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Guerra en México ‘de baja intensidad’

PAULINO CÁRDENAS

Mientras los reflectores estuvieron los últimos tres meses puestos en las campañas de los aspirantes presidenciales, la criminalidad se acentuó en el país. En tanto la atención informativa estuvo en el proceso electoral, en el día del sufragio y en las discusiones posteriores que sin duda seguirán, varios medios de influencia internacional, respecto del combate al crimen organizado, han empezado a hablar de que en México hay una guerra ‘de baja intensidad’. La estela de violencia y sangre se ha extendido de manera alarmante. La cifra de víctimas mortales por la llamada guerra de Calderón, debe andar por los 80 mil o más. Con el recuento y relatoría de hechos sangrientos en ese lapso se podría hacer un libro del tamaño de un grueso directorio telefónico.

Mientras los medios andaban atentos a lo que decían los candidatos, en varias entidades del país se registraron toda una serie de hechos sangrientos: ejecuciones, decapitados, colgados, enfrentamientos, torturas, cadáveres mutilados, descuartizados y aventados en la vía pública, fusilamientos, mandos policiacos ultimados e incluso varios periodistas y hasta una alcaldesa ejecutados, así como el estallido de granadas y de coches-bomba en instalaciones policiales y ministeriales, provocando terror y miedo entre la población. Toda una página negra escrita en tan solo tres meses, dentro de la larga historia de violencia y muerte que ha habido en el gobierno calderonista.

¿A qué le llaman una guerra ‘de baja intensidad’?  Unaa definición de carácter bélico señala que son estrategias militares de un gobierno, para combatir revoluciones, movimientos de liberación o cualquier conflicto que amenace los intereses de una nación, que en este caso sería México con la guerra de Calderón contra el narcotráfico, cuyas bandas podrían estar ligadas a grupos subversivos como a alguna guerrilla o a alguna de las células islámicas de Al Qaeda. Obvio que de esto nada se dirá por ningún motivo a los mexicanos si así fuese. Pero es algo que subyace en el ánimo de algunas instancias de alta jerarquía y tomas de decisión.

Es el caso de a secretaria de Seguridad Interior norteamericana, Janet Napolitano, quien no ha quitado el dedo del renglón en ese sentido. Y no es para menos, ya que la venganza que han jurado los integrantes del movimiento que fundó Osama Bin Laden a la muerte de éste, tiene en permanente alerta a Washington y sobre todo al Pentágono, en virtud de que no descartan que los cárteles mexicanos ya tengan vínculos con grupos extremistas islámicos como Al Qaeda. La señora Napolitano sospecha del más temido de los cárteles que operan en México, en el que entre sus mandos, dicen, se ha escuchado afirmar: ‘Venceremos porque somos los más fuertes’.

Pero la verdadera preocupación que tienen en la Casa Blanca es que Calderón no ha podido, ni con el apoyo de las Fuerzas Armadas, someter al narco, a causa de lo que es obvio: la corrupción e impunidad que prevalecen entre diversos mandos del Ejército y la Armada, ya no se diga de las Policías federal, estatales y municipals, que han hecho imposible acabar con ese flagelo o al menos ver disminuídas sus actividades en nuestro territorio. Es una preocupación mayúscula por la vecindad entre ambas naciones, ya que la inteligencia norteamericana sabe además que en la clase política hay ‘padrinos’ que protegen a los capos y a muchos de sus operadores.

A eso hay que agregarle casos como el de ‘Rápido y Furioso’ de trasiego ilegal de armas que han quedado en manos de la criminalidad organizada que opera en México, hecho que por lo pronto ha puesto en jaque al fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, y al propio mandatario de aquel país, Barack Obama, por las acusaciones de su propio Congreso y en donde el gobierno de México ha estado muy calladito a sabiendas que ese tráfico illegal de armas se ha venido realizando por nuestras fronteras.

Esa guerra ha colocado al Ejército y la Armada en un predicamento, ya que por órdenes de su jefe supremo sus tropas han sido obligadas a entarle a esa guerra. Su prestigio ya quedó maltrecho por las derrotas que no han merecido o las victorias que no han conseguido, ante los grupos contrarios que sirven a las bandas criminales con mejor armamento y muchas veces con mejores tácticas. La causa ha sido la evidente falta de coordinación entre las Fuerzas Armada, las Policías federal y locales y, peor aún, por la ineficiencia e ineficacia de la inteligencia anticrimen que ha sido un fracaso en esa lucha.

