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Aumenta violencia en México

PAULINO CÁRDENAS

La razón por la cual a ojos del Big Brother norteamericano existe la percepción de que México no va ganando la guerra que emprendió el presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico y el crimen organizado, y la violencia sigue creciendo, es porque no existe lógica entre el discurso oficial sobre esa lucha armada y los hechos que acontecen cotidianamente en nuestro país en donde han sido desplegados miles y miles de efectivos militares, marinos y policías federales para enfrentar a los sicarios al servicio de las mafias en más de la mitad del territorio nacional.

Al comparecer ante el comité para las fuerzas armadas del Senado de su país, el general Charles H. Jacoby, responsable del Comando Norte estadounidense encargado de la defensa armada interna de Estados Unidos ante las nuevas amenazas surgidas de enemigos no convencionales, señaló que es “inaceptable” que la lucha contra el narcotráfico en México haya dejado cerca de 13 mil muertes en 2011 y admitió que la captura de capos del narcotráfico no ha tenido un efecto positivo en la percepción pública sobre la violencia.

Es tan incontrolable el avance de los capos que el alto funcionario militar aceptó que varios de ellos incluso ‘están operando’ en territorio norteamericano, cuando el senador republicano John McCain lo cuestionaba sobre el avance de los narcotraficantes en México y el peligro que eso significaba para la seguridad de Estados Unidos. Al respecto el general comentó:  “Sabemos que algunos miembros de los cárteles (mexicanos) están operando en Estados Unidos”, en algunas ciudades, relacionándose con bandas callejeras; un problema en el que se está “trabajando”, aseguró.

El titular del Comando Norte dijo que las autoridades mexicanas han sido exitosas al capturar o eliminar a 22 de 37 jefes narcotraficantes identificados, “pero eso no ha tenido un efecto apreciable positivo. La violencia ha seguido aumentando. No fue un incremento tremendo este año, pero son cifras inaceptables”. Dijo que “es prematuro estimar si están ganando o perdiendo” la lucha contra el crimen organizado.

Añadió que “la violencia volvió a crecer de nuevo en 2011. Comenzó a disminuir hacia finales de año, pero no creo que se puedan sacar todavía conclusiones al respecto”, puntualizó. Estas declaraciones del general Jacoby habrían caído como balde de agua helada en Los Pinos, en donde el discurso ha sido el de ‘vamos ganándole’ a las mafias.

Al general le asiste la razón cuando afirma que la captura de capos del narcotráfico no ha tenido un efecto positivo en la percepción pública sobre la violencia. Son varias las causas que motivan esa falta de efecto positivo. Una de ellas es que las autoridades exhiben inconstitucionalmente en la pasarela televisiva a presuntos culpables como si lo fueran, mostrándolos públicamente como criminales sin haber sido procesados ni juzgados, para que en los hogares mexicanos se crea que hay un efecto positivo del gobierno en esa frustrada lucha.

Es por esa torcida tendencia de hacer un show de cada detención, por lo que la gente duda que sea verdad todo lo que se exhibe en los medios y se dice en los discursos sobre el combate a los criminales, cuando hay hechos contradictorios como las cifras de muertos que van en aumento cada año, con respecto a los supuestos capos detenidos que se exhiben en la pantalla chica todos los días como si se tratara de una telenovela policial capitulada, en la que se quiere hacer creer que la guerra de Calderón la va ganando el gobierno, cuando eso dista de ser cierto frente a los hechos cotidianos que corren a cargo del crimen organizado.

Sólo hay que darle un repaso a los últimos acontecimientos sucedidos en Jalisco, Michoacán, Durango, y Coahuila por sólo mencionar algunos, en donde siguen las mafias del crimen organizado imponiendo su ley. La violencia en México sigue a pesar de las diarias detenciones de supuestos cabecillas criminales con lo que se quiere hacer creer que los capos están siendo sacados de la jugada, lo cual a juzgar por los hechos no resulta cierto. Lejos de realizar una tarea que requiere hacerse con responsabilidad y seriedad para ser creíble, se ocurre cotidianamente al show mediático.

