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En un manifiesto pintarán su raya

PAULINO CÁRDENAS 

Más allá de la lucha postelectoral de la coalición de izquierdas que reclama la invalidez de los comicios que difícilmente prosperará, sus asesores le han preparado a Andrés Manuel López Obrador un plan que dará a conocer esta semana en una especie de ‘manifiesto a la nación’, donde se declarará oficialmente el antagonismo amlista con respecto a ‘la mafia del poder’ imperante en México ‘que se prestó a las trampas electorales para robarle el triunfo al candidato de las izquierdas’, en el cual quedará asentado el decálogo de sus principios y las acciones que tomará en lo sucesivo el movimiento que impulsó la frustrada llegada del tabasqueño al poder federal por segunda vez consecutiva.

El documento que dará a conocer le han llamado “Plan Nacional para la Defensa de la Democracia y la Dignidad de México”, el cual será presentado públicamente en un mitin que seguramente habrá de ser convocado en el zócalo capitalino. Se trataría de una exposición de hechos primordialmente políticos, sin descartar los económicos y sociales, que han incidido en lo que consideran un ‘despojo’ del triunfo electoral del tabasqueño, y las opciones y desafíos que será necesario afrontar para hacer lo correctamente viable a partir de la derrota, según la óptica de quienes metieron mano para elaborar el texto del mencionado plan.

López Obrador cree que fue hecho para reposicionarlo en su intento de buscar por tercer vez consecutiva el poder federal en 2018 lo que para muchos sería otra fracasada aventura, ya que para algunas tribus AMLO ya es un cartucho quemado. Como nadie sabe para quién trabaja, los puntos que contiene dicho manifiesto pudieran estar destinados, paradójicamente, para apuntalar la candidatura del mandatario capitalino Marcelo Ebrard e incluso para el sucesor de éste, el jefe de gobierno capitalino electo Miguel Angel Mancera, quien llegará al mando en el DF con un mejor cartel que su ex jefe y que el tabasqueño. Máxime si hace un buen gobierno.

Por ahora el gran perdedor se ha mantenido aparentemente paciente y dimisimula una prudencia que lo alienta la supuesta confianza que tiene en que el Tribunal Federal Electoral le dé la razón jurídica a sus alegatos políticos, aunque sabe que las pruebas que presentó a las autoridades calificadoras de los comicios su ex coordinador de campaña Ricardo Monreal, no servirán para declarar la nulidad de la elección ni para decretar su invalidez, ya que entre otras cosas, son pruebas conseguidas en su mayoría por denuncias ciudadanas y a través de las redes sociales, además que no llenan las condiciones legales para lo que pretenden las izquierdas.

El ex candidato de la coalición Movimiento Progresista ha dicho que “no se afectará a terceros” lo que venga aparejado con las impugnaciones, refiriéndose, sin decirlo, al “Plan Nacional para la Defensa de la Democracia y la Dignidad de México”.  Pero pocos le creen. El dilema que trae encima como pesada lápida, es qué le tendrá que decir a sus seguidores y al nuevo movimiento ‘estudiantil’ que se apuntó a su favor desde su ‘espontánea’ aparición el pasado 11 de mayo, quienes por lo pronto han comenzado a hacer ejercios de ‘calentamiento’ y a peregrinar por el Paseo de la Reforma partiendo del monumento a la Independencia y llegando al zócalo de la capital del país, gritando consignas de reprobación e insultos al candidato ganador y a las autoridades electorales. En otras entidades, a mucho menor escala, han hecho lo mismo sus brigadas de apoyo.

Mientras esperan la señal de su caudillo para empezar a multiplicar sus mitotes, otras células del mismo colectivo estudiantil dizque ‘apartidista’, se habían reunido este fin de semana con los integrantes del Frente en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco en una Convención Nacional contra la Imposición organizada por los universitarios, donde se acordaron una serie de movilizaciones e incluso boicotear la toma de posesión de Enrique Peña Nieto en el Congreso. Se habla de que en dicha reunión hubo la reprentación de 250 organizaciones de 25 estados de la República, en la que diversas voces lanzaron serias acusaciones contra el ganador y su entonces gobierno mexiquense. A propósito, ¿quién paga todo eso?