A Calderón le queda muy poco tiempo para tratar de hacer lo que no pudo en cinco años y medio de gestión combativa contra la mafias. Ese grave problema se lo heredará a Enrique Peña Nieto, quien tendrá que establecer, como ya lo dijo, una nueva estrategia de combate al crimen organizado. Ojalá al ganador de la contienda electoral no se le ocurra vestirse con traje verdeolivo como su antecesor, y en lugar de ocuparse de la guerra, él sí actúe con una verdadera visión de jefe de Estado, ocupándose  de los problemas que se abaten sobre el país y sobre todos los mexicanos.

@Paulinocomenta

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Se teme ola narcorrepresiva

 PAULINO CÁRDENAS

Aunque nada de lo que hablaron los mandatarios de Estados Unidos y México y el primer ministro de Canadá sobre temas de inseguridad del hemisferio se ha dado a conocer oficialmente, después de la reunión celebrada en Washington el pasado domingo lo que ha trascendido es la seria preocupación que prevalece en la Casa Blanca por el avance de los cárteles mexicanos de la droga, cuyas actividades, según estiman grupos de inteligencia, podrían empezarlas a disfrazar de terrorismo para amagar a gobiernos y poblados enteros, en su afán de conquistar más bastiones de los que ya tiene con miras a ampliar sus actividades ilícitas en todo el continente americano.

Para empezar, ante el acoso de los cárteles de la droga, Barack Obama, Stephen Harper y Felipe Calderón, acordaron sumar la seguridad del hemisferio al Sistema Integral de Centroamérica, por ser una de las zonas más vulnerables de la región americana y donde se ha sabido que las mafias desde hace tiempo han empezado a sentar sus lares para operar, como son Guatemala, Honduras y El Salvador. Lo que es un hecho es que con el poder del dinero y la coacción de los cárteles que suelen acabar en hechos sangrientos contra quienes se oponen a sus designios, el paulatino avance del narco en México y Centroamérica es evidente.

En territorio nuestro son varios los cárteles que se disputan gran parte de las plazas para sus actividades, destacando primordialmente el de Los Zetas, el de Sinaloa y el cártel del Golfo que han extendido sus tentáculos a esos países y más allá.  En esa pelea también están los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana con sus derivaciones en la Familia Mexiquense y la Familia Guanajuatense, así como el cártel del Milenio, La Resistencia y Nueva Generación entre otros de los que van surgiendo al recomponerse o hacer alianzas unos con otros, ante el acoso de las fuerzas gubernamentales armadas.

La penetración que han logrado los capos de las mafias en las instituciones de seguridad y procuración de justicia, el gobierno de Estados Unidos lo ve con preocupación ya que tiene conocimiento de que en muchos poblados mexicanos la ley que impera, abierta o soterradamente, es el de los capos quienes han ido estableciendo una especie de gobiernos paralelos. La gente, los ciudadanos comunes y corrientes, tienen que andarse cuidando no sólo de los sicarios que trabajan para los capos, sino también de los militares y policías amafiados con ellos; los ‘levantamientos’ de civiles suelen estar a cargo de estos últimos.

No solo se sabe sino está documentado con detalles, nombres y montos de sobornos, como es que están infiltradas las instituciones de seguridad y de procuración de justicia mexicanas por parte del narco. Policías estatales, comandantes ministeriales, soldados, subtentenientes y mandos militares han sido detenidos al saberse que han caido en la tentación del soborno por parte de los cárteles de la droga, en especial del grupo de Los Zetas. Se dio el caso en Coahuila del ex fiscal Jesús Torres Charles y de la subdelegada de la PGR Claudia González, que fueron encarcelados por estar vinculados con este cártel. Ese ejemplo se replica en otros estados.

Ante todo este panorama, de poco sirve que el presidente Barack Obama diga que su gobierno seguirá apoyando a Felipe Calderón en la lucha anticrimen y siga aventándole flores al reconocer ‘la valentía’ del mandatario panista de enfrentar a los cárteles de la droga, como sucedió el pasado fin de semana al término de una reunión celebrada en la Casa Blanca donde recibió al mandatario mexicano y al primer ministro de Canadá, para hablar en secreto sobre el  combate a la criminalidad en el hemisferio americano.