Dos casos dramáticos que han sido pauta de preocupación de las autoridades norteamericanas dedicadas a combatir al crimen organizado, fueron las muertes de los secretarios de Gobernación mexicanos, Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake Mora. Ambos murieron en condiciones similares. Sobre  esos accidentes aéreos, vox populi sospecha que habrían sido víctimas del sendos atentados del crimen organizado.

Hay quienes aseguran que la inseguridad es un problema estructural que se puede tratar en función del olvido que ha existido en las últimos sexenios en el país, incluidos los dos últimos regímenes panistas, al no propiciar una serie de políticas públicas y concatenarlas para lograr una política social justa. Pero otra cosa que resultaría mucho más grave es provocar la inseguridad ficticiamente, para crear la sensación de que se lucha por la seguridad, que es lo que parece estar pasando en México.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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El Presidente ‘patriota’

PAULINO CÁRDENAS

Felipe Calderón se considera ahora un Presidente ‘patriota’ y en eventos públicos sigue regodeándose como instrumentador de la guerra contra las mafias las cuales, a pesar de la enorme cantidad de recursos que su gobierno le ha inyectado a esa lucha armada a lo largo del sexenio y pese a los miles y miles de efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Federal que hay distribuidos en todo el territorio nacional, no han mermado sus actividades criminales  y sí en cambio ha subido el número de muertos por esa aventura bélica.

Los cárteles siguen haciendo de las suyas todos los días, sobornando a las autoridades para poder distribuir drogas, cometer extorsiones, secuestros, cobros de derecho de piso, realizar ejecuciones, atacando instalaciones policiales y matando a sus mandos en diferentes estados y municipios, entre otras de sus actividades criminales, todo lo cual ha dejado un baño de sangre inédito desde la Revolución Mexicana, con más de 60 mil muertos en el haber de esa guerra.

No obstante, durante un desayuno de fin de año con miembros de las Fuerzas Armadas y la titular de la Procuraduría General de la República, el mandatario panista señaló, respecto de esa lucha armada, que tiene la conciencia de haber “obrado como patriota”, en busca del bien de México; en busca del bien de los demás. Manifestó que serán las próximas generaciones las que hagan el juicio de esa decisión que tomó desde el inicio de su administración.

“Independientemente del juicio que merezca para este tiempo, las generaciones venideras, por lo que a mí respecta y, estoy seguro, por lo que toca a cada una y a cada uno de ustedes”, serán las que realicen esa tarea, añadió el Presidente. Dijo que a final de cuentas, “esa es, precisamente, la única acción posible en la conciencia de cualquiera patriota: actuar pensando en el bien de México”.

Añadió: “Veo con satisfacción que lo que hemos hecho, con aciertos y con errores, dejará después de nosotros una casa mucho más limpia, una casa mucho más segura, una casa que será digna de ser habitada por los mexicanos. Eso será un esfuerzo que, desde luego, no podría hacerse sin ustedes y sin las fuerzas armadas”.

Sin embargo, tal parece que para el Presidente el número de muertos no cuenta. Igual que dijo el mandatario norteamericcnao Barack Obama durante la ceremonia en la que decretó ‘el fin histórico’ de la guerra en Irak y ordenar el regreso de las tropas antes de que finalice el año, a quienes anticipadamente les dio la bienvenida a casa.

El número de víctimas “no cuenta, ni de lejos la historia de la guerra de Irak”, que se cobró más de 4 mil 400 vidas estadounidenses, causó 30 mil heridos y en la que han participado un millón y medio de soldados norteamericanos. Obama aseguró que Estados Unidos responderá por sus soldados como ellos respondieron por el país y prometió “cientos de miles de puestos de trabajo para aquellos que sirvieron” en el Ejército con el compromiso de las empresas privadas.

Por lo pronto en Washington sigue creciendo el temor de que la violencia y la estela de muerte que han dejado los encuentros armados en nuestro territorio, llegue a cruzar su frontera y esos eventos de sangre, extorsiones, secuestros, torturas y ejecuciones o las matanzas como las de San Fernando que sufrió un numeroso grupo de migrantes, se empiecen a dar en la Unión Americana.

