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Aumenta violencia en México

PAULINO CÁRDENAS

La razón por la cual a ojos del Big Brother norteamericano existe la percepción de que México no va ganando la guerra que emprendió el presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico y el crimen organizado, y la violencia sigue creciendo, es porque no existe lógica entre el discurso oficial sobre esa lucha armada y los hechos que acontecen cotidianamente en nuestro país en donde han sido desplegados miles y miles de efectivos militares, marinos y policías federales para enfrentar a los sicarios al servicio de las mafias en más de la mitad del territorio nacional.

Al comparecer ante el comité para las fuerzas armadas del Senado de su país, el general Charles H. Jacoby, responsable del Comando Norte estadounidense encargado de la defensa armada interna de Estados Unidos ante las nuevas amenazas surgidas de enemigos no convencionales, señaló que es “inaceptable” que la lucha contra el narcotráfico en México haya dejado cerca de 13 mil muertes en 2011 y admitió que la captura de capos del narcotráfico no ha tenido un efecto positivo en la percepción pública sobre la violencia.

Es tan incontrolable el avance de los capos que el alto funcionario militar aceptó que varios de ellos incluso ‘están operando’ en territorio norteamericano, cuando el senador republicano John McCain lo cuestionaba sobre el avance de los narcotraficantes en México y el peligro que eso significaba para la seguridad de Estados Unidos. Al respecto el general comentó:  “Sabemos que algunos miembros de los cárteles (mexicanos) están operando en Estados Unidos”, en algunas ciudades, relacionándose con bandas callejeras; un problema en el que se está “trabajando”, aseguró.

El titular del Comando Norte dijo que las autoridades mexicanas han sido exitosas al capturar o eliminar a 22 de 37 jefes narcotraficantes identificados, “pero eso no ha tenido un efecto apreciable positivo. La violencia ha seguido aumentando. No fue un incremento tremendo este año, pero son cifras inaceptables”. Dijo que “es prematuro estimar si están ganando o perdiendo” la lucha contra el crimen organizado.

Añadió que “la violencia volvió a crecer de nuevo en 2011. Comenzó a disminuir hacia finales de año, pero no creo que se puedan sacar todavía conclusiones al respecto”, puntualizó. Estas declaraciones del general Jacoby habrían caído como balde de agua helada en Los Pinos, en donde el discurso ha sido el de ‘vamos ganándole’ a las mafias.

Al general le asiste la razón cuando afirma que la captura de capos del narcotráfico no ha tenido un efecto positivo en la percepción pública sobre la violencia. Son varias las causas que motivan esa falta de efecto positivo. Una de ellas es que las autoridades exhiben inconstitucionalmente en la pasarela televisiva a presuntos culpables como si lo fueran, mostrándolos públicamente como criminales sin haber sido procesados ni juzgados, para que en los hogares mexicanos se crea que hay un efecto positivo del gobierno en esa frustrada lucha.

Es por esa torcida tendencia de hacer un show de cada detención, por lo que la gente duda que sea verdad todo lo que se exhibe en los medios y se dice en los discursos sobre el combate a los criminales, cuando hay hechos contradictorios como las cifras de muertos que van en aumento cada año, con respecto a los supuestos capos detenidos que se exhiben en la pantalla chica todos los días como si se tratara de una telenovela policial capitulada, en la que se quiere hacer creer que la guerra de Calderón la va ganando el gobierno, cuando eso dista de ser cierto frente a los hechos cotidianos que corren a cargo del crimen organizado.

Sólo hay que darle un repaso a los últimos acontecimientos sucedidos en Jalisco, Michoacán, Durango, y Coahuila por sólo mencionar algunos, en donde siguen las mafias del crimen organizado imponiendo su ley. La violencia en México sigue a pesar de las diarias detenciones de supuestos cabecillas criminales con lo que se quiere hacer creer que los capos están siendo sacados de la jugada, lo cual a juzgar por los hechos no resulta cierto. Lejos de realizar una tarea que requiere hacerse con responsabilidad y seriedad para ser creíble, se ocurre cotidianamente al show mediático.

