‘López Hablador’ busca culpables

PAULINO CÁRDENAS 

Quienes conocen su estilo personal de reaccionar cuando pierde, lo dijeron desde mucho antes: que Andrés Manuel López Obrador –‘López Hablador’ como le llaman ahora–, no respetaría los resultados oficiales de la elección presidencial si estos no le eran favorables, y en una actitud coincidente con la fama bien ganada que tiene de no aceptar la derrota, no pudo contenerse y esperar, como había dicho, el dictamen final de los resultados preliminares del IFE, y el mismo lunes por la tarde empezó a lanzar sus primeros misiles verbales contra todo mundo, en busca de culpables. Lo que no tuvo madre fue cuando dijo que todos los que votaron por Enrique Peña Nieto votaron por la corrupción. ¿Y los que votaron por él? ¿No lo habrían hecho por un loco en ciernes a quien lo pierde no ganar y que de mohina quisiera ver desquiciado al país?

En una supuesta conferencia de prensa en la que hubo más paleros que reporteros como alguien lo apuntó certeramente, dijo que los partidos que lo postularon impugnarán el proceso electoral por considerar que estuvo lleno, según él, de ‘graves irregularidades’. Están en su pleno derecho; sólo que dichas impugnaciones que habrán de hacer los partidos que integran la coalición Movimiento Progresista, tendrán que encuadrarse en los supuestos que para cada caso dispone la ley electoral para darles curso o de otro modo de entrada quedarán invalidadas. Lo mismo sucedió hace seis años cuando perdió ante quien hoy despacha en Los Pinos. Por lo pronto el magistrado presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, José Alejandro Luna Ramos, advirtió que “nadie ganará en la mesa lo que no pudo ganar en las urnas”.

También, cuando perdió dos veces las elecciones por la gubernatura de Tabasco,  en 1988 y 1994, el tabasqueño organizó sus famosos ‘éxodos por la democracia’, llevando al DF contigentes campesinos y trabajadores transitorios de Pemex a quienes ordenaba plantarse de manera permanente en el zócalo capitalino, hasta que el entonces regente priísta, Manuel Camacho, le ordenaba al hoy jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard que trabajaba con él, ‘negociar’ su levantamiento de la principal plaza pública del país. Ambos negociaron con el tabasqueño sus berrinches, que los cobraba caros. Dios –¿o el diablo?– los hizo, y hoy están juntos como parte del cártel antiPeña, junto con Alejandro Encinas entre otros, según lo reveló en un video el creador del movimiento “YoSoy132”, Saúl Alvídrez Ruiz.

Nadie sabe si después del irigote que sus seguidores y activistas que forman parte del cártel que no quiere a Peña volverán a armar, ‘López Hablador’ acabará yéndose a La Chingada –rancho que lleva ese nombre ubicado en Palenque y que heredó de sus abuelos–, como se lo dijo a un grupo de empresarios en una reunión privada que tuvo durante su campaña. Por supuesto que el ‘pacto de civilidad’ que había firmado en el Instituto Federal Electoral, junto con los otros tres aspirantes, el cual era simbólico, y más que otra cosa de compromiso moral con la ciudadanía, se lo pasó por el arco del triunfo, característica muy de él.

En la dizque conferencia de prensa arremetió contra el IFE, contra el presidente Calderón, contra los medios de comunicación, específicamente contra las televisoras, pero sobre todo lo que dijo de quienes votaron por el ganador de la contienda, lo pinta como lo que es: un farsante embaucador incapaz de asumir que en una democracia, aunque sea incipiente como la nuestra, se gana o se pierde. Pero ‘López Hablador’ es muy dado a torcer las cosas. A no aceptar más que su verdad. De ahí lo que le dijo Javier Sicilia en el Alcázar de Chapultepec, durante la reunión de los cuatro aspirantes con las víctimas de la guerra de Calderón.

Ahí lo describió tal como es. Lo tildó de mesiánico, autoritario, intolerante, sordo, confrontador e incapaz de aceptar la autocrítica. Ni tampoco la derrota agregarían muchos. El poeta y escritor le dijo que entre la mucha gente que lo apoya, hay quienes actúan con un ‘espíritu fascista’. Y este mismo espíritu es el que prevalece, no solamente entre muchos de sus seguidores pertenecientes a las tribus de la llamada izquierda y que él aprovecha para dejarse querer, sino incluso entre sus ‘consejeros’ de cabecera que están dispuestos a incendiar al país si es necesario, con tal de responderle por un lado a su clientela y por otro para no quedarse mascullando su derrota ante la imposibilidad de aceptarla.

Hay trosquistas entre sus fieles –y él lo sabe–, que están dispuestos a dividir al país en lugar de unirlo. Uno de esos grupos radicales es el movimiento “YoSoy132”, el colectivo supuestamente estudiantil, proamlista y antipeñista, que actúa en aras de la ‘libertad de expresión’, que desde el lunes comenzó su trabajo postelectoral a favor del gran perdedor, al congregarse en la Estela de Luz para gritarle al priísta ganador: “¡Enrique, entiende, no eres Presidente!” y “¡Fuera el IFE!”, entre otros epítetos. Querrán presionar a las autoridades electorales durante el periodo de desahogo de pruebas de sus impugnaciones. Habrá que ver hasta dónde llega la mohina de ‘López Hablador’ y sus huestes.

@Paulinocardenas

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