El Departamento de Estado sigue advirtiendo a Obama de la posibilidad que los capos de algunos cárteles mexicanos pudieran establecer vínculos con células extremistas islámicas que pudieran estarse asentando clandestinamente en México, de lo cual las agencias de inteligencia de aquel país han dicho tener pistas sobre  la intención de una o varias alianzas entre capos y rebeldes de Al Qaeda. Se teme por la seguridad nacional norteamericana.

Esto, según algunos observadores, podría significar que en fechas no muy lejanas miembros del Ejército estadunidense y ‘marines’ norteamericanos, de los que habrían andado en Irak o Afganistán, pudieran empezar a ‘turistear’ en México, más bien con el propósito de sondear ‘in situ’ el ambiente que priva en el país sobre las bandas criminales que, por razones no muy claras, el gobierno mexicano no ha podido someter. Por otro lado se sigue insistiendo en que la violencia de los cárteles se verá incrementada en 2012, año de elecciones.

Lo cierto es que pese a los diarios anuncios de detenciones de supuestos líderes criminales, los encuentros armados siguen siendo cotidianos y la suma de muertos aumenta, mientras que los mandos y efectivos militares continúan sufriendo un desgaste tal, que tiene a muchos al borde de la frustración, la baja estima, la deserción y hasta del suicidio. Todo, en aras del bien de México, según ha dicho el Presidente y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas quien, según afirma, ha estado obrando ‘como patriota’ con su guerra que lleva más de 60 mil muertos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Afinan detalles para juicio

PAULINO CÁRDENAS

Los académicos, intelectuales y periodistas que buscan acusar al presidente Felipe Calderón y sus socios de guerra por crímenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional de La Haya, siguen avanzando en la integración del dossier respectivo que será llevado el 25 de noviembre a ese tribunal. La intención es la de enderezar un proceso en contra de los principales responsables de la lucha armada contra el narco, la cual ha dejado más de 55 mil muertes en menos de cinco años, además de miles de desaparecidos y otros tantos que se han visto en la necesidad de desplazarse con sus familias de sus lugares de origen para preservar sus vidas, ya que se ubican en las zonas de conflicto.

Esa Corte es el órgano judicial principal de la Organización de las Naciones Unidas  encargado de decidir conforme al Derecho Internacional las controversias de orden jurídico entre Estados y de emitir opiniones consultivas respecto a cuestiones jurídicas que pueden serle sometidas por órganos o instituciones especializadas de la ONU. No obstante, este organismo mantiene una férrea confrontación con gobiernos como Estados Unidos, Rusia, China o Israel, quienes no sólo desconocen sus facultades, sino que pueden llegar a intervenir en contra de esa Corte si algún aliado suyo es juzgado.

De esta forma, la tablita de salvación de Calderón y sus aliados de guerra sería teóricamente Estados Unidos, gobierno que tiene injerencia directa en el tema de la narcoguerra mexicana, por los dineros que aporta a través de la Iniciativa Mérida. Alguna gestión desde Washington en La Haya pudiera mojar la pólvora para que esa bomba no estalle, que sin duda así sería en caso de que ese tribunal internacional le dé entrada a la acusación y se inicie un juicio que sería inédito. Eso, si Barack Obama no anda muy ocupado tratando de evitar su casi inminente derrota en los comicios del año próximo para ser reelegido otros cuatro años.

Incluso el gobierno federal panista intentó empujar la candidatura del procurador fiscal de la Federación, Javier Laynez para ocupar una vacante en la Corte Internacional de La Haya, ‘tal vez a causa del riesgo de que Calderón se acusado de crímenes de lesa humanidad’, según apunta un reportaje aparecido en la revista Proceso de esta semana, firmado por Arturo Rodríguez García, quien documentó que el funcionario no pasó la prueba. De hecho los resultados de esa guerra han sido prácticamente nulos, ya que el avance y el poder de las mafias no se ha visto mermado y en cambio el número de víctimas sigue creciendo.

