus esperanzas de triunfo, no sólo cuando se empiecen a dar los resultados de la contienda electoral la misma noche del domingo, sino el día después y los subsiguientes, como sucedió hace seis años, pero que ahora se prevé que el ruido sería estruendoso y superlativo, buscando convertirlo en escándalo nacional. Habrá que ver si las campanas de la Catedral metropolitana no le hacen sombra.

Aunque el IFE ha convocado a la prudencia y a la serenidad, resulta obvio que AMLO, si pierde, mandaría al diablo lo que diga ese organismo, aún con la convocatoria hecha a todos los partidos y aspirantes de que, lo que esté fuera de la legalidad, deberá remitirse a las autoridades electorales e incluso si es necesario a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), dependiente de la PGR, que es la encargada de garantizar la equidad, legalidad y transparencia de las elecciones federales y locales en los casos que resultan de su competencia.

No sería exagerado asegurar que los tambores de guerra empezarán a sonar desde esta misma tarde-noche. Sus seguidores aclamarán todo lo que proponga su caudillo. Más ahora que tiene de su lado al movimiento estudiantil #YoSoy132, que igual pertenece al cártel antiPeña que según Saúl Alvídrez Ruiz, comanda Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Alejandro Encinas entre otros, además de contar con la asesoría del uruguayo Luis Costa Bonino, el empuje del ex líder estudantil chileno Marco Antonio Enríquez-Ominami Gumucio, y la inspiración de esa jovencita que desborda inteligencia llamada Camila Vallejo, lideresa estudiantil también chilena.

Por lo pronto, no se sabe si se animó a firmar el pacto que a instancias del IFE convoca a los partidos políticos y candidatos de la contienda electoral, a evitar la violencia y a respetar los resultados de la decisión ciudadana que se pondrá de manifiesto en las urnas el próximo domingo 1 de julio. El compromiso incluye que los cuatro aspirantes acaten el resultado de la elección, en los terminos que dé a conocer el IFE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). ¿AMLO lo respetará si pierde? Aunque pocos lo creen, ya veremos.

@Paulinocomenta

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