Mientra culmina la etapa del pataleo en que están los intergantes de la coalición Movimiento Progresista en busca de que el Tribunal Electoral decrete lo que seguramente no va a decretar, la impugnaciones tendrán la debida respuesta de los acusados entre los que están el PRI, las televisoras y los medios que según López Obrador fueron ‘inequitativos’ con él, así como los abogados de las tiendas Soriana, y de Banca Monex entre otros agraviados. Los más de 33 millones de ciudadanos ‘tontos y ciegos’ que no votaron por el tabasqueño se preguntan ¿quiénes los defenderán en tribunales de las arremetidas del atrabiliario gran perdedor y sus secuaces?

Por otro lado, vinculado a lo mismo, ojalá que al ‘presidente espurio’ como le ha llamado López Obrador a Calderón durante todo el sexenio, con el poder que aún le queda, no se le ocurra apoyar al ‘presidente legítimo’ en su acelerado plan de querer dividir a los mexicanos, ya que el mandatario sigue sin aceptar que será el PRI el que saque al PAN de Los Pinos, lo que le eriza la piel. Ojalá que no cometa otro error más, por el bien del país.

@Paulinocomenta

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Juntos, por la reconstrucción del país

PAULINO CÁRDENAS

Habrá que ver si Enrique Peña Nieto se allega de políticos progresistas de pensamiento y obra, que además de contar con experiencia, logren romper con el estigma de que el PRI, que sacará al PAN de Los Pinos el 1 de diciembre próximo será el regreso al pasado de ‘la dictadura perfecta’, y que lejos de ello su mira sea muy alta y esté puesta en el futuro promisorio que merece México, echando a andar desde el primer día de su gobierno prácticas democráticas que demuestren que tendrá una visión de Estado como gobernante, y que no habrá de quedarse en el intento de la solución de los problemas ni en la coyuntura del diagnóstico para atender las demandas sociales, como sucedió con los gobiernos panistas de Vicente Fox y de Felipe Calderón, quienes dejaron a los mexicanos con muchas promesas de campaña incumplidas.

El próximo Presidente de México debe recordar ante todo que el PRI no goza, ni con mucho, de una luna de miel con el electorado, sino al contrario. Habrá de esforzarse para establecer un diálogo permanente con las fuerzas políticas de oposición, y ocuparse personalmente de trabajar con sus mejores cartas en el Congreso de la Unión con responsabilidad compartida con los demás partidos, para construir acuerdos sustantivos que permitan sacar adelante las reformas necesarias que requiere con urgencia el país. Eso será fundamental en el arranque de su administración. Para ello acaba de presentar a sus Tres de Caballería que inicialmente coordinarán los ejes sustantivos en los que soportará sus primeras acciones de gobierno.

Ellos son Jesús Murillo Karam, Luis Videgaray y Miguel Osorio Chong. Los tres se ocuparán, durante el periodo previo a la toma de posesión y al nombramiento formal del gabinete de Enrique Peña Nieto, de coordinar varias tareas por encargo de su jefe. Se habla de que el primero podría ser nombrado en la Secretaría de Seguridad Pública, el segundo en la Secretaría de Hacienda, y el tercero la Secretaría de Gobernación.

Por lo pronto, se encargarán de coordinar los trabajos para la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción, que se ocupará de investigar y sancionar actos de corrupción de los tres órdenes de gobierno y de los tres Poderes de la Unión a partir de la denuncia ciudadana. Asímismo tienen el encargo de conformar una iniciativa que dote de mayores facultades al Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), para que pueda tener competencia en asuntos estatales, municipales, del Poder Judicial y del Legislativo.

También tienen la indicación de su jefe, de iniciar el estudio para crear una ‘instancia ciudadana y autónoma’ que supervise la contratación de publicidad entre los tres niveles de gobierno y los medios de comunicación, con el propósito de abonar al acceso a la información y la transparencia. Las tres iniciativas requerirán que la Constitución sea modificada. Y es precisamente para alcanzar acuerdos en el Congreso de la Unión, que se requerirá de un intenso trabajo y tejido fino para tender los puentes necesarios con la oposición, con miras  a lograr que se ventilen en San Lázaro las propuestas del Ejecutivo, previo estudio y adecuaciones si fueran necesarias, antes de la aprobación de las mismas.

Tras manifestar su confianza en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación calificará la elección del pasado 1 de julio a su favor, Peña Nieto expresó que como Presidente de la República privilegiará el diálogo, escuchará y tenderá canales de comunicación permanentes para permitir que la democracia avance. Sabemos, dijo que en el Legislativo el PRI no contará con mayoría absoluta, por lo que habrá que trabajar conjuntamente con los demás partidos representados en el Congreso, para sacar adelante las reformas que requieran pasar por el tamiz cameral.