Además del Presidente, mencionaban en la lista de corresponsables de la acusación de crímenes de lesa humanidad a los secretarios de la Defensa, Guillermo Galván y de Marina, Francisco Sáynez; a su prinicipal asesor civil bélico, Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, y también al capo más buscado del mundo, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera, entre otros mafiosos a quienes se señala como los causantes de tanto baño de sangre e el país. Los promotores del juicio piden que sean enjuiciados todos aquellos ‘quienes resulten responsables’.

En en un documento que hicieron público a mediados de octubre pasado, manifestaban que “México vive un estado de emergencia y atraviesa por la crisis humanitaria más dramática de su historia reciente que ha dejado ya más de 50 mil muertos, 230 mil desplazados, 10 mil desaparecidos y mil 300 jóvenes y niños asesinados”. Añadían: “Existe también una constante violación a los derechos humanos de la población civil, en particular de los grupos más vulnerables como las mujeres y los migrantes quienes constantemente son victimizados por las autoridades y el crimen organizado”.

Además de este recuento, señalaban que desde que el mandatario panista emprendió la lucha contra las mafias en diciembre de 2006, “ha ordenado continuar con dicha guerra a pesar de que organismos internacionales le han solicitado dejar de emplear al Ejército en funciones que deberían desarrollar los cuerpos policíacos”. Se agregaba que tan sólo en cuatro años en México se han registrado más muertes y crímenes de guerra que en los conflictos armados emprendidos por Estados Unidos en Afganistán y Paquistán.

Manifiestaban también que la lucha contra los narcos al final del año pasado había dejado alrededor de 120 mil personas desplazadas debido a la violencia generalizada en el país, y que  la situación de los jóvenes y niños era particularmente vulnerable y señalaban cifras: mil 226 de los muertos que habían perecido en fuego cruzado o ataques directos, de diciembre de 2006 a diciembre de 2010, son niños, niñas y adolescentes. Obviamente que al cierre de 2011 esas cifras habrán crecido.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


La supuesta conspiración

PAULINO CÁRDENAS

La historia que cuenta el cuestionado fiscal norteamericano Eric Holder –cuestionado por los legisladores republicanos de su país por los fracasados operativos Rápido y Furioso y Receptor Abierto de paso ilegal de armas de Estados Unidos a México–, sobre una supuesta conspiración terrorista que habría sido conjurada por agentes de la DEA y del FBI ‘con la ayuda de México’, está, además de nebulosa, llena de lagunas y omisiones que no permiten distinguir con claridad de qué se trató ese aparente complot para asesinar a los embajadores de Arabia Saudita y de Israel en Washington, con el  imaginario aporte del cártel de Los Zetas.

Muchos creen más bien que es pretexto para una intervención directa de Estados Unidos en México con miras a detener a los verdaderos capos de la droga que operan en nuestro país, a los que no ha podido, o no ha querido, aniquilar el gobierno federal panista, pero que al norteamericano le preocupa, no sólo por la venta de estupefacientes que se da cada vez en más y más ciudades de la Unión Americana, sino porque temen que de veras se dé una alianza de ese cártel con la organización terrorista Al Qaeda creada por Osama Bin Laden, como lo había mencionado la secretaria de Seguridad Interior de aquel país, Janet Napolitano.

Trascendió que la supuesta conspiración comenzó a cobrar forma desde el pasado mes de mayo y habría terminado hace un par de semanas al ser apresado uno de los supuestos terroristas, Manssor Arbabsiar, un ciudadano estadounidense de 56 años que contaba  con pasaportes de Estados Unidos y de Irán, y quien fue detenido a fines de septiembre en el aeropuerto internacional JFK. El otro es Gholam Shakuri, que está libre y que sería un miembro de la Fuerza Quds, la unidad especial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, a la que Washington acusa de promover y apoyar el terrorismo.

Parte de la historia es que un agente de la DEA se hizo pasar por un miembro del cártel de Los Zetas, quien se habría reunido en varias ocasiones con Arbabsiar, en México, para supuestamente planear los asesinatos y ataques en Washington. No se dan detalles de cómo y por qué fue escogido ese cártel por los acusados. Acaso porque sabían lo que contó el ‘Vicentillo’ Zambada del arreglo que tiene el Chapo Guzmán con la DEA.