Dos casos dramáticos que han sido pauta de preocupación de las autoridades norteamericanas dedicadas a combatir al crimen organizado, fueron las muertes de los secretarios de Gobernación mexicanos, Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake Mora. Ambos murieron en condiciones similares. Sobre  esos accidentes aéreos, vox populi sospecha que habrían sido víctimas del sendos atentados del crimen organizado.

Hay quienes aseguran que la inseguridad es un problema estructural que se puede tratar en función del olvido que ha existido en las últimos sexenios en el país, incluidos los dos últimos regímenes panistas, al no propiciar una serie de políticas públicas y concatenarlas para lograr una política social justa. Pero otra cosa que resultaría mucho más grave es provocar la inseguridad ficticiamente, para crear la sensación de que se lucha por la seguridad, que es lo que parece estar pasando en México.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


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De todos, ni a cual irle

PAULINO CÁRDENAS

Con todas las historias de corruptelas, engaños y desengaños que han aflorado a últimas fechas en los partidos políticos y entre sus principales protagonistas en pleno inicio de periodo electoral –y si algo faltara sin la rendición de cuentas que hay por parte de la clase política que suele despacharse con la cuchara grande sin que nadie les ponga un alto–, millones de mexicanos no saben a quién irle para que ocupe la máxima magistratura del país. Por eso desde ahora se empieza a hablar nuevamente de promover el voto nulo y la abstención para el 2012.

Cada vez es más frecuente escuchar en tertulias familiares, fiestas y cantinas, y en todos los rincones del país, comentarios en torno a quién habría que votar para Presidente de la República el año próximo, después de ver las noticias sobre los escándalos de las  principales figuras y sus partidos de donde habrá de salir quien supuestamente habría de llevar el mando del país una vez que termine el actual sexenio de la narcoguerra.

El caso de Humberto Moreira y su danza de miles de millones de pesos dejados como deuda a pagar por varias generaciones de coahuilenses, vino a trastocar más la imagen del PRI. Aunado a esto, está la fiesta que armaron los twitteros por la pifia del ex mandatario mexiquense Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro celebrada en Guadalajara, al confundir al autor del libro ‘La silla  del águila’ que no es de Enrique Krauze sino de Carlos Fuentes y no recordar los nombres de otras obras ni el de sus autores.

Para colmo, su hija Paulina al parecer retwiteó un comentario de su novio en el que señalaba que quienes criticaban a su papá por lo sucedido en Guadalajara, ‘son unos pendejos’. Ante el ruido por las críticas que recibió Peña Nieto, éste tuvo que salir, a señalar que un olvido del nombre de un autor a cualquiera le pasa, y acto seguido tuvo que ofrecer una disculpa por ‘el exceso’ de su hija al reproducir el twitter de José Luis Torre.

El novio de la joven Peña Pretelini apuntó en su cuenta: “un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian!”. A través de su cuenta @EPN, el priísta apuntó: “El RT de Paulina fue una reacción emotiva por mi error en la FIL. Definitivamente fue un exceso y me disculpo públicamente por ello”. El asunto podría quedar tal vez en el anecdotario, no así lo del caso Moreira, a quien sin duda habrán de investigar. Incluso hay runrunes de que existe una orden de presentación contra el ex dirigente prísta, que abogados panistas pretende convertir en orden de aprehensión.

Pero la gente del PAN no canta mal las rancheras. Un criticón del caso Peña Nieto fue el ex titular de Hacienda, Ernesto Cordero, quien han estado como cuchillito de palo sobre  el PRI, pero esta vez, al criticar la pifia del priísta en la FIL, también cometió un error al confundir el nombre de la autora del libro ‘La isla de la pasión’ de Laura Restrepo, a quien equivocadamente llamó Isabel, en una entrevista de radio. Pero eso no es lo peor.

Lo peor es que en el gobierno panista no sólo parece haber presuntos actos de corrupción sino incluso probables componendas con los cárteles de la droga en el caso de Pemex, según el libro ‘El cártel negro’ que acaba de presentar también en la FIL la periodista Ana Lilia Pérez, cuyo asunto  necesariamente habrá de ser motivo de una investigación, junto con lo que la misma autora escribió sobre la pararestatal en su anterior obra ‘Camisas azules manos sucias’.