Se sabe que en la agenda legislativa estarán programadas diversas reformas estructurales como la Laboral, la Fiscal o Hacendaria, y la Energética ­o de Pemex por mejor decirlo, e incluso que se le dará especial énfasis a la de Seguridad Pública, entre las que más se han mencionado. Sin embargo la más más caballona, la que coronaría todo lo demás y le daría mucha fuerza y reconocimiento a su gobierno, sería lograr una reforma integral del Estado, lo que significaría el primer gran paso para la modernización del Gobierno mexicano, que garantizaría un futuro más promisorio para la nación.

Su gobierno tendrá un papel fundamental que desempeñar, no sólo en el combate a la pobreza y la nivelación de la desigualdad social, sino en otro gran tema como es el del combate a la delincuencia organizada, en donde sin duda pondrá especial interés, ya que la horrorosa herencia de muertos producto de la trágica guerra de Calderón, será motivo necesario de replantear una nueva estrategia. ¿Logrará sus propósitos Peña Nieto? Mucho dependerá del trabajo de sus primeras figuras que acaba de presentar en sociedad y los que más adelante dé a conocer, pero sobre todo de la suma de voluntades para lograr acuerdos entre los legisladores priístas con los de la oposición. Lo que sí ha reiterado es que bucará que todos vayan juntos en pro de la reconstrucción del país.

@Paulinocomenta

¿Qué está por ocurrir en México?

PAULINO CÁRDENAS

Hoy es un día clave para el ex candidato de la coalición Movimiento Progresista. Andrés Manuel López Obrador podría empezar a ser víctima de su propio destino. Cuando creía que su argumento de compra de votos prosperaría y lo llevaría a lograr fácilmente la nulidad de la contienda electoral, el pasado martes le desvaneció su ánimo su principal asesor en la materia, Arturo Núñez, quien señaló que es imposible probar la compra de votos y que habría que buscar fuera de las urnas probables causas constitutivas de ilegalidad. Sin embargo, pese a esa lapidaria verdad, seguirá moviéndose porque esa es su naturaleza de animal político. Aunque sus cálculos le hayan fallado, después de lo que pudiera dar a conocer el Tribunal Federal Electoral querrá seguir adelante, porque no puede fallarle a su gente.

De lo que resulte dependerá lo que siga en su agenda respecto de sus reclamos. La resolución de ese tribunal podría convertirse para él en una gran encrucijada parecida a la de hace seis años, para saber si sigue adelante con su plan B de azuzar a los suyos al escándalo y al mitote con un alto ingrediente de repulsión y odio, o de plano desistir del propósito, aceptar lo irremediable, y volver a intentar en el 2018 ir por tercera vez por la Presidencia de la República. Luiz Inácio Lula da Silva lo intentó cuatro veces y lo logró en Brasil. Pero acá, quien iba a ser su secretario de Gobernación, ya se le adelantó.

El jefe de gobierno del Distrito Federal, al ver la debacle de su jefe, prefirió anunciar que desde el 6 de diciembre próximo iniciará su campaña rumbo a la Presidencia para de aquí a seis años. ¿Se lo permitirá López Obrador? Ese será otro cuento. Por lo pronto, sus seguidores están en espera de ver qué señal les da el gran jefe. ¿Qué seguirá después?, se pregunta el resto de la población. ¿Operará el tabasqueño el plan B? ¿Lo apoyará en esa peligrosa aventura su nuevo aliado, Felipe Calderón, a quien el gran perdedor siempre llamó el presidente ‘espurio’?

Lo que ha trascendido es que lo que expresó públicamente en varias entrevistas el mandatario panista, de que las autoridades electorales ‘deben aclarar’ la compra de votos por parte del PRI, será usado a favor de su causa ante el Tribunal Federal Electoral y el IFE, por los dirigentes de los tres partidos –PT, PRD y Movimiento Ciudadadano– que se unieron en coalición para apoyar al tabasqueño a través del Movimiento Progresista para que alcanzara la victoria en la elección presidencial del pasado 1 de julio, que el tabasqueño no logró. Calderón tendrá que ‘aguantar vara’ y si es convocado, podría ratificar sus dichos ante el Trife.

El asunto es que si no hay pruebas que sustenten jurídicamente las quejas de que hubo coacción del voto a 5 millones de ciudadanos para que supuestamente votaran por el PRI, mal habrán quedado, tanto Andrés Manuel López Obrador, como su aliado de lujo Felipe Calderón, de cara a la nación. Al final de la película ambos sumaron sus odios contra el priísmo y contra Peña Nieto, no obstante que hace seis años el mandatario panista y sus estrategas acusaron a AMLO de ser ‘un peligro para México’ cuando buscaba ser presidente por primera vez, y que durante la presente administración el tabasqueño siempre se refirió a Calderón como presidente ‘espurio’ y ‘títere’ de la mafia del poder.

