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Calderón ‘no vale nada’ dice Sicilia

PAULINO CÁRDENAS

“Un hombre que falta a su palabra, no vale nada. El presidente (Felipe Calderón), en este momento, no vale nada para nosotros. Está faltando a su compromiso y a su palabra. Está violentando la Constitución”, señaló muy molesto el poeta y escritor Javier Sicilia al saber que el Poder Ejecutivo había regresado con observaciones al Congreso la Ley General de Víctimas, en lugar de haberla publicado en el Diario Oficial de la Federación. Hizo un llamado “muy fuerte al Presidente de la República”, añadió, para que honre su palabra y sea digno con las víctimas inocentes de su guerra contra el narcotráfico, dijo el dirigente del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

Respecto a ese reclamo, Emilio Alvarez Icaza, vocero del movimiento, señaló que “no se atrevieron a vetar la ley durante el proceso electoral, y ya que perdieron, lo hicieron”. Explicó: “Como el Presidente Felipe Calderón no quiso vetar la ley en el marco del proceso electoral, se observó un procedimiento fuera del marco legal, donde el decreto de la ley fue secuestrado 20 días, entre el Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el panista Óscar Martín Arce Paniagua y la Secretaría de Gobernación”, señaló. Así de marrullero es el team, por órdenes de su gran jefe.

Pues ese mismo Calderón que ‘no vale nada’ es el que está decantando su ánimo a favor del reclamo lopezobradorista, en una especie de alianza postelectoral, pronunciándose de hecho, con el pretexto de que hubo coacción del voto, porque haya nulidad o invalidez de la elección como lo está exigiendo el gran perdedor de la contienda electoral del pasado 1 de julio, según lo ha estado manifestando el mandatario panista en diversas entrevistas. Incluso está en el plan de presionar a las autoridades electorales, lo que habla de la carta que traía escondida bajo la manga si ganaba Peña Nieto.

En lugar de andar de apoyador del Peje, el Presidente debería actuar como fiel de la balanza y predicar con el ejemplo para que todo se conduzca por las vías institucionales y como lo marca la Constitución en material electoral. Lo demás es estarle echando gasolina al fuego. Y eso puede colocar al país al borde de una guerra civil. ¿Eso lo habrá calculado Calderón? Alguien se lo tiene que hacer ver, antes de que sea demasiado tarde. ¿O ya lo sabe y le vale? ¡Cuidado! Y como él pretende irse del país una vez que concluya su administración, no sería justo que deje al país incendiándose. Su llamado debería ser a la cordura, a la unidad de toda la sociedad y a la pacificación, por el bien de México. Pero no.

En entrevistas con diversos medios, ha estado insistiendo en que ‘es inaceptable’ que se dé la compra de votos y dijo –como si ya tuviera las pruebas en la mano–, que el asunto de las tarjetas, refiriéndose sin decirlo a las de Soriana y a los monederos Monex, ‘son una compraventa de voluntades políticas’. Eso, recalcó, ‘es simplemente inaceptable’, y se pronunció porque la autoridad electoral ‘rectifique de inmediato y la castigue si debe castigarla’. ¿Sabrá que el jurídico de Soriana presentará esta semana una denuncia penal contra el metrosexual ex coordinador de campaña de AMLO, Ricardo Monreal, por las acusaciones que éste públicamente ha hecho, al vincular a esa empresa a la supuesta “compra de votos” del PRI?

Como sea, es obvio que el Presidente le está siguiendo el juego a López Obrador. ¿Por qué? Muy simple: porque por supuesto que no le cayó nada en gracia que el priísta Enrique Peña Nieto haya sido el ganador de la elección presidencial, ya que su antipriísmo ha quedado de manifiesto a lo largo de su gestión, pese a que gracias a ese partido pudo rendir protesta ante el Congreso de la Unión el 1 de diciembre de 2006, cosa que ha preferido olvidar. Lejos de eso ha estado sistemáticamente en su contra.

Después de las elecciones intermedias del 2009, donde el PRI arrasó con el PAN, se dice que el mandatario panista habría jurado que ‘por nada’ permitiría que el PRI regresara a Los Pinos. Por ello no se ha cansado de ordenar la persecusión de priístas supuestamente vinculados al narcotráfico, asuntos que no han podido ser probado y que solo ha hecho quedar en ridículo a su gobierno. ¿Por ello su alianza postelectoral con el Peje a favor de su reclamo de nulidad de la elección?

Lo que parece vislumbrarse en los 152 días que quedan para que el virtual ganador de la contienda tome posesión como Presidente República, es que las ‘manos negras’ del cártel antiPeña, apoyados en sus huestes y en el subversivo movimiento ‘estudiantil’, tienen toda la intención de acelerar el descontento, de ahondar el encono social, de propiciar la violencia y de llevar las cosas al terreno de los enfrentamientos e incluso al derramamiento de sangre si es necesario, en busca de crear un ambiente de emergencia nacional, Eso la mayoría de los mexicanos por supuesto que lo reprueba.