Lo mismo sobre un pacto de una tregua que presuntamente buscaba hacer Juan Camilo Mouriño a nombre del gobierno calderonista con los principales capos de la droga al principio del sexenio, según otro libro, el de Anabel Hernández, ‘Los señores del narco’, en el que exhibe a miembros de la política mexicana y expone pruebas que muestran la estrecha relación entre líderes del narcotráfico, la política y sociedad empresarial mexicana. Por obvias razones, esas investigaciones habrían de hacerlas en el gobierno que sigue.

Y en lo que toca a Andrés Manuel López Obrador y las izquierdas que le dieron su voto de confianza para ser su abanderado como candidato único para competir otra vez por la Presidencia de la República, extrañó el radical cambio que tuvo en su manera de ser, de actuar y de decir, quien con ganada fama de rebelde y revoltoso, de potencial incendiario de pozos petroleros, que mandó al diablo a las instituciones e insistía hasta hace poco que ‘la mafia del poder’ le había arrebatado el triunfo en 2006, y que ahora navega con la bandera mesiánica de ‘amor y paz’. ¿Quién garantiza que no volverá a ser como era?

De ahí las dudas de tantos mexicanos que no saben, de todos, a cual irle para el 2012.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



Las hipótesis siguen

PAULINO CÁRDENAS

Una nueva hipótesis no oficial supone si acaso el helicóptero en el que falleció el secretario Francisco Blake Mora habría sufrido algún desperfecto en vuelo, y conociendo los pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana que conducían el aparato, que cerca existe un campo aéreo en la base de entrenamiento mililtar en el Campo Militar 37-B donde se adiestran a las Fuerzas Especiales anticrimen, buscaban aterrizar de emergencia en esas instalaciones ubicadas en el municipio de Temamatla, estado de México a donde nunca llegaron por haberse estrellado la nave a velocidad crucero en el cerro del Ayaqueme, posiblemente a causa de la espesa neblina, razón por la cual el expermientado piloto Felipe Bacio Cortés habría tenido que desviar su ruta, cuyo destino era Cuernavaca.

Podrá decirse que esta otra versión es parte de las teorías conspirativas que han acompañado en este y el anterior sexenio a los tres casos de altos funcionarios muertos al desplomarse los aparatos en que viajaban –el de Ramón Martín Huerta en el de Vicente Fox y los de Juan Camilo Mouriño y  José Luis Santiago Vasconcelos, y el de Francisco Blake Mora y el subsecretario Felipe Zamora en la administración de Felipe Calderón–, en los que reiterativamente las autoridades encargadas de las indagatorias le han atribuído a condiciones atmosféricas, de impericia y decisión de los pilotos, las causas de esos fatídicos eventos. En los tres casos dichas autoridades descartan que hayan sido atentados. Sin embargo, es la estadística la que conspira en contra de las versiones oficiales.

En el caso de Blake Mora, un reporte de la consultora texana Stratfor (Strategic Forecasting Incorported), especializada en temas de seguridad e inteligencia con reconocido prestigio mundial, señala que “con el desplome de la aeronave en la que se desplazaba el secretario de Gobernación es fácil realizar conclusiones y sospechar un acto de sabotaje. También ha habido dos secretarios muertos en desastres aéreos, lo que contribuye a las versiones de teoría de la conspiración” y añade que no debería descartarse la posibilidad de un sabotaje en ese evento fatídico sucedido el viernes pasado. “Si se trata de sabotaje, fue uno muy sofisticado”, comentó Scott Stewart, vicepresidente de Tácticas de Inteligencia de Stratfor.

Había dicho que una posible causa del desplome del aparato pudo ser “la contaminación en la gasolina” ya que pudo haber estado involucrada la mano humana, abriendo la duda sobre la posibilidad de que el combustible pudo ser alterado, y si “el helicóptero también estaba agendado para transportar al Presidente Calderón en ese día”, estos factores “podrían ser puntos determinantes para la hipótesis de la intervención humana”, señaló esa empresa.

La Presidencia desmintió la versión de que Calderón viajaría en ese mismo helicóptero de Los Pinos al hangar presidencial ese mismo día, para dirigirse a Hawaii donde participaría en la Reunión de Líderes Económicos del Mecanismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico y sostendría una reunión con el Presidente de EU, Barack Obama, y el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper.