La peor pesadilla para los mexicanos, empezando por los que habitan la capital del país,  podrían empezarla a vivir a partir de unas horas más, si el dictámen del Tribunal Federal Electoral no favorece los alegatos del Peje. Existe el temor de que comiencen los disturbios callejeros, azuzados por su caudillo, el gran perdedor de la contienda electoral 2012. Se supone que su jefe máximo los convocaría, a través de las redes sociales, al zócalo capitalino, para, en asamblea plenaria, después de hacer los planteamientos del por qué las instituciones no accedieron a sus necedades, acatar ‘lo que decida el pueblo’.

¿Qué podría decidir un ‘pueblo’ dolido por la derrota? El odio y la frustración son malas consejeras. Las protestas callejeras les quedarán chicas. Podrían desatarse actos de vandalismo que irían subiendo de tono, si López Obrador no los frena. Tendría que emular a Cuauhtémoc Cárdenas cuando no ganó las elecciones de 1988, y los suyos le exigían realizar actos subversivos como protesta por lo que consideraron un robo en los comicios que finalmente ganó Carlos Salinas de Gortari.

Al grito de ‘!Repudio total al fraude electoral!’, aquella vez sus seguidores quisieron lanzar al michoacano a la aventura de tomar las calles y empezar disturbios que sin duda acabarían en una guerra civil, ya que los ánimos estaban muy exacerbados. Pero el candidato perdedor no aceptó entrarle a esa aventura. Ojalá ese recordatorio le sirva esta vez al tabasqueño. Y a su aliado de lujo, ya que los ánimos de los perdedores podrían ser motivo de una ola de violencia que podría convertirse en un tsunami sangriento. Eso sin contar que el crimen organizado anda más desatado que nunca. ¿Qué está por ocurrir en México?

@Paulinocomenta

Calderón ‘no vale nada’ dice Sicilia

PAULINO CÁRDENAS

“Un hombre que falta a su palabra, no vale nada. El presidente (Felipe Calderón), en este momento, no vale nada para nosotros. Está faltando a su compromiso y a su palabra. Está violentando la Constitución”, señaló muy molesto el poeta y escritor Javier Sicilia al saber que el Poder Ejecutivo había regresado con observaciones al Congreso la Ley General de Víctimas, en lugar de haberla publicado en el Diario Oficial de la Federación. Hizo un llamado “muy fuerte al Presidente de la República”, añadió, para que honre su palabra y sea digno con las víctimas inocentes de su guerra contra el narcotráfico, dijo el dirigente del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

Respecto a ese reclamo, Emilio Alvarez Icaza, vocero del movimiento, señaló que “no se atrevieron a vetar la ley durante el proceso electoral, y ya que perdieron, lo hicieron”. Explicó: “Como el Presidente Felipe Calderón no quiso vetar la ley en el marco del proceso electoral, se observó un procedimiento fuera del marco legal, donde el decreto de la ley fue secuestrado 20 días, entre el Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el panista Óscar Martín Arce Paniagua y la Secretaría de Gobernación”, señaló. Así de marrullero es el team, por órdenes de su gran jefe.

Pues ese mismo Calderón que ‘no vale nada’ es el que está decantando su ánimo a favor del reclamo lopezobradorista, en una especie de alianza postelectoral, pronunciándose de hecho, con el pretexto de que hubo coacción del voto, porque haya nulidad o invalidez de la elección como lo está exigiendo el gran perdedor de la contienda electoral del pasado 1 de julio, según lo ha estado manifestando el mandatario panista en diversas entrevistas. Incluso está en el plan de presionar a las autoridades electorales, lo que habla de la carta que traía escondida bajo la manga si ganaba Peña Nieto.

En lugar de andar de apoyador del Peje, el Presidente debería actuar como fiel de la balanza y predicar con el ejemplo para que todo se conduzca por las vías institucionales y como lo marca la Constitución en material electoral. Lo demás es estarle echando gasolina al fuego. Y eso puede colocar al país al borde de una guerra civil. ¿Eso lo habrá calculado Calderón? Alguien se lo tiene que hacer ver, antes de que sea demasiado tarde. ¿O ya lo sabe y le vale? ¡Cuidado! Y como él pretende irse del país una vez que concluya su administración, no sería justo que deje al país incendiándose. Su llamado debería ser a la cordura, a la unidad de toda la sociedad y a la pacificación, por el bien de México. Pero no.