@Paulinocomenta

Subsanan vergonzante omisión

PAULINO CÁRDENAS

La grave y vergonzante falta en la que ha permanecido el Estado al ser omiso ante la violación a los derechos humanos e incluso asesinatos a mansalva de gente inocente ocasionados por la guerra que el presidente Felipe Calderón le declaró a los cárteles de la droga desde diciembre de 2006 con el Ejército mexicano por delante, fue subsanada en primera instancia el pasado miércoles en el Senado de la República al aprobarse por unanimidad la Ley General de Víctimas. Ahora falta que la Cámara de Diputados también le dé para adelante, la apruebe y sea publicada en el Diario Oficial de la Federación en su momento para luego intentar lo más difícil: que las nuevas disposiciones se cumplan en el terreno de los hechos.

Tardíamente como suele suceder en México, cuando están por terminar los trabajos legislativos, cuando empieza a declinar el sexenio, y cuando el número de muertos, desaparecidos, abusos, secuestros, torturas, violaciones y graves daños morales que ha dejado esa inútil lucha, son de escándalo mundial, esa nueva Ley pretende ponerle coto a tanta negligencia e impunidad, buscando ahora darle nombre y apellido a quienes pierdan la vida en esa guerra, ver las causas de su muerte, indemnizar a los deudos e incluso ir más allá para investigar responsables.

Con miras a cerrar el abismo entre justicia e impunidad que ha prevalecido a lo largo de la guerra de Calderón, el nuevo ordenamiento señala el derecho a la reparación integral del daño, asistencia jurídica, médica y económica de quienes padezcan ataques de la delincuencia o abusos en garantías individuales por las autoridades; prevé la creación de un registro nacional de víctimas y de un fondo permanente de ayuda y reparación integral, quedando su instrumentación bajo control de un Sistema Nacional de Víctimas en el que estarían representadas las organizaciones de la sociedad civil. De hecho esta aprobación es un logro del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

Pese a que de cualquier modo no habría retroactividad, la serie de disposiciones contenidas en la Ley General de Víctimas buscará frenar la impunidad con la que se han venido manejando las fuerzas gubernamentales armadas en el combate a la delincuencia, dándole un asidero a las víctimas civiles y sus deudos, para exigirle al gobierno federal, encargado de combatir a la delincuencia organizada, responder por las violaciones de los derechos humanos de la población y obligue a las autoridades a que rindan cuentas de por qué matan, a quienes ultiman y por qué razones, obligado por el Poder Judicial.

Es verdaderamente lamentable que hayan pasado cinco años para que el Poder Legislativo respondiera a hechos que se han venido celebrando a ojos de todo el mundo y haya reaccionado sólo por las presiones del movimiento que encabeza el poeta Javier Sicilia y a cuyo vocero y gestor ante las instancias de gobierno y cabildeo de ante las instancias legislativas, Emilio Álvarez Icaza, al que se debe gran parte del avance para empezar a resarcir esa ominosa omisión que ha sido vergüenza nacional, sin que al gobierno federal le haya preocupado mientras.

Para el jefe supremo de las fuerzas armadas, las muertes que ha cobrado la guerra que ha promovido, han sido por los enfrentamientos entre sicarios de las mismas mafias rivales y que, como son criminales, que queden en el olvido. ¿Y las viudas? ¿Y los huérfanos? ¿Y los deudos? ¿No tienen derecho a saber de sus muertos?

Nadie sabe por qué el presidente Calderón ha insistido señalar que su gobierno es ‘humanista’ cuando ha permitido la aberrante omisión de dejar regados tantos miles de muertos por donde quiera en todo el país, a causa de su guerra contra las mafias, sin que nadie se ocupe de saber quiénes eran, en qué condiciones murieron, ni dónde quedaron, tal vez olvidados en campo traviesa para ser devorados sus cadáveres por aves carroñeras o acaso enterrados masivamente en fosas comunes localizadas nadie sabe en qué lugar del territorio nacional.

Lo indiscutible es que la negligencia con la que se ha comportado su gobierno respecto de esa vergonzante omisión, ha sido atentatoria contra los más elementales derechos de miles de mexicanos que, echándole culpas al también desidioso cuerpo Legislativo, juntos le han dado largas a asuntos tan relevantes que debieron ser de pronta resolución, como la ley contra la trata de personas que también fue dejada para la última hora, no obstante que ha sido de las principales actividades del crimen organizado en nuestro país.