Diríase que por los resultados no obtenidos después de cinco años y cuatro meses de haberle declarado la guerra a los cárteles de la droga, la de Calderón pareciera ser una guerra simulada o manipulada, ya que detienen y detenienen a supuestos líderes de células criminales casi todos los días, pero las actividades de las mafias siguen y siguen. Bien le decía Ismael ‘El Mayo’ Zambada a don Julio Sherer García en una entrevista, que la guerra del gobierno contra los cárteles de la droga no será suficiente para acabar con esas actividades. Menos si en medio hay corrupción e impunidad.

Los que son de verdad son los muertos. En México se habla de más de 70 mil, aunque el  secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, afirmó hace unos días en una reunión celebrada en Ottawa, Canadá, que “150 mil personas han fallecido” por la guerra de Calderón. El titular de la Defensa, Guillermo Galván, lo corrigió y dijo que ‘solo’ eran 50 mil los muertos. Cincuenta mil, 70 mil o 150 mil son una barbaridad de decesos, cuyos cadáveres nadie sabe en dónde quedaron ni en qué condiciones perdieron la vida esos seres humanos. Como para el gobierno calderonista eran criminales, lo demás no importa.

“El problema del narco envuelve a millones” le dijo ‘El Mayo’ al periodista fundador de Proceso. Sobre los capos, encarcelados, muertos o extraditados, “sus reemplazos ya andan por ahí”. Considera que el gobierno llegó tarde a la lucha contra el narco ‘y no hay quien pueda resolver el problema’. Aseguró que el gobierno fue infiltrado ‘desde abajo’ y que la corrupción se arraigó en el país. Dice además que a Felipe Calderón lo engañan sus colaboradores. “Son embusteros y le informan avances que no se dan en una guerra que está perdida”.

Por otro lado, lo que venía diciendo desde hace ya tiempo la titular de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, de que tenía informes de inteligencia de que Los Zetas pudieran entablar una alianza con alguna célula extremista islámica de Al Qaeda para atacar nuevamente instalaciones estratégicas del vecino país del norte, para el gobierno que encabeza Obama sigue vigente. Para el Pentágono y la Defensa militar estaounidense, la latente posibilidad de que pudiera darse esa alianza representa un  problema real que incluso está clasificado como de seguridad nacional para Washington.

Nadie sabe de qué hablaron Obama, Calderón y Harper en la Casa Blanca el domingo pasado. Lo único que se publicitó en México es la baladronada mediática del mandatario panista que volvió a ‘exigir’ al gobierno norteamericano que haga algo para evitar la libre venta de armas y su trasiego ilegal a nuestro país a través de operativos como ‘Rápido y Furioso’, queriendo ignorar cómo se manejan las cosas en aquel país. El hecho es que allá se teme una ola narcorrepresiva en pleno proceso electoral mexicano. Y acá el gobierno federal seguirá empujando la idea, ¿acaso para ‘reventar’ las elecciones?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

¿A qué viene Joe Biden?

PAULINO CÁRDENAS

En política nada es casual. Más tardó el ex candidato presidencial norteamericano John McCain en poner en tela de duda la voluntad de que “uno de los candidatos” en México se abstendría de seguir la lucha anticrimen en el próximo sexenio, que en darse la orden en la Casa Blanca para que el vicepresidente Joe Biden viajara a México entre otras cosas para indagar a quién se refirió el senador republicano, después de la visita que acaba de realizar a nuestro país la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, quien vino a dictar la orden de que la fallida estrategia de guerra de Calderón, seguirá.

Al parecer el segundo en el mando norteamericano trae la misión de saber quién de los aspirantes presidenciales no querría seguir con la campaña contra el crimen organizado, como lo afirmó recientemente el ex aspirante a la presidencia de su país hace cuatro años. ¿Será Peña Nieto? ¿López Obrador? ¿Vázquez Mota? Adivine, adivinador. Porque con los tres se reunirá el vicepresidente norteamericano la próxima semana, con el pretexto de hablar ‘de la relación bilateral’.

También tiene agendada una reunión privada en Los Pinos con el presidente Felipe Calderón en momentos en que el mandatario panista ha estado en boca de todos, por haber querido llevar agua al molino de su partido y de su candidata señalando en una reunión con asesores bancarios que, por arte de magia, la aspirante de Acción Nacional se había colocado muy cerca del virtual candidato priísta Enrique Peña Nieto, a quien ya le pisa los talones en las preferencias, cuento que no se creyó ni el propio jefe del Ejecutivo.