En entrevistas con diversos medios, ha estado insistiendo en que ‘es inaceptable’ que se dé la compra de votos y dijo –como si ya tuviera las pruebas en la mano–, que el asunto de las tarjetas, refiriéndose sin decirlo a las de Soriana y a los monederos Monex, ‘son una compraventa de voluntades políticas’. Eso, recalcó, ‘es simplemente inaceptable’, y se pronunció porque la autoridad electoral ‘rectifique de inmediato y la castigue si debe castigarla’. ¿Sabrá que el jurídico de Soriana presentará esta semana una denuncia penal contra el metrosexual ex coordinador de campaña de AMLO, Ricardo Monreal, por las acusaciones que éste públicamente ha hecho, al vincular a esa empresa a la supuesta “compra de votos” del PRI?

Como sea, es obvio que el Presidente le está siguiendo el juego a López Obrador. ¿Por qué? Muy simple: porque por supuesto que no le cayó nada en gracia que el priísta Enrique Peña Nieto haya sido el ganador de la elección presidencial, ya que su antipriísmo ha quedado de manifiesto a lo largo de su gestión, pese a que gracias a ese partido pudo rendir protesta ante el Congreso de la Unión el 1 de diciembre de 2006, cosa que ha preferido olvidar. Lejos de eso ha estado sistemáticamente en su contra.

Después de las elecciones intermedias del 2009, donde el PRI arrasó con el PAN, se dice que el mandatario panista habría jurado que ‘por nada’ permitiría que el PRI regresara a Los Pinos. Por ello no se ha cansado de ordenar la persecusión de priístas supuestamente vinculados al narcotráfico, asuntos que no han podido ser probado y que solo ha hecho quedar en ridículo a su gobierno. ¿Por ello su alianza postelectoral con el Peje a favor de su reclamo de nulidad de la elección?

Lo que parece vislumbrarse en los 152 días que quedan para que el virtual ganador de la contienda tome posesión como Presidente República, es que las ‘manos negras’ del cártel antiPeña, apoyados en sus huestes y en el subversivo movimiento ‘estudiantil’, tienen toda la intención de acelerar el descontento, de ahondar el encono social, de propiciar la violencia y de llevar las cosas al terreno de los enfrentamientos e incluso al derramamiento de sangre si es necesario, en busca de crear un ambiente de emergencia nacional, Eso la mayoría de los mexicanos por supuesto que lo reprueba.

@Paulinocomenta

Calderón se suma al reclamo

PAULINO CÁRDENAS 

El gran dilema en el que no tarda en estar inmerso el ex candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador, es no tanto si acepta o no la derrota ante el priísta Enrique Peña Nieto, sino qué va a hacer con los millones de seguidores que creyeron en él, en sus promesas y en sus mentiras. Por lo pronto anda rogándole al PAN que se sume a su exigencia de que se anule la elección por insistir, necio como es, en que hubo compra de votos y triquiñuelas, mismas que  él sabe hacer a la perfección, lo mismo que Acción Nacional y el PRD. A esa exigencia del candidato de la coalición Movimiento Progresista, de hecho se empezó a sumar el apuntado de Felipe Calderón, no obstante que la noche de la jornada electoral el jefe del Ejecutivo felicitó a Peña Nieto como virtual ganador de la contienda.

Un primer asomo de esa alianza postelectoral es que el dirigente del PAN, Gustavo Madero, señaló que a pesar de que los conteos de los votos han sido precisos por parte del Instituto Federal Electoral, no significa que el proceso electoral del 1 de julio haya sido equitativo. Y enseguida el propio jefe del Ejecutivo salió con que ya pidió a las autoridades electorales atender las inconformidades con el proceso electoral, en particular las referentes al uso de recursos indebidos en las campañas, “que provocan una desigualdad”. Expuso que si estas acusaciones no son atendidas debidamente, habrá razones para no aceptar el proceso o, por lo menos, para protestar. “Mi mensaje es que se haga legalmente, por las vías institucionales”, aseveró Calderón.

Lo anterior lo señaló en una entrevista a Excélsior en la que también expuso que un señalamiento en el que coincidieron los candidatos Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota (lease él mismo), fueron los relativos a la inequidad y a la desproporción en el uso de los recursos para las campañas. “Yo no puedo afirmar que la haya habido, pero sí creo, como Presidente y como ciudadano, que las autoridades electorales están obligadas a darnos a todos una respuesta sobre ello”, aseguró.