Todo parece indicar que ese ruido mediático internacional lleva al menos dos propósitos: uno –como lo expresó de inmediato el mandatario iraní Mahmud Ahmadineyad– el de distraer la atención sobre la grave situación por la que atraviesa Estados Unidos en cuanto a su actual circunstancia económica, financiera y de desempleo y, otro, el de poder tener una justificación para que soldados norteamericanos vuelvan a incursionar en esa nación en busca, dizque, de los autores intelectuales de esa supuesta conspiración.

En este caso el meollo parece estar en que Washington sigue en la creencia de que Irán continúa con sus programas nucleares. Está convencido que esa nación ha incrementado sus actividades con el enriquecimiento de uranio al 20 por ciento y que siguen sus planes de construir nuevas instalaciones. Teherán ha insistido en que su programa sólo intenta generar energía eléctrica, pero Estados Unidos y sus aliados creen que el verdadero objetivo es producir armas nucleares. Pero el asunto no se constriñe a eso. Israel está como referente en cuanto a uso de fuerza con misiles nucleares en aquellas lejanas regiones. Irán teme que Israel pudiera usar su poder nuclear contra ese país con la anuencia de Estados Unidos.

México no está exento de que Irán pudiera arremeter contra sus instalaciones estratégicas, ya que el mes que le tocó presidir en junio de 2010 el Consejo de Seguridad, en una severa nota diplomática que Irán hizo llegar a México a través de su embajada le reprochó haber pedido su apoyo para ocupar un lugar en dicho Consejo para después ceder a las presiones de Estados Unidos. ¿De veras estuvo consciente el gobierno de Calderón en qué estaba metiendo al país con esa ayuda?

Por su parte la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que discutiría con sus aliados  –y nuestro país es uno de ellos–, cómo podrían enviar un mensaje ‘muy fuerte’ para indicar que este tipo de acciones (como el supuesto atentado terrorista), debe terminar, recordando lo que preguntaba el año pasado la señora Napolitano: “¿Qué pasaría si Al Qaeda se uniera con Los Zetas?”.

Para unos ese supuesto complot terrorista es la señal que augura un posible paso a México de comandos norteamericanos de élite que vendrían a aniquilar, de manera embozada, a todos los capos que operan en México (menos a uno, claro) Otros podrán decir que ese ruido mediático puede ser el pretexto para que el gobierno panista decida unir fuerzas con Estados Unidos para evitar una alianza Al Qaeda-Zetas. La mayoría creerá que esas dos versiones se complementan y es lo que podría suceder.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



Aflora la exasperación

PAULINO CÁRDENAS

Con un tono de exasperación y mucho antes de lo esperado, el presidente Felipe Calderón parece haber comenzado su campaña de despedida sexenal llevando como pretexto la supuesta glosa de su quinto informe de gobierno en varias regiones del país, en la que el punto de exaltación ha sido el de la lucha armada contra las mafias que ha sido su prioridad primera y última, sobre la que ha dicho de todo y que ahora quiere que los mexicanos la hagan suya, no obstante que esa guerra la emprendió sin consultarle a nadie y sin haber calculado los efectos nocivos que podría alcanzar para el país, entre ellas las miles de muertes que lleva esa aventura en su haber.

Incluso esta semana, en una reunión con empresarios los retó, a ellos y a cualquier otro ciudadano, a que si no les gusta cómo se ha gobernado en este sexenio, que creen sus propios partidos y se lancen a la política para que vean lo que se siente entrar a esa actividad a la que calificó que a veces es ‘deleznable’ y ‘del cocol’, la cual, dijo, obliga a soportar críticas hasta de la prensa.

En su exaltado tono discursivo que cada día es más común en él, esta vez se escuchó, más que envalentonado, insolente, al responder a una serie de señalamientos sobre corrupción, inseguridad y atraso en el país que le habían planteado empresarios, politólogos y activistas como Alejandro Martí, Claudio X. González, Alejandro Ramírez y Federico Reyes Heroles, durante la comida anual de los “300 Líderes Mexicanos”.