Respecto a la visita del vicepresidente norteamericnao, se sospecha que en parte es motivada por lo que hace unos días declaró el senador republicano y ex candidato presidencial John McCain, quien puso en tela de juicio la voluntad de al menos “uno de los candidatos” presidenciales en México se abstendría de mantener la lucha anticrimen, aunque se negó a identificarlo por su nombre. Esto sucedió durante una reunión con el zar de las agencias de inteligencia, James Clapper, en una audiencia ante el comité de servicios armados del Senado.

En esa reunión Clapper había asegurado que se mostraba convencido de que, sea quien fuere el vencedor de las próximas elecciones en México, proseguiría la lucha contra los cárteles de la droga. “Creo que no importa quien suceda al presidente Felipe Calderón continuará esta campaña”, dijo al asegurar que su opinión tendía un carácter general y sin entrar en la lógica del caso por caso.

“Pues yo le sugiero que observe con más atención porque eso no podría ser el caso en al menos uno de los candidatos”, le respondió McCain, lo que rompió la motonía de ese intercamnio de opiniones. Los presentes se quedaron desconcertados de lo que dijo McCain, por lo que, al término de la reunión, los periodistas corrieron tras el senador para saber el nombre que no había dado a conocer en la reunión. “¿Me crees que soy tan estúpido como para mencionar nombres?”, respondió a uno de ellos.

Más cundió la incertidumbre cuando Clapper cerró la reunión señalando que, ciertamente, la violencia de la guerra desatada en México por la disputa de rutas y mercados, supone una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, principalmente en los estados fronterizos ante el temor a una expansión de la violencia que castiga a los estados del norte de la nación mexicana.

Es claro de que lo dicho por McCain y Clapper preocupó al gobierno de Obama; de ahí que durante la visita a México que realizó la secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, aprovechó para leerle la cartilla al gabinete de seguridad, con mensaje especial para el general secretario Guillermo Galván, quien hace unas semanas afirmó que la estrategia de guerra de Calderón ha sido un fracaso y que en México se cernía el peligro por el avance de las mafias. La funcionaria dijo que seguirá la misma estrategia.

Ahora el turno es de Joe Biden quien parece traer la misión de indagar quién de los aspirantes a la Presidencia no querría seguir con la campaña contra el narcocrimen como lo aseguró McCain, programa que para Estados Unidos equivale a tratar de legitimarse ante el mundo como una nación que lucha contra las mafias del narcotráfico, no obstante que el vecino país es el máximo consumidor de drogas del mundo.

Por lo pronto ayer hubo otro repaso del Consejo Nacional de Seguridad encabezado por el presidente Felipe Calderón, en el que habría habido regaños, y donde se abordaría entre otros temas el protocolo de seguridad para las elecciones de julio y los avances de los estados para reducir la incidencia delictiva. Habría andado feliz por el espaldarazo que le vino a dar Janet Napolitano a su errada estrategia de guerra contra las mafias.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Janet pudo más que Galván

PAULINO CÁRDENAS

La secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, vino a sepultar lo dicho hace unos días por el general Guillermo Galván, secretario de la Defensa Nacional, quien durante la celebración de la Marcha de la Lealtad advirtió del rotundo fracaso de la estrategia de guerra de Calderón. La influyente funcionaria del gobierno de Barack Obama dijo en su visita a México que la fallida estrategia de guerra armada contra los cárteles de la droga “seguirá”, y no sólo eso, “sino que la vamos a profundizar y vamos a perseverar en ella”.

Esto significa una clara afrenta a lo expresado por el general secretario, quien tendrá que rumiar solo sus advertencias hechas de cara a la nación sobre el fracaso de la guerra que emprendió el mandatario panista contra las mafias, por lo que la seguridad interior del país está bajo grave amenaza, lo que equivale a un reconocimiento tácito de que la estrategia gubernamental contra el crimen organizado no ha funcionado no obstante que la señora Napolitano viene con la espada desenvainada a decir que la estrategia seguirá.

Resulta obvio que la influyente funcionaria norteamericana vino a México a tirar línea y a supervisar en corto lo que está haciendo el gabinete de seguridad de nuestro país, que se ha visto obligado a manejarse al compás que le tocan desde el Departamento de Estado norteamericano a través de la Iniciativa Mérida. El que paga quiere mandar. Lo dicho por el general Galván, de reconocer que la estrategia impuesta por la Casa Blanca y que ha seguido al pie de la letra el presidente Calderón, ha sido un rotundo fracaso, no gustó en Washington.