Eso explica por qué el movimiento ‘YoSoy 132’, nacido dizque ‘apartidista’ aunque es descaradamente amlista y antipeñista, no se ha lanzado contra el pésimo gobierno de Calderón ni lo ha cuestionado por los más de 80 mil muertos de su guerra contra el narcotráfico, ya que a los aliados no se les ataca. Además, esa alianza postelectoral con el tabasqueño evidencia que, diga lo que diga y declare lo que declare, el mandatario panista anda con la espina bien clavada, de que el PRI al final vendrá a sacar al PAN de Los Pinos. De ahí su decidido apoyo postelectoral  a López Obrador.

Ahora Calderón quiera montarse en la exigencia del gran perdedor, lo que pudo haberse ahorrado si durante el periodo de campaña, cuando podía haberse hecho, no se decidió a que Josefina Vázquez Mota declinara a favor de López Obrador, con lo cual el candidato de la coalición Movimiento Progresista sin duda le hubiese ganado al priísta, cosa que hoy debe estarse lamentando el jefe del Ejecutivo panista,

Ahora bien, si se aplicara la lógica del tabasqueño de que hubo coacción del voto para que ganara Peña, entonces habría que preguntar si con el triunfo del también representante de la coalición de izquierdas, Miguel Angel Mancera, no hubo compra de votos para que ganara en la abrumadora forma en que ganó la contienda para jefe de gobierno del Distrito Federal. Y es muy probable que así haya sido por el obvio control absoluto que tiene el PRD en el capital del país en materia electoral, aunque la diferencia estriba en que las candidatas perdedoras aceptaron que las preferencias en el voto no les favorecieron, y punto. Además, el modo de ser y de pensar entre Mancera y López Obrador es abismalmente diferente. El virtual jefe de gobierno capitalino es gente seria.

La terrible encrucijada en la que estará muy pronto Andrés Manuel, será ya no tanto el tener que aceptar las resoluciones del IFE y del Tribunal Electoral e incluso de la Fiscalía especializada en asuntos electorales, sino el qué va hacer después del 6 de septiembre con sus huestes, fecha perentoria del proceso electoral, cuando ya no haya más qué discutir dentro de los cauces legales a los que, según ha dicho, sometería las impugnaciones sobre la coacción del voto que afirma hubo por parte del PRI en el proceso para elegir nuevo Presidente de la República que finalizó el pasado domingo 1 de julio.

¿De veras López Obrador, y ahora Calderón, creen que azuzando a los dolidos seguidores del gran perdedor a realizar en las plazas públicas y en las calles y avenidas de otras entidades del país, sus peregrinaciones de lamentación y repudio contra el ganador y contra las instituciones electorales, podrán revertirse los resultados o, lo más descocado, que se anulen las elecciones presidenciales? Bien que las inconformidades se expresen libremente, pero ese profundo resquemor y odio que emana de las entrañas de sus huestes en sus marchas –las que sin duda ve con simpatía y gusto el principal huésped de Los Pinos–, podrían acabar muy pronto en episodios de un peligroso encono social y desembocar en violencia y hechos de sangre.

@Paulinocomenta

Guerra en México ‘de baja intensidad’

PAULINO CÁRDENAS

Mientras los reflectores estuvieron los últimos tres meses puestos en las campañas de los aspirantes presidenciales, la criminalidad se acentuó en el país. En tanto la atención informativa estuvo en el proceso electoral, en el día del sufragio y en las discusiones posteriores que sin duda seguirán, varios medios de influencia internacional, respecto del combate al crimen organizado, han empezado a hablar de que en México hay una guerra ‘de baja intensidad’. La estela de violencia y sangre se ha extendido de manera alarmante. La cifra de víctimas mortales por la llamada guerra de Calderón, debe andar por los 80 mil o más. Con el recuento y relatoría de hechos sangrientos en ese lapso se podría hacer un libro del tamaño de un grueso directorio telefónico.

Mientras los medios andaban atentos a lo que decían los candidatos, en varias entidades del país se registraron toda una serie de hechos sangrientos: ejecuciones, decapitados, colgados, enfrentamientos, torturas, cadáveres mutilados, descuartizados y aventados en la vía pública, fusilamientos, mandos policiacos ultimados e incluso varios periodistas y hasta una alcaldesa ejecutados, así como el estallido de granadas y de coches-bomba en instalaciones policiales y ministeriales, provocando terror y miedo entre la población. Toda una página negra escrita en tan solo tres meses, dentro de la larga historia de violencia y muerte que ha habido en el gobierno calderonista.

