Calderón trata de evadir la realidad

PAULINO CÁRDENAS

La Procuraduría General de la República determinó, desde hace tiempo, que tenía elementos para asegurar que el cártel de Sinaloa –para mayor precisión Ismael ‘El Mayo’ Zambada socio de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán–, mantenía un centro de operaciones en el Aeropuerto Internacional para el trasiego de drogas vía aérea. Incluso los mafiosos de otros cárteles saben que la organización criminal considerada ‘intocable’ en este sexenio, se adjudica ser ‘la dueña’ de esa plaza, por lo que tiene cooptado a personal de diversas líneas, pilotos, sobrecargos e incluso empleados de empresas operadoras de servicios, para llevar a cabo sus acciones delictivas. Desde el Aeropuerto se transporta droga, precursores químicos y dólares en efectivo, de ida y vuelta, a diversas partes de Centroamérica, Sudamérica, Europa y Estados Unidos.

La balacera que hubo en la Terminal 2 el pasado lunes por la mañana, en donde fueron asesinados tres policías federales a manos de otros dos también policías federales que están prófugos, vino a corroborar que la mafia que opera en el AICM, sigue vigente. A partir del decomiso de drogas, precursores químicos y dinero, diversos policías federales y empleados de la terminal aérea han sido ejecutados, desde 2005 a la fecha. La clave del modus operandi está en quienes suelen prestar apoyo al encontrarse de turno en el filtro de revisión para empleados y funcionarios conocido como “KP” del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Los primeros indicios de que en el Aeropuerto Internacional venía operando a su antojo el cártel que comanda Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán –la organización criminal considerada la ‘consentida’, primero del gobierno de Vicente Fox y ahora del gobierno de Calderón–, fue al realizarse las  indagatorias sobre la supuesta participación del cártel de Sinaloa en la terminal aérea, a raíz de una serie de ejecuciones que se habían dado de elementos de la Policía Federal Preventiva y empleados de empresas de servicios en el Aeropuerto, desde 2005 hasta 2008; ello, además de las declaraciones realizadas por ex miembros de esa organización criminal que pasaron a ser testigos protegidos.

El vínculo de empleados del AICM con el cártel de Sinaloa se investigó desde 2005 en la averiguación previa AP/970/D/2005, tras la ejecución de Pedro Madrigal Trejo quien se desempeñó como titular de la Unidad Operativa de la Policía Federal Preventiva, quien fue asesinado el 4 de noviembre de aquel año, después de un decomiso de droga. Esa misma instancia estableció que el primero de junio de 2005, tras un decomiso de 289 kilogramos de cocaína que se encontraba oculta en cajas de artículos para invernaderos, provocó la ejecución de Madrigal Trejo, quien fue asesinado a tiros al salir de su casa en la colonia Reforma Iztaccíhuatl, por sicarios que viajaban en un automóvil y quienes le dispararon a quemarropa.

En diciembre de 2007 fueron encontradas cerca del aeropuerto de la Ciudad de México tres cabezas de empleados de la empresa Jet Service –compañía dedicada a servicios aduanales– Carlos Alberto Tapia, Gerardo Santos Iglesias y Mauricio Cedillo García. Las decapitaciones se produjeron después de que elementos de la Policía Federal decomisaron un cargamento importante de cocaína procedente de Colombia en los primeros días de diciembre de 2007. En la averiguación previa PGR/SIEDO/279/07 se precisó que dos empleados fueron detenidos, y unos días más tarde se llevó a cabo la decapitación de las tres personas.

Las investigaciones de la PGR para establecer que el cártel de Sinaloa opera en la terminal aérea, se basan también en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/350/2008, en la que Jesús Zambada Reyes, hijo de Jesús Zambada García alias El Rey, –miembros del cártel de Sinaloa–, dijo tras su detención que su padre usaba el AICM para trasladar la droga de Colombia a México y a otras partes de Estados Unidos y Europa. Después de sus revelaciones, Zambada Reyes apareció muerto en el inmueble donde permanecía recluido al haberse adherido al programa de testigos protegidos de la PGR. De acuerdo con la dependencia, su muerte ‘fue un suicidio’.

Lo que llama la atención es que, pese a ese largo y cruento historial de complicidades entre la Policía Federal y una de las mafias criminales que opera en el Aeropuerto Internacional desde el sexenio pasado hasta la fecha, de lo cual quedó constancia con los crímenes del pasado lunes en la Terminal 2, Calderón haya salido a decir el martes en un acto celebrado en el Alcázar de Chapultepec que hay “confiabilidad” en esa corporación, tras el proceso de “depuración” de “malos elementos”. ¿De veras? Eso ni él mismo se lo creyó. El jefe del Ejecutivo sistemáticamente se niega a aceptar la realidad sobre su fracasada guerra contra los cárteles de la droga. Mejor le iría mejor ante los mexicanos si dijera la verdad. Porque lo que se ve no se juzga.

 @Paulinocomenta

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