El general secretario habló aquel jueves 9 de febrero como ningún otro funcionario del gabinete de seguridad lo había hecho, incluido el Presidente que comanda las fuerzas armadas, al señalar que en algunas regiones del país la delincuencia organizada se apropió de las instituciones del Estado y diversificó sus poderosas actividades para despojar a la sociedad de lo que por derecho le corresponde, generando un clima de violencia inusitado. De ahí que la visita de la funcionaria fue aprovechado por ésta para ponerle punto a las íes sobre la campaña contra el narcocrimen.

De esta manera, en esa fracasada guerra contra el narco México seguirá poniendo los muertos, mientras que en Estados Unidos el consumo de drogas continuará igual o peor. Para paliar este entuerto, la propia secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, dijo ayer en el Congreso de su país al tratar de defender el presupuesto para la Iniciativa Mérida, que México, junto con Colombia, ‘transitan por un periodo de intensiva inversión de capital en academias de policías, prisiones y tribunales, a equipo y entrenamiento’, como si ignorara la realidad que acontece en nuestro país. Y le volvió a echar flores a Calderón.

De poco sirven los elogios de las funcionarias de la Casa Blanca a favor del mandatario panista  en su lucha armada contra las mafias, cuando los mexicanos están más que conscientes del rotundo fracaso de su estrategia de guerra, que la señora Napolitano viene no sólo a defender sino a dictar la orden de que siga, desdeñando lo que dijo el general Guillermo Galván sobre el peligro que se cierne en México por el avance de los cárteles de la droga y su empoderamiento en el país.

En esta visita ya no hubo resistencia de parte del gobierno mexicano en aceptar que México pudiera ser trampolín de grupos extremistas islámicos, tema en el que ha venido insistiendo Janet Napolitano desde el año pasado, manifestando su temor de que alguno de los grupos pertenecientes a Al Qaeda pudieran establecer alianzas con alguno de los cárteles que operan en México para atacar instalaciones estratégicas norteamericanas, sugiriendo incluso el nombre de Los Zetas. En esta visita el tema salió a relucir.

El gobierno calderonista está dispuesto a colaborar con el de Estados Unidos para prevenir la presencia del terrorismo internacional en nuestro país. A la señora Napolitano se le preguntó si la firma de dicho convenio entre ambos países respondía a una preocupación del gobierno estadunidense porque la violencia en la frontera mexicana favoreciera el tránsito de terroristas hacia su país, y se limitó a responder que el documento se firmó “para prevenir” que eso pudiera ocurrir, a partir de la cooperación binacional.

Por cierto que fue criticada la Secretaría de Gobernación al dar por bueno lo que no dijo la señora Napolitano sobre ‘El Chapo’ Guzmán. La traductora achacó palabras a la funcionaria no dichas por ella y así se difundió a los medios, no obstante que a solicitud de su oficina, Gobernación se vio obligada a corregir el dislate y enviar por la noche la versión textual en inglés de la parte correspondiente a la equivocación que casi nadie atendió.

Así pues, la versión de que ‘El Chapo’ caerá como Osama Bin Laden, atribuido a Janet Napolitano, no se ajustó a la realidad. Plan con maña de un asunto que sonó más a sueño guajiro del gobierno calderonista. Otro más.

pcardenascruz@yahoo.com.mx




Marcada preocupación en EU

PAULINO CÁRDENAS

Extrañamente coincidente que esté en México la secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, quien vino a tirar línea sobre la lucha anticrimen a sus ‘similares’ mexicanos y por otro lado esté por llegar a México el vicepresidente del vecino país, Joe Biden, quien se reunirá entre otros con Andrés Manuel López Obrador y se dice que con Enrique Peña Nieto y con Josefina Vázquez Mota, además del presidente Felipe Calderón la semana próxima. ¿La Casa Blanca quiere saber quién de los aspirantes a llegar a Los Pinos no querría continuar con la campaña contra el narcotráfico como lo señaló hace unos días el senador republicano John McCain?

Pese a que el general secretario de la Defensa, Guillermo Galván, había reconocido tácitamente hace unos días el rotundo fracaso de la fallida estrategia de guerra contra los cárteles de la droga y el crimen organizado que el mandatario panista se ha negado a modificar, la influyente funcionaria del gabinete de Barack Obama señaló que no sólo esa estrategia es la adecuada “sino que la vamos a profundizar y vamos a perseverar en ella”. La funcionaria vino con la misión de imponer el criterio de la Casa Blanca, sin discusión alguna.