La propia consultora asegura que las similitudes entre la muerte del también secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en noviembre de 2008 y la de Blake Mora, obligan a pensar en la posibilidad de atentados, situación por la que se seguirán evaluando todas las probabilidades. Las autoridades descartan la posibilidad de una explosión o una bomba.

Señala también que habría que indagar si hay evidencia de amenazas previas contra alguno de los pasajeros; rescatar datos de inteligencia de diversas fuentes que prueben un presunto sabotaje; el balance de las condiciones mecánicas de la aeronave, con énfasis en las condiciones de las cuestiones hidráulicas y de los motores; así como el número de horas de vuelo del helicóptero. También recomienda obtener la ruta y geografía del viaje, los mensajes telefónicos de texto de los pasajeros durante el vuelo, testigos presenciales del accidente y datos del GPS (Global Positioning System: sistema de posicionamiento global) de la aeronave.

Habría que ahondar pues, en lo que pudo haber motivado realmente el fatídico vuelo del helicóptero Super Puma del Estado Mayor que se desplomó y donde falleció el secretario Blake Mora, al estrellarse el aparato en que viajaba en un cerro cerca de Temamatla, estado de México, municipio donde se ubica el Campo Militar 37-B y un Centro de Adiestramiento del Ejército y la Fuerza Aérea en el que se prepara a cuerpos especiales para la lucha anticrimen. Las autoridades insisten en que fue un accidente, como sucedió en los casos donde fallecieron Ramón Martín Huerta y Juan Camilo Mouriño junto con José Luis Santiago Vasconcelos. Las dudas persisten.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Morir en día de muertos

PAULINO CARDENAS

Morir en día de muertos es una paradoja de la vida. Eso sucedió con la ejecución del alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán Romero, que ha puesto al rojo vivo las elecciones en Michoacán a celebrarse el próximo día 13 si es que no se cancelan los comicios. ¿Fue un mensaje? Lo que queda claro es que la lucha por el poder cada vez se pone más candente. Y es obvio que la mano del crimen organizado está en medio. Por lo pronto el PAN exigió al gobernador Leonel Godoy esclarecer los hechos y los líderes de todos los partidos condenaron el artero crimen del edil panista.

Desde Cannes, Francia, en donde se encuentra, el presidente Felipe Calderón Hinojosa ofreció su pésame a la familia del presidente municipal “cobardemente asesinado”, y recordó que era parte de un proyecto por un Michoacán mejor. Instruyó a su gabinete de seguridad a disponer de todos los instrumentos a su alcance, con el fin de coadyuvar en las investigaciones que realiza el gobierno de Michoacán “para esclarecer los hechos, identificar y localizar a los responsables, así como someterlos ante la justicia”.

Para el panismo, las elecciones en Michoacán están consideradas como el preámbulo para hacer tropezar al PRI en ese estado –en el que el PRD ha tenido el mando desde hace casi tres sexenios–, y de ganar Acción Nacional lo festinarían como lo que podría suceder en el 2012.  La candidata de Acción Nacional, Luisa María Calderón Hinojosa, hermana del presidente Calderón, dijo que ese crimen no la arredra para seguir en la contienda, sino al contrario.

Como se sabe, fue en su propio estado en donde el mandatario panista le declaró la guerra a las mafias en diciembre de 2006. En esa entidad hay desplazados miles de efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía federal para hacerle frente a los cárteles de La Familia Michoacana y a los Caballeros Templarios que pelean la plaza con otros cárteles que se las quieren arrebatar para realizar también sus actividades ilícitas.

Todo eso sucede, mientras hoy se están cumpliendo tres años de la muerte de Juan Camilo Mouriño. Para Felipe Calderón la muerte de su delfín fue un golpazo emocional además de político. Con esa pérdida el Presidente entró en una fase de fragilidad política porque, entre otras cosas, no ha habido quien supla esa ausencia. Si viviera quien fuera su secretario de Gobernación, sería sin la menor duda la carta fuerte que le estuviera disputando simpatías al candidato inevitable del PRI, Enrique Peña Nieto para el 2012.