Ya es públicamente sabido que el jefe del Ejecutivo suele hablar antes de pensar lo que va a decir, a veces empujado por su carácter irascible y colérico y en otras ocasiones por el mero gusto de lanzar comentarios viscerales al bote pronto, lo que suele abrirle flancos para la crítica que luego no tolera.

Hace unos días, coincidiendo con los cuestionamientos al alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, a cuyo hermano vinculan con presuntas colusiones con el crimen organizado que al parecer tiene copado a los casinos, y a quien el PAN le ha venido exigiendo su renuncia al cargo de mando de la capital de Nuevo León, el jefe del Ejecutivo dijo que ‘si un edil es malo, que lo corran’.

Dijo en Guadalajara hace unos días que había presentado al Congreso una reforma política para que haya elección consecutiva de legisladores y alcaldes. “¿Por qué razón?”, preguntó. Y respondió él mismo: “Porque si un alcalde o un diputado es bueno, tiene que seguir” con el voto ciudadano. “Y si es malo, ahí tiene que acabar su carrera política. Punto. Que lo corran. Así pasa en muchas democracias”.

¿Y si un Presidente es malo? ¿También que lo corran? Eso preguntarían millones de mexicanos que están hasta la madre, como dijo el poeta Javier Sicilia, de su guerra contra las mafias que ha sido infructuosa, que ha cobrado tantas vidas –se calcula que para este fin de año habrá unos 60 mil en la lista de muertos–, y sobre todo porque toda la atención y los recursos han sido para fomentar esa lucha dejando en el camino una serie de prioridades que han afectado la economía de miles de familias mexicanas y que ha sumido al país en una de las peores crisis de las últimas décadas. Más lo que falta todavía.

En el periplo que realiza por todo el país, Calderón anda a la búsqueda de conseguir corresponsables por todos lados y de paso echándole a Estados Unidos mucha de la culpa de lo que pasa en México con los capos de la droga, porque la adicción de los gringos ciertamente es mucha, y por la libre venta de armas que se da en el vecino país, queriendo incluso que su Congreso modifique sus leyes para que parte de ese armamento no acabe en manos de los sicarios mexicanos.

La novedad es que ahora empieza a decirle a su ‘sucesor o sucesora’, que necesariamente tendrá que seguir con esa lucha armada contra las mafias. ¿Y si no? ¿Tendría que buscarse algún arreglo con los capos como se habría intentado al inicio de este sexenio según lo consigna el libro de Anabel Hernández ‘Los Señores del narco’?

El hecho es que el discurso presidencial empieza a denotar desesperación, mala consejera para cualquier jefe de gobierno, y en nuestro país una circunstancia muy preocupante para todos los mexicanos. ¿Así seguirá en lo que resta del sexenio?  Ojalá que no, porque entonces se abrirá muchos frentes con los sectores de la sociedad que no comulgan con esa guerra que ha sido la prioridad de su gobierno, y el gran perdedor será él. Moderación y juicio, reza la antigua conseja.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

El mundo sigue en vilo

PAULINO CÁRDENAS

Especialistas reconocidos dicen que nadie escapará a los efectos de una recesión que ya se instaló en la llamada ‘zona euro’ y que ha vuelto a asomar su feo rostro en Estados Unidos. La racha de bajones en las bolsas de valores de todos los países es el clásico síntoma, no obstante que algunas de ellas tuvieron ayer un ligero repunte después que la Reserva Federal de Estados Unidos aseguró que tiene intención de mantener los tipos de interés bajos al menos hasta 2013.

El organismo reconoce que el crecimiento de la economía estadounidense ha sido peor de lo esperado por lo que mantendrá una política económica de estímulos. Esto pegó en sentido positivo en Wall Street que recibió en el curso de ayer esa noticia con un ligera alza en sus actividades bursátiles. Pero no todos los países lograron estabilizar la volatilidad en sus mercados accionarios.