Con ello se da por hecho que el gobierno mexicano seguirá sojuzgado ante las decisiones de Washington en el combate al crimen organizado, en donde procupa más el avance y el empoderamiento de los cárteles de la droga y sus capos que al gobierno calderonista, sobre todo porque el Departamento de Estado no quita el dedo del renglón de que México podría ser trampolín de incursiones de grupos extremistas islámicos que quisieran hacer migas –si es que no ya las hicieron– con poderosos cárteles que operan en México, como el de Los Zetas.

Al gobierno de George W. Bush primero, y de Barack Obama después, les cayó de perlas la decisión de Felipe Calderón de decretarle la guerra a los cárteles de la droga y del crimen organizado desde su llegada al mando, todo para tratar de ganar legitimidad frente a los mexicanos, después de su cuestionado triunfo en las elecciones por lo que inició con un amplio margen de dudas y repudio, y con el reto a las mafias quiso reivindicar los cuestionamientos que prevalecen hasta la fecha, sin considerar el tamaño del monstruo al que habría que enfrentar y al que no ha podido someter.

Uno de los grandes cuestionamientos sobre su estrategia ha sido desde entonces la intervención del Ejército y la Armada haciendo el papel de policías, distorsionando constitucionalmente el rol que le corresponde jugar a esos dos intitutos armados, con lo queda de manifiesto que el Presidente desde entonces empezó a actuar más impulsado por sus emociones que racionalmente.

¿Por qué a los gobiernos de Washington aprobaron el retador lance de Calderón contra las mafias? Porque con Vicente Fox se había establecido el compromiso a través de la Iniciativa Mérida, de ayuda económica y de coordinación técnica y de inteligencia en esa lucha, con los cuerpos armados mexicanos, en un mecanismo que le da derecho a Washington a actuar de facto en las decisiones que se fueran tomando en México contra los cárteles, como de hecho sucedió con las declaraciones de la señora Napolitano.

¿Sabrá doña Janet lo que dijo hace unos cuantos días el general secretario de la Defensa de que la delincuencia organizada le está generando “intrincados momentos” al país, enquistada “con la colaboración de la propia autoridad”; que en algunas regiones se apropió de las instituciones del Estado y que “es evidente que en algunas latitudes el espacio de seguridad pública está totalmente rebasado”? ¿ O será por eso que está en México?

Hace unos días el senador republicano y ex candidato presidencial, John McCain, puso en tela de juicio la voluntad de al menos “uno de los candidatos” presidenciales en México, para mantener la lucha anticrimen, pero se negó a identificarlo por su nombre, durante una reunión con el zar de las agencias de inteligencia, James Clapper, en una audiencia ante el comité de servicios armados del Senado noteamericano.

Esto habría preocupado a la Casa Blanca, por lo que vino la visita a México de la secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, y está por llegar el vicepresidente Joe Biden. Resulta obvio que en el mapa anticrimen del Departamento de Estado norteamericano está pintado México con rojo, a sabiendas que está dominado por la inseguridad en más de la mitad de su territorio.

Sin duda un foco de preocupación en Washington son los últimos acontecimientos que se han suscitado en las cárceles del país, muestra de que las mafias están desatadas sin que el gobierno federal y los mandos estatales puedan hacer algo ante el poderío mostrado por el cártel de Los Zetas. ¿De ahí la visita de la influyente funcionaria Janet Napolitano y la que hará el vicepresidente norteamericano Joe Biden? Supervisión en corto y línea directa de Washington. La preocupación es evidentemente marcada.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Más tráfico de armas

PAULINO CÁRDENAS

Primero fue la operación ‘Receptor Abierto’ así llamada a finales de la administración de George W. Bush; luego con Barack Obama cambió de nombre al de ‘Rápido y Furioso’, y ahora salió otra más llamada ‘Arma Blanca’ (White Gun), de la que tampoco nadie sabe nada. Ni allá ni acá. Todas relacionadas con supuestos programas de la Oficina para el Control de Armas en Estados Unidos (ATF), dizque para seguirle la huella a los capos mexicanos que las compraban, y dar con sus guaridas en territorio nuestro.

Pero como todo mundo sabe, era un tráfico ilegal de armas, solapado por autoridades norteamericanas y mexicanas, cuyos máximos mandos dicen no saber nada de nada. Ni las autoridades estadounidenses saben de qué les hablan cuando se mencionan las operaciones ‘secretas’ ni las mexicanas tampoco. No saben quiénes la autorizaron ni quiénes operaron esos proyectos para supuestamente dar con líderes de la droga. Pero el hecho es que ahí están.