El encargado de la política interna del país era una pieza clave en la lucha contra el crimen organizado, por lo que algunas versiones apuntaron a que el funcionario pudo haber muerto víctima de un sabotaje. Lo mismo se dice del otro funcionario que lo acompañaba, José Luis Santiago Vasconcelos, quien se desempeñaba como titular de una Secretaría Técnica encargada de la implementación de reformas constitucionales en materia de seguridad y justicia penal y que ya había recibido amenazas de muerte.

En el mismo vuelo iban , Miguel Monterrubio, Arcadio Echeverría, Norma Díaz, Julio César Ramírez Dávalos, así como los pilotos Álvaro Sánchez y Martín Olivo y la sobrecargo Gisel Carrillo. Todos murieron. La fatalidad alcanzó abajo en la calle a otras personas al estrellarse  el jet y provocar un fuerte incendio en las imediaciones del periférico en las Lomas de Chapultepec aquella tarde-noche de hace tres años que era martes.

Fue mucha coincidencia que dos personas clave en la lucha contra el crimen como eran Mouriño y Santiago Vasconcelos, hayan muerto en el mismo avionazo, cuando el acoso contra las mafias empezaba a incrementarse y los hilos de las complicidades de los capos estaban llegando hasta personajes impensados, según trascendió de informes de inteligencia venidos de fuera. En septiembre habían sucedido los bombazos en Morelia –otra vez Michoacán– y se habían dado dos golpes consecutivos al narcotráfico una y dos semanas antes.

Según el libro de Anabel Hernández ‘Los Señores del Narco’, Juan Camilo Mouriño habría ordenado gestionar una tregua entre los cárteles de la droga que empezaban a disputarse entre ellos a muerte diversas zonas del país para sus actividades delictivas. Según investigaciones de la periodista, a quien comisionó el entonces secretario de Gobernación para esa audaz misión fue a un ‘general X’ que después se supo su identidad.

Escribió que dicho militar, Mario Arturo Acosta Chaparro, habló con los principales capos del momento, en donde supuestamente el enlace con ellos para hacer la propuesta de una tregua, iba a ser Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, quien por cierto en Forbes sigue mejorando posiciones. Aquel plan no se pudo concretar por razones que públicamente se desconocen. Luego vino el avionazo de hace tres años y ahí quedó todo. Y ahora está lo del asesinato del edil de La Piedad. ¿Qué sigue?

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Réquiem por los muertos

PAULINO CÁRDENAS

Convidados por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza Javier Sicilia, miles de mexicanos se sumaron en todo el país a pedir por la paz de las almas de los muertos, la gran mayoría sin nombre y casi todos sin recibir, como dicen los clásicos, cristiana sepultura, tirados en un desconocido camposanto o lanzados por ahí en fosas clandestinas, que suman alrededor de 60 mil, caídos a lo largo de cinco años de guerra decretada por el gobierno de Felipe Calderón contra los capos de la droga y las mafias del crimen organizado, cuyos resultados han sido pírricos.

Asímismo, la gente más afectada –la que ha sufrido la pérdida de un hijo involucrado en esa guerra o la que vio morir a un familiar por el fuego cruzado o aquellos que fueron ‘levantados’ por militares, marinos o policías federales en lo que se conoce como desapariciones forzadas y que nadie sabe en dónde están o las familias desplazadas por voluntad propia que tuvieron que huir de su lugar de origen por temor a morir víctimas de los encuentros armados–, habrían elevado oraciones por los suyos.

Para la mayoría de los mexicanos las decisiones del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas más que inteligentes han sido viscerales respecto de esa lucha armada, cuya estrategia no ha querido ser modificada ni un ápice y ni siquiera matizada o complementada con otras alternativas que lleven a la disuasión de las actividades de los delincuentes organizados. Quizá Juan Camilo Mouriño sí lo hubiera logrado, según lo señala en su libro Anabel Hernández ‘Los Señores del Narco’. Pero hace casi tres años murió en el intento.

El pragmatismo salvaje del Presidente y sus asesores bélicos no les ha permitido comprender el dolor que la muertes de tantos mexicanos ha provacado en miles de familias que hubieran querido un mejor destino para sus hijos y hermanos muertos en ese absurdo baño de sangre, oportunidad que al menos en los diez últimos dos sexenios les ha sido negada, igual que a millones de jóvenes de los llamados ‘ninis’, precisamente por la incapacidad de sus gobernantes panistas.