El presidente Barack Obama, acaso contagiado por el optimismo que suele manifestar ante estos avatares el gobierno mexicano, contradijo la reciente calificación de Standard & Poor’s que le bajó una estrella a la tradicional estabilidad de riesgo-país estadounidense de triple ‘A’ a doble ‘A’, diciendo que la Unión Americana sigue siendo ‘AAA’. Pero los mercados no han reaccionado como lo esperaban algunos analistas.

El Banco Central Europeo decidió la compra de deuda pública de Italia y España, en un intento por aliviar los elevados intereses que exigen los inversionistas a los bonos de ambos países. Con esta decisión se busca contener la crisis de deuda de la eurozona y minimizar las tensiones en los mercados bursátiles. No obstante los esfuerzos de Europa o Estados Unidos para reducir el peso y evitar una nueva recesión, hay  voces que consideran que  las opciones son cada vez más limitadas para lograrlo.

El  llamado ‘Profeta de la Gran Recesión’, Nouriel Roubini, quien fue de los primeros que advirtió de la llegada de la crisis de las hipotecas tóxicas o subprime en Estados Unidos, dijo que cada vez se agotan más las posibilidades de que la Reserva Federal norteamericana pueda‘sacarse un conejo de la chistera’, para recativar el valor de los activos y lograr la recuperación económica norteamericana.

“A cuatro años del comienzo de la crisis financiera, se está volviendo cada vez más claro que el mayor déficit no es en crédito, sino en credibilidad”, escribió el economista de la Universidad de Harvard, Kenneth Rogoff, en el Financial Times, señaló una nota de la agencia Reuters. “Los mercados pueden ajustarse a una rebaja del crecimiento global, pero no pueden lidiar con una pérdida cada vez mayor de confianza en el liderazgo y una sensación creciente de que los diseñadores de políticas están desconectados de la realidad”, agregó.

Los efectos de la crisis en Estados Unidos ya se han empezado a sentir en México desde hace varios meses. Nuestro país, pese a los augurios y pronósticos oficialistas, al igual que Estados Unidos se encuentra en una fase importante de desaceleración y esto se puede apreciar en los indicadores de empleo, producción y los índices de la creciente pobreza en el país. Si la Unión Americana sufriera otro colapso en su economía como lo presumen muchos especialistas, México iría de la mano con los estadounidenses en esa caída libre.

La razón la saben todos. Su destino económico está más ligado al de la economía norteamericana como la de ningun otro país. Su geopolítica es parte de esa razón, pero han pesado más las ausencias de políticas gubernamentales de esta y las anteriores administraciones, para buscar la diversificación comercial con otros países. Ha faltado creatividad y sobre todo voluntad política.

El caso del petróleo es en donde estaría focalizado el verdadero problema. El miedo y la desconfianza de que la crisis de la deuda soberana de los países ricos vuelvan a provocar una recesión económica, han motivado el descenso del precio internacional del crudo. La mezcla mexicana anda por debajo de los 94 dólares el barril y podría seguir bajando. Entre finales de julio y principio de agosto andaba entre 106 y 107 dólares por barril. Y es el petróleo la principal fuente de financiamiento del gasto público en  México.

Si la economía estadounidense se estanca, si la Fed ya agotó todo y no crece, “entonces habría que aceptar el estancamiento y que nos vamos a quedar sin crecimiento durante 20 o 30 años”, advirtió el especialista Raúl Feliz en entrevista a Marcela Ojeda para El Financiero. Un pronóstico que a nadie hace feliz.

Pero en México las autoridades del ramo, aunque ahora sí parecen tomar en serio los posibles efectos que pudiera tener el país por el recrudecimiento de una una recesión en Estados Unidos, siguen con el discurso optimista en el sentido de que el país saldría bien librado nuevamente en el tsunami que muchos ven que se avecina, aunque la realidad desmienta luego sus pronósticos.

pcardenacruz@yahoo.com.mx


EU teme otra recesión

PAULINO CÁRDENAS

Los temores de una eventual recesión peor que la que comenzó en 2008 con el crack financiero en Wall Street, empezó a reflejarse en los mercados bursátiles del mundo. Lo que ayer aconteció en la Bolsa de Nueva York es síntoma de que la enfermedad, lejos de haber aminorado, está avanzando. Los precios de las acciones en el mercado bursátil neoyorquino se desplomaron al mediodía, ante la persistente preocupación por el mal estado de las economías de Estados Unidos y Europa, apunta una nota de la AP. La Bolsa Mexicana de Valores también ha estado registrando tendencias a la baja.