¿A qué le llaman una guerra ‘de baja intensidad’?  Unaa definición de carácter bélico señala que son estrategias militares de un gobierno, para combatir revoluciones, movimientos de liberación o cualquier conflicto que amenace los intereses de una nación, que en este caso sería México con la guerra de Calderón contra el narcotráfico, cuyas bandas podrían estar ligadas a grupos subversivos como a alguna guerrilla o a alguna de las células islámicas de Al Qaeda. Obvio que de esto nada se dirá por ningún motivo a los mexicanos si así fuese. Pero es algo que subyace en el ánimo de algunas instancias de alta jerarquía y tomas de decisión.

Es el caso de a secretaria de Seguridad Interior norteamericana, Janet Napolitano, quien no ha quitado el dedo del renglón en ese sentido. Y no es para menos, ya que la venganza que han jurado los integrantes del movimiento que fundó Osama Bin Laden a la muerte de éste, tiene en permanente alerta a Washington y sobre todo al Pentágono, en virtud de que no descartan que los cárteles mexicanos ya tengan vínculos con grupos extremistas islámicos como Al Qaeda. La señora Napolitano sospecha del más temido de los cárteles que operan en México, en el que entre sus mandos, dicen, se ha escuchado afirmar: ‘Venceremos porque somos los más fuertes’.

Pero la verdadera preocupación que tienen en la Casa Blanca es que Calderón no ha podido, ni con el apoyo de las Fuerzas Armadas, someter al narco, a causa de lo que es obvio: la corrupción e impunidad que prevalecen entre diversos mandos del Ejército y la Armada, ya no se diga de las Policías federal, estatales y municipals, que han hecho imposible acabar con ese flagelo o al menos ver disminuídas sus actividades en nuestro territorio. Es una preocupación mayúscula por la vecindad entre ambas naciones, ya que la inteligencia norteamericana sabe además que en la clase política hay ‘padrinos’ que protegen a los capos y a muchos de sus operadores.

A eso hay que agregarle casos como el de ‘Rápido y Furioso’ de trasiego ilegal de armas que han quedado en manos de la criminalidad organizada que opera en México, hecho que por lo pronto ha puesto en jaque al fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, y al propio mandatario de aquel país, Barack Obama, por las acusaciones de su propio Congreso y en donde el gobierno de México ha estado muy calladito a sabiendas que ese tráfico illegal de armas se ha venido realizando por nuestras fronteras.

Esa guerra ha colocado al Ejército y la Armada en un predicamento, ya que por órdenes de su jefe supremo sus tropas han sido obligadas a entarle a esa guerra. Su prestigio ya quedó maltrecho por las derrotas que no han merecido o las victorias que no han conseguido, ante los grupos contrarios que sirven a las bandas criminales con mejor armamento y muchas veces con mejores tácticas. La causa ha sido la evidente falta de coordinación entre las Fuerzas Armada, las Policías federal y locales y, peor aún, por la ineficiencia e ineficacia de la inteligencia anticrimen que ha sido un fracaso en esa lucha.

A Calderón le queda muy poco tiempo para tratar de hacer lo que no pudo en cinco años y medio de gestión combativa contra la mafias. Ese grave problema se lo heredará a Enrique Peña Nieto, quien tendrá que establecer, como ya lo dijo, una nueva estrategia de combate al crimen organizado. Ojalá al ganador de la contienda electoral no se le ocurra vestirse con traje verdeolivo como su antecesor, y en lugar de ocuparse de la guerra, él sí actúe con una verdadera visión de jefe de Estado, ocupándose  de los problemas que se abaten sobre el país y sobre todos los mexicanos.

@Paulinocomenta

“Derrota mayúscula”, para Calderón

PAULINO CÁRDENAS

El dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, asumió este lunes que su partido recibió el domingo “una derrota mayúscula” en los comicios, en los que no sólo perdió la Presidencia de la República, sino las gubernaturas de Jalisco y Morelos, al menos las delegaciones defeñas de Miguel Hidalgo y Cuajimalpa y que pasará a ser tercera fuerza en la Cámara de Diputados. Además de advertir que no renunciará al cargo, dijo que la cúpula de Acción Nacional buscará las causas de esa derrota, que para millones de mexicanos fue una manera de manifestar su repudio al gobierno de Felipe Calderón, parecido a lo que sucedió en las elecciones intermedias del 2009. De hecho esa derrota mayúscula fue para el mandatario panista.