Se dirá que si los anteriores gobiernos están libres de culpa de que haya proliferado el avance de las mafias en México, pero en más de setenta años de priísmo no se acumularon más de 55 mil muertos como los que lleva este sexenio en menos de cinco años, más los que todavía faltan de aquí a finales del 2012. Si Mario Vargas Llosa calificó la jettatura del PRI como la ‘dictadura perfecta’, ¿a los dos sexenios panistas habría de llamarles la ‘dictadura imperfecta’?

Cualquiera que pregunte, como lo ha hecho Javier Sicilia, ¿en dónde han quedado tantos muertos sin nombre que han sido víctimas de esa guerra?, no obtendrá del gobierno federal respuestas tangibles; hay rollos y evasivas, pero nadie atina a responder con la verdad porque más bien la desconoce; ni los voceros ni su jefe se animan a abordar el cómo evitar que siga habiendo más víctimas mortales por esa guerra. Para ellos es consecuencia lógica.

El jefe del Ejecutivo parece que no se ha percatado de que ha estado jugando un juego altamente peligroso. Si se concreta la acusación en su contra por crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos que haría un puñado de académicos, intelectuales y periodistas que representarían a millones de mexicanos indignados, llegado el tiempo tendrá que responder a lo que la Corte Internacional de La Haya le cuestione sobre esa guerra y sobre tantísmos muertos que ha cobrado esa lucha sin que haya resultados positivos.

Calderón mismo y sus voceros afirman que si no se hubiera echado mano del Ejército, las mafias se habrían apoderado de muchas plazas en el país. Pero ni con el Ejército ni con la Marina ni con la Policía Federal juntos -que suman miles y miles de efectivos en los frentes de guerra-, el gobierno panista ha podido someter en casi cinco años de intentos a los capos y sus sicarios, aunque la propaganda oficial día y noche diga otra cosa. El hecho es que  tantos muertos son un exceso. Y está siendo un escándalo mundial.

Por lo pronto, en estos días que en México los tradicionalistas todavía conmemoran a los Santos Difuntos, vaya un réquiem por los muertos de esa guerra, que si bien no fueron ningunos santos, sí fueron mexicanos que quisieron, aunque optando por el camino equivocado, tener un ingreso para darle sustento a su familia, error que los llevó a la muerte y que han quedado por supuesto en el olvido oficial. Por eso la popular frase de “¡estamos hasta la madre!” expresada por Javier Sicilia a la muerte de su hijo por manos criminales, ha cobrado grandilocuencia en el país.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Helicopterazo, ¿un aviso?

PAULINO CÁRDENAS

En medio de la suspicacia popular por la rebatiña verbal que se ha empezado a dar entre los pretensos aspirantes para lograr ser abanderado de su partido, hay una declaración que destaca y que acaba de pronunciar el panista Ernesto Codero, quien suele decir cosas sin medir su alcance. Durante un acto proselitista realizado en Tantoyuca, Veracruz, dijo que él es la mejor opción como candidato presidencial y advirtió que quienes dicen que el PRI regresará a Los Pinos, ‘no conocen a los panistas’. ¿Qué quiso decir con esto el ex secretario de Hacienda?

Esa declaración la hizo a una horas de que un helicóptero oficial del estado de México se desplomara minutos después que había partido de Ciudad Neza hacia la ciudad de Toluca, provocando la muerte a dos de sus ocupantes y que muchos maliciosos interpretan como que habría sido una primera advertencia al candidato inevitable del PRI para que desista de su propósito de sacar al PAN de Los Pinos. Coincidencia o no y especulaciones al margen, lo malo es que en estos casos surge el ‘sospechosismo’ como dijera Santiago Creel.

Porque es curioso que el aparato, un helicóptero con matrícula XC-EDM, de la marca Augusta modelo 109-S casi nuevo, con un par de experimentados pilotos y cruzando la ciudad del aeropuerto de Ciudad Nezahualcóyotl hacia Toluca, siguiendo la ruta que indicaba la bitácora de vuelo, en óptimas condiciones climatológicas, de pronto la nave se viniera abajo. Un testigo ocular dijo que había visto que el helicóptero al caer venía dejando dos estelas de humo negro antes de tocar suelo. Cuando sale humo negro algo se está quemando.