“Seguimos inundados por las inquietudes sobre la economía mundial”, declaró Bill Stone, analista del influyente grupo PNC Financial. Esto debería interpretarlo el gobierno mexicano que encabeza Felipe Calderón como una seria voz de alerta y considerar que los efectos devastadores de una eventual recesión en Estados Unidos podrían ser fatales para nuestro país. Sin embargo, acá se siguen viendo las cosas de otra manera, de forma similar a como el gobierno mexicano las veía después del crack norteamericano que hizo crisis aquel ‘lunes negro’ de septiembre de 2008.

El Banco de México invirtió 5 mil 200 millones de dólares en la compra de oro, como una forma de ‘blindar’ al país de nocivos oleajes financieros venidos de fuera. A varios especialistas les ha parecido que esta medida no es más que un paliativo del gobierno federal, que al parecer sigue sin creer que pudiera venir una recesión más severa que la de los dos años anteriores en la Unión Americana. El banco central señaló que la compra de unas 100 toneladas de oro en meses recientes, son parte de su sistema de inversiones a largo plazo y de diversificación de activos.

El gobierno nuestro sigue creyendo que con supuestas medidas contracíclicas como la compra de oro, se va a impedir cualquier efecto nocivo venido de fuera, como sucedió con aquellas declaraciones de que los efectos del crack del 2008 estadodunidese para nosotros iba a ser sólo ‘un catarrito’. Tan fue una frase falaz e irresponsable, que ahora el propio gobierno, para justificar sus deficiencias, acabó aceptando que aquello no fue de la menor importancia, sino al contrario y echándole culpas a que ese factor provocó los desajustes económicos de hoy.

Los asesores económicos y financieros del Presidente creen que los parches que fueron aprobados esta semana por el Congreso norteamericano ante la crisis que se preveía al no querer elevar el techo de su deuda por razones de conveniencias y desavenencias políticas, desvanece toda posibilidad de una recesión norteamericana peor que la sufrió la Unión Americana después del crack del 2008 –cuyos efectos globalizadores afectaron a muchos países y que siguen resintiendo hasta la fecha–, y no es así. México no es una isla.

Diversos especialistas en el mundo están previendo –especialmente los que miran con preocupación que países de Europa como Italia, España o Portugal pudieran estar en el umbral de ser rescatados por la comunidad financiera internacional como sucedió con Grecia para evitar su quiebra económica integral que devendría en un inmediato caos social además de una desestabilización política que podría extenderse a nivel regional–, que Estados Unidos pudiera vivir una nueva y profunda recesión.

Un estancamiento prolongado devendría en un golpe de efectos múltiples a la economía mexicana. Las causas son la enorme dependencia de las exportaciones petroleras. El petróleo perdió ayer 4 por ciento para quedar en 88 dólares el barril, debido a temores de que la demanda bajará por la debilidad de la economía. El precio del crudo se cotizaba a más de 100 dólares el 9 de junio. Esto le pega a la mezcla mexicana. Otro factor sería la disminución del envío de remesas en dólares de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos. El estancamiento norteamericano provocaría una menor demanda de mano de obra extranjera, disminuyendo con ello el flujo de dólares, fuente principal de divisas del país.

Quienes estudian en prospectiva las causas y efectos de este tipo de fenómenos de desequilibrios financieros, no descartan que en Estados Unidos la recesión se recrudezca en esa nación a pesar del mal arreglo que hubo entre republicanos y demócratas sobre el aumento del techo de su deuda. El caso es que la suerte que corra el vecino país en su economía, la misma –o peor– la correría México por su enorme dependencia con Norteamérica. La economía mexicana debería cambiar hacia una diversificación económica con otros países, pero ni este ni los anteriores gobiernos han procurado políticas encaminadas a ello.

pcardenascruz@yahoo.com.mx