Lo que llama la atención es que el Departamento de Estado norteamericano que encabeza Hillary Clinton, y el de Seguridad Interna con Janet Napolitano al frente, andan muy preocupadas porque no vaya a ser que entre narcotraficantes mexicanos y células extremistas islámicas, hagan alianzas y planeen atacar desde nuestro territorio o penetrando al suyo, instalaciones estratégicas de Estados Unidos.

Esa obsesión se manifiesta constantemente de varias formas. Este martes, la señora Napolitano dijo en un simposio que su Departamento está ‘con un ojo al gato y el otro al garabato’. Señaló que “mientras tenemos un ojo en el Medio Oriente, Africa y otros lugares conflictivos, también tenemos un ojo en México y América Central porque están tan cerca de nosotros”. Señala que el monitoreo es por la latente amenaza de la violencia relacionada con el narcotráfico que priva en nuestro país y en la zona centroamericana.

Indicó que se le da la misma atención a lo que sucede en naciones africanas y del Oriente Medio, que las que se dan al sur de su frontera, es decir, lo que sucede con los narcotraficantes en México, donde hay vigilancia permanente para saber “qué ocurre al sur de la frontera en nuestro hemisferio, que pudiera afectarnos”. Sin embargo, no le dan el miso énfasis a los reportes sobre las operaciones encubiertas de tráfico dizque vigilado de armas de Estados Unidos a México que pasan como Juan por su casa.

Al respecto, acá nuestras autoridades se hacen como que la virgen les hablara. Nada saben, dicen. Eso sí, se quejan de que pudiera haber ‘mano negra’ del narco en las próximas elecciones de julio como asegura el Presidente y su hermana que perdió las elecciones en Michoacán que la hubo en su tierra natal, con motivo de los comicios para elegir gobernador y que ganó el priísta Fausto Vallejo.

Respecto al tráfico de armas, el diario Los Angeles Times señaló que el operativo que se encuentra ahora bajo escrutinio de los senadores norteamericanos es el denominado ‘White Gun’  (Arma Blanca) que según documentos internos de la ATF comenzó en el otoño de 2009 junto al fallido ‘Rápido y Furioso’, permitió de forma deliberada que miles de armas compradas por presuntos narcotraficantes en armerías de EU terminaran ilegalmente en territorio mexicano. Se dice que en este esquema también hubo armas que terminaron en las manos de los cárteles de la droga en México.

Estos asunto han repercutido con señalamientos a los encargados de la procuración de justicia estadounidense por parte del Congreso norteamericano. Los documentos a los que tuvo acceso el diario angelino revelan que ‘White Gun’ tenía como objetivo a nueve células del cártel de Sinaloa, entre los que se incluía a su líder Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, el narcotraficante más buscado de México.

La agente Hope A. MacAllister escribió en uno de sus informes para la ATF que de acuerdo con reportes de inteligencia se descubrió que el cártel de Sinaloa montaba un campo de entrenamiento tipo militar en la Sierra de Durango, cerca del presunto escondite de Guzmán Loera, y que el grupo criminal pretendía fortalecer su arsenal con lanzagranadas y ametralladoras calibre .50

Uno de los objetivos era Vicente Fernando Guzmán Patiño, miembro del cártel que se identificó con agentes encubiertos de la ATF como comprador de armas, a quien le dijo que “si le traía un tanque, se lo comprarían. Mencionó tener 15 millones de dólares para gastar en armamento y que no se preocuparan por el dinero”. Quería “las armas disponibles más grandes y extravagantes”.

Por lo pronto, una manta aparecida ayer en Tepic, Nayarit, anunciaba una limpia de Zetas en esa plaza por parte de gente del ‘Chapo’. Y aproximadamente a las 7 de la mañana, un policía municipal fue ejecutado al norte de la capital nayarita, a la salida a Bellavista. ¿Coincidencia? Lo que se rumorea es que la lucha territorial entre los cárteles en el país pasará a ser de templada a caliente.  Y las elecciones a la vista. Pero las armas no paran de entrar ilegalmente. ¿De qué se trata el juego?

pcardenascruz@yahoo.com.mx


EU: coto a narcolavado

PAULINO CÁRDENAS

Ante la creciente preocupación de que organizaciones terroristas o movimientos insurgentes hagan alianzas estratégicas con grupos criminales o cárteles del narcotráfico para diversificar más sus actividades a través de continentes y fronteras, el gobierno de Estados Unidos ha decidido actualizar y reforzar su estrategia de combate a los cárteles de la droga y del crimen organizado. Las agencias antinarcóticos y las encargadas de supervisar las actividades bancarias y financieras norteamericanas irán contra el lavado de dinero, que es la vía rápida para frenar el poderío de las mafias.