En mayo pasado, en ocasión de la primera manifestación pública que hizo el entonces recién nacido movimiento estudiantil YoSoy132, que había irrumpido ‘espontáneamente’ en la visita que hizo a la Ibero del hoy virtual Presidente electo Enrique Peña Nieto, cuestionado al respecto Felipe Calderón dijo orondo que, en México, a diferencia de lo que ocurrió en otros países, las manifestaciones de grupos sociales no eran en contra del mandatario en turno –o sea él–, sino de ‘otros actores’ refiriéndose a quien paradójicamente tendrá que entregarle el mando el 1 de diciembre próximo y que sacará al PAN de Los Pinos.

Entonces escribimos aquí (El repudio se verá en las urnas, mayo 23), que la verdadera manifestación de repudio masivo en contra de él y su gobierno, sería en las urnas el primer domingo de julio, entre otras razones por tantas promesas incumplidas, tanta demagogia, tanta guerra inútil y tantísimos muertos que nadie sabe dónde quedaron. Y así fue. Madero expresó ayer en diversas entrevistas radiofónicas, que fue un día “que lamentamos mucho los panistas; es una derrota mayúscula en el terreno electoral que nos obliga a reflexionar; a revisar qué es lo que hemos hecho (mal); qué nos ha alejado de la confianza de los ciudadanos”.

Pero los mexicanos sí saben por qué fue el voto de castigo al partido en el gobierno y al jefe real del mismo, el mandatario panista. Las causas son fáciles de adivinar. Fue por el olvido de muchas prioridades a favor de los mexicanos y del propio país, por andar encampanado con su guerra contra las mafias, que al final ha resultado un total fracaso porque los capos siguen como si nada operando en todo el país, y la cifra de miles de muertos por esa lucha absurda continúa en aumento. Absurda, porque el trasiego de drogas sigue, los precursores químicos entran y entran al país, las armas continúan circulando por las fronteras, las actividades de la criminalidad organizada persisten e incrementan, y nadie hace nada para evitarlo.

Incluso en Estados Unidos se refieren a esa lucha armada, como una ‘guerra civil de baja intenstidad’. Y faltando unos cuantos meses para que termine su administración, y a sabiendas de quién será su virtual sucesor en el mando federal, ha dicho que su prioridad seguirá siendo la narcoguerra,  que solo le ha servido para que su sexenio se inmortalice como el régimen de las matanzas, del poderío creciente de los cárteles de la droga y de la proliferación de las actividades del narcotráfico y el crimen organizado en México. Además, quiere que el próximo Presidente continúe con su fracasada estrategia de combate al narco. Sin embargo, Peña Nieto ya marcó su pauta.

Dijo que no habrá pacto con las mafias ni con el crimen organizado y que la lucha contra ese flagelo seguirá, pero obviamente con otra estrategia, que ante todo se ocupe de defender la vida de mucha gente inocente. Además tendrá de asesor de seguridad en la ofensiva federal contra el crimen organizado, al general Oscar Naranjo, quien fuera director de la Policía Nacional de Colombia, y quien derribó al capo más buscado de entonces, Pablo Escobar. El general colombiano dijo que si llegase a ser asesor de Peña en la lucha anticrimen, se combatiría a todos los cárteles, ‘sin excepción’.

Pero volviendo al tema, es un hecho que el voto ciudadano del domingo fue de castigo contra el PAN y de repudio al gobierno que encabeza Felipe Calderón, por haber desatendido prioridades muy importantes, por darle todo a su inefable guerra contra el narco, que acabó siendo un juego bélico con muertos de a de vera, en una guerra desigual que ha puesto en evidencia nacional e internacionalmente el prestigio de las Fuerzas Armadas, ya que gracias al imperio de la corrupción y la impunidad que prevalece en México, los verdaderos capos siguen tan campantes operando como si nada.

Así que Gustavo Madero no debe ir tan lejos por las razones que provocaron lo que llamó la “derrota mayúscula del PAN”. Para empezar, la peor derrota fue para Calderón, por las promesas de campaña incumplidas, porque aspectos como el empleo, las oportunidades de desarrrollo, y la paz social, quedaron en el olvido, y el prestigio que tenía México como nación en el concierto internacional se vino abajo. Creció el número de pobres por millones en este sexenio y las desigualdades se ahondaron más. ¿Quería más razones? Porque hay muchas más. Por cierto, quienes deben irse del PAN son otros, no tanto Vicente Fox. Su pecado fue adelantar que Peña Nieto sería el ganador, y su pronóstico no falló.

@Paulinocomenta