Desde el mismo viernes pasado iniciaron las investigaciones correspondientes con el fin de dictaminar las causas del accidente por parte de la Dirección General de Aeronáutica Civil de la SCT. Pero como están las cosas de tensas, discutidas e insultativas en el ámbito político rumbo a las elecciones del 2012, hay gente que pudiera pensar mal sobre ese hecho que le costó la vida a dos personas y dejó heridas a otras dos.

Los muertos fueron Juan Esteban Rodríguez Ruiz, piloto, y Julio César Maturano Gómez, asistente del secretario de Desarrollo Metropolitano, Fernando Alberto García Cuevas, quien resultó lesionado, al igual que Juan Manuel Rodríguez Rivera, copiloto de la aeronave.

García Cuevas, funcionario priísta, compitió con Enrique Peña Nieto para obtener la candidatura a la gubernatura mexiquense en 2005. Este año presidió la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI mexiquense que recibió en marzo pasado las solicitudes de registro de quienes buscaban la candidatura de ese partido al gobierno del estado de México. Hoy es funcionario del gobierno que encabeza Eruviel Avila.

¿Por qué la gente suele pensar mal de ese tipo de eventos, como fue el del percance mortal que tuvo el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, quien iba acompañado en el jet que se vino abajo la tarde-noche del 4 de noviembre de 2008 por otro funcionario federal, José Luis Santiago Vasconcelos, quien también pereció junto con otras personas que iban en el avión, más las que alcanzó la fatalidad donde cayó el aparato en la capital del país cerca del Periférico en Las Lomas?

En ese caso porque se trataba del político más adelantado del calderonismo, el delfín del presidente Felipe Calderón y de quien todo mundo sabía que le había confiado muchos asuntos de carácter ultraconfidencial, y Santiago Vasconcelos porque tenía encomiendas bastante delicadas que echar a andar en contra de los capos de las mafias y en eso andaba cuando lo sorprendió la muerte. Éste ya había sido amenazado varias veces. Por ello, y por otras cosas que sólo conocen unos cuantos, es que pocos creen que haya sido un accidente aquel avionazo.

Todos recuerdan el caso del guanajuatense Ramón Martín Huerta quien en septiembre de 2005 falleció junto con otros funcionarios siendo secretario de Seguridad Pública federal, cuando viajaba en helicóptero e iba al penal de La Palma a realizar un acto de abanderamiento para tomar la protesta a nuevos elementos de la seguridad penitenciaria. El aparato en que viajaba se desplomó en un paraje boscoso en las inmediaciones de La Marquesa en el estado de México. Se dijo que habían sido fallas mecánicas y que eso obligó a desviarse de la ruta indicada. ¿Será?

Como sea, el hecho es que las cosas en el ámbito político andan tan encendidas y apasionadas por la disputa del poder en el 2012, que un helicopterazo llama mucho la atención, máxime si las víctimas pertenecen a cualquier partido en disputa, como fue el caso del viernes. ¿Accidente? ¿Falla mecánica? ¿Error humano? ¿Falta de pericia? Para las autoridades aeronáuticas podrá ser todo, menos un atentado. Por lo pronto el PRI encendió el botón de ‘código alerta’ y hay cierre de filas en ese partido. Sospechan que el fantasma de Colosio ronda sus espacios.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

¿Calderón quiso pactar?

PAULINO CÁRDENAS

De acuerdo a las revelaciones del libro de Anabel Hernández ‘Los Señores del Narco’, durante su encargo como secretario particular del presidente Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño habría buscado la manera de pactar una tregua urgente con los cárteles del narco, pidiéndoles a los líderes de esas organizaciones criminales que peleaban a muerte por más territorio, que le bajaran a la violencia, pararan las decapitaciones y dejaran de exhibir públicamente los cuerpos mutilados de sicarios, distribuidores y ‘halcones’. Según la autora, el personero del gobierno para esa misión fue el ‘general X’ que luego se supo quién era.