El anuncio del combate al crimen organizado transnacional fue hecho por la secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano. La medida tocará directamente a México por la laxitud de sus leyes y de los altos niveles de corrupción y complicidad que existe entre mafias y autoridades, por lo que han proliferado las actividades criminales. Fuera de Estados Unidos, nuestro país estará encabezando la lista en el combate a los cárteles mexicanos que no sólo operan en nuestro territorio sino porque han extendido sus tentáculos hacia la Unión Americana y otras naciones del orbe.

El avance que han tenido en México los cárteles desquicia al gobierno norteamericano, y el número de muertos –se calculan alrededor de unos 50 mil o más– que ha cobrado esa guerra, aterra en la Casa Blanca. La medida de esa nueva estrategia también es porque en algunas ciudades de aquella nación ya empezaron a sufrir en carne propia el despiadado modo de operar de las mafias mexicanas. La línea fronteriza del lado americano tendrá un despliegue especial de sus fuerzas antinarcóticos para interceptar el paso de drogas, señaló la señora Napolitano.

Lo mismo sucederá con el indiscrimnado paso de armas que se realiza por tierra, mar y aire, como quedó visto con el vergonzoso caso de Rápido y Furioso que ha dejado mal paradas a las autoridades de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos que autorizaron ese programa, donde se sospecha que estarían involucradas también autoridades mexicanas, respecto a lo cual hasta ahora no ha habido un reclamo formal del gobierno mexicano por violación flagrante a nuestra soberanía.

Internamente, el objetivo primordial, dijo la funcionaria, es “romper el poder económico del crimen organizado”, “terminar con su poder de corrupción” que se da a través de inconfesas alianzas con funcionarios estatales y “proteger a mercados estratégicos y al sistema financiero estadounidense” de la “penetración y abuso” de estas organizaciones criminales que no conocen fronteras.

Señaló que los cárteles de la droga y las mafias del crimen organizado son entidades a las que su gobierno considera “más complejas, más volátiles y desestabilizadoras” y que invierten poco más de un billón de dólares al año en corromper a funcionarios gubernamentales o a intermediarios en entidades bancarias y financieras. Por ello se les buscará cerrar el acceso al lavado de dinero. Pero se infiere que no sólo en Estados Unidos, sino que invitarán al gobierno que encabeza Felipe Calderón a hacer lo mismo en México.

Declaró que esta nueva medida es un intento por contrarrestar la expansión de organizaciones criminales que se han diversificado en países como el nuestro las distintas vertientes de actuación del crimen organizado, empezando por el tráfico de drogas, la trata de personas, paso ilegal de armas y actividades de lavado de dinero. Señaló que el presidente Barack Obama emitió una orden ejecutiva para reducir considerablemente el margen de actuación de “organizaciones que amenazan la estabilidad política y los sistemas económicos”.

En dicha orden se da por hecho que “estas organizaciones se han convertido en entidades cada vez más sofisticadas y peligrosas para Estados Unidos; están cada vez más arraigadas en las operaciones de gobiernos extranjeros y en el sistema financiero internacional, debilitando instituciones democráticas, degradando el estado de derecho y minando los mercados”. El combate al lavado de dinero partir de hoy será un componente esencial de la lucha contra el crimen organizado transnacional, aseguró.

Sin duda que esta medida obligará al gobierno que encabeza Felipe Calderón a plegarse a esa disposición del mandatario norteamericano, ya que de aquel lado de la frontera es donde existe mayor capacidad de recursos, inteligencia y pertrechos bélicos con tecnología de punta para luchar contra ese flagelo. Acá, por más dinero que se le ha metido al combate al narcotráfico y pese al escandaloso número de muertes que ha cobrado esa lucha, y al desgaste del Ejército, no hay resultados satisfactorios.

Después del anuncio hecho por Janet Napolitano, se estará pues a la espera de mejores resultados de los que ha habido en México, principalmente por las colusiones que hay entre violentos y corruptos que trabajan amparados bajo el velo de impunidad que existe en el país. Por lo pronto allá Obama sí es capaz de cambiar de estrategia en la lucha anticrimen; acá el Presidente se resiste. ¿O será que el que hace la mano hace la tras?

pcardenascruz@yahoo.com.mx