Desde antes de la toma de posesión, al grupo de Felipe Calderón le preocupaba la violencia que se estaba generalizando en el país por esa lucha territorial entre los diferentes cárteles que operan en México. Por ello, una vez que se definieron posiciones en el gabinete, al parcer en conciliábulo secreto el secretario particular del Presidente le habría pedido al secretario de la Defensa un candidato, algún militar retirado con experiencia y que tuviera ascendiente entre las filas protectoras de las mafias, ya que muchos son desertores del Ejército.

Según la revista Proceso el nombre propuesto fue el de Mario Arturo Acosta Chaparro, ‘el general X’ del que hablaba en su libro la periodista. El general retirado, quien había fungido como secretario de Seguridad Pública en el estado de Veracruz durante el gobierno de Agustín Acosta Lagunes, había estado encarcelado de 2000 a 2007 por presuntos vínculos con el narcotráfico y crímenes de lesa humanidad.  En abril de 2008, fue exonerado, liberado y hasta condecorado –se dice que con la influencia del general Guillermo Galván, secretario de la Defensa–, e incluso inició un proceso contra la Sedena y el Ejército.

Enseguida quedó contratado como asesor del presidente Felipe Calderón, responsable de las operaciones de inteligencia militar bajo las órdenes directas de Juan Camilo Mouriño y con la misión de dialogar con los líderes de los cárteles. Los detalles aparecen en el libro de la periodista Anabel Hernández, quien durante cinco años estuvo recopilando informes, documentos y allegándose a fuentes ultrasecretas de inteligencia de nuestro país y norteamericana, para poner al descubierto los vínculos de los hombres del poder con las mafias. Lo mismo ha sido documentado por reporteros de la revista Proceso.

Entre 2008 y 2009 Acosta Chaparro se habría reunido con prácticamente todos los líderes de los cárteles de la droga para proponerles una tregua. Se dice que ‘El Chapo’ habría fungido como  puente  para las negociaciones, pero algo no funcionó por lo que los líderes de los otros cárteles no respetaron lo que al principio parecía ir por buen camino en torno a pactar una tregua. A partir de entonces el escenario se descompuso aún más. Hubo alianzas, encuentros, traiciones y desencuentros y todo empezó a empeorar.

Como se sabe Mouriño murió siendo secretario de Gobernación el 4 de noviembre de 2008 en aquel misterioso avionazo en el que también viajaba José Luis Santiago Vasconcelos, entonces secretario técnico para la Implementación del Sistema de Justicia Penal, una especie de cazador de señores de la mafia. Hay versiones de que pudo haber sido un atentado aquel desplome del jet en que regresaban de San Luis Potosí a la ciudad de México.

Lo que revela ‘Los Señores del Narco’ y luego el reportero de Proceso, Jorge Carrasco Araizaga, vuelve a ser tema de discusión ahora que el presidente Felipe Calderón, en una entrevista con The New York Times dijo que algunos miembros del Revolucionario Institucional piensan que un arreglo con el narco puede funcionar y que los priístas pudieran estar dispuesto a pactar con el narco si vuelven a obtener el poder federal en el 2012, declaraciones que han causado escozor en el partido tricolor.

La oficina de la Presidencia aclaró en un comunicado que las declaraciones de Calderón fueron sacadas de contexto por el influyente rotativo, en tanto el PRI en pleno se declaró muy indignado por lo que se le atribuye al jefe del Ejecutivo haber dicho. La dirigencia de ese partido señaló que si el mandatario panista no se retractaba, el caso lo llevaría al IFE para que le aplique una sanción ya que consideran que esas decalaraciones son electoreras. Los hombres del Presidente han salido a defender a su jefe. Todo un mitote pues en plena época electoral.

pcardenascruz@yajoo.com.mx

Teorías conspirativas o no, el libro de Anabel Hernádez, más las investigaciones de la revista Proceso, documentan la intención del gobierno panista que encabeza Felipe Calderón de haber intentado, al menos una vez, un pacto con las mafias al principio de la administración. En cuanto a lo que se atribuye a Calderón haber dicho a The New York Times sobre si el PRI pactaría con los capos de la droga y del crimen organizado si gana en 2012, son meros supuestos. Mitotes pues.

pcardenascruz@yahoo.com.mx