Lo mismo sucedió con los llamados ‘protocolos’ con los que debieron actuar siempre las fuerzas armadas militares y civiles en el combate al crimen, que también ‘al cuarto para las doce’ voltearon a ‘estudiarlos’ para supuestamente ponerlos en práctica, cuando eso debió de haberse hecho hace al menos cinco años. Pero bueno, así se las gastan el gobierno federal que inició la guerra contra los cárteles de la droga sin decir agua va y sin consultarle a nadie desde que comenzó el sexenio, y los legisladores que apenas parecen estarlo descubriendo.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Réquiem por los muertos

PAULINO CÁRDENAS

Convidados por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza Javier Sicilia, miles de mexicanos se sumaron en todo el país a pedir por la paz de las almas de los muertos, la gran mayoría sin nombre y casi todos sin recibir, como dicen los clásicos, cristiana sepultura, tirados en un desconocido camposanto o lanzados por ahí en fosas clandestinas, que suman alrededor de 60 mil, caídos a lo largo de cinco años de guerra decretada por el gobierno de Felipe Calderón contra los capos de la droga y las mafias del crimen organizado, cuyos resultados han sido pírricos.

Asímismo, la gente más afectada –la que ha sufrido la pérdida de un hijo involucrado en esa guerra o la que vio morir a un familiar por el fuego cruzado o aquellos que fueron ‘levantados’ por militares, marinos o policías federales en lo que se conoce como desapariciones forzadas y que nadie sabe en dónde están o las familias desplazadas por voluntad propia que tuvieron que huir de su lugar de origen por temor a morir víctimas de los encuentros armados–, habrían elevado oraciones por los suyos.

Para la mayoría de los mexicanos las decisiones del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas más que inteligentes han sido viscerales respecto de esa lucha armada, cuya estrategia no ha querido ser modificada ni un ápice y ni siquiera matizada o complementada con otras alternativas que lleven a la disuasión de las actividades de los delincuentes organizados. Quizá Juan Camilo Mouriño sí lo hubiera logrado, según lo señala en su libro Anabel Hernández ‘Los Señores del Narco’. Pero hace casi tres años murió en el intento.

El pragmatismo salvaje del Presidente y sus asesores bélicos no les ha permitido comprender el dolor que la muertes de tantos mexicanos ha provacado en miles de familias que hubieran querido un mejor destino para sus hijos y hermanos muertos en ese absurdo baño de sangre, oportunidad que al menos en los diez últimos dos sexenios les ha sido negada, igual que a millones de jóvenes de los llamados ‘ninis’, precisamente por la incapacidad de sus gobernantes panistas.

Se dirá que si los anteriores gobiernos están libres de culpa de que haya proliferado el avance de las mafias en México, pero en más de setenta años de priísmo no se acumularon más de 55 mil muertos como los que lleva este sexenio en menos de cinco años, más los que todavía faltan de aquí a finales del 2012. Si Mario Vargas Llosa calificó la jettatura del PRI como la ‘dictadura perfecta’, ¿a los dos sexenios panistas habría de llamarles la ‘dictadura imperfecta’?

Cualquiera que pregunte, como lo ha hecho Javier Sicilia, ¿en dónde han quedado tantos muertos sin nombre que han sido víctimas de esa guerra?, no obtendrá del gobierno federal respuestas tangibles; hay rollos y evasivas, pero nadie atina a responder con la verdad porque más bien la desconoce; ni los voceros ni su jefe se animan a abordar el cómo evitar que siga habiendo más víctimas mortales por esa guerra. Para ellos es consecuencia lógica.

El jefe del Ejecutivo parece que no se ha percatado de que ha estado jugando un juego altamente peligroso. Si se concreta la acusación en su contra por crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos que haría un puñado de académicos, intelectuales y periodistas que representarían a millones de mexicanos indignados, llegado el tiempo tendrá que responder a lo que la Corte Internacional de La Haya le cuestione sobre esa guerra y sobre tantísmos muertos que ha cobrado esa lucha sin que haya resultados positivos.

Calderón mismo y sus voceros afirman que si no se hubiera echado mano del Ejército, las mafias se habrían apoderado de muchas plazas en el país. Pero ni con el Ejército ni con la Marina ni con la Policía Federal juntos -que suman miles y miles de efectivos en los frentes de guerra-, el gobierno panista ha podido someter en casi cinco años de intentos a los capos y sus sicarios, aunque la propaganda oficial día y noche diga otra cosa. El hecho es que  tantos muertos son un exceso. Y está siendo un escándalo mundial.

Por lo pronto, en estos días que en México los tradicionalistas todavía conmemoran a los Santos Difuntos, vaya un réquiem por los muertos de esa guerra, que si bien no fueron ningunos santos, sí fueron mexicanos que quisieron, aunque optando por el camino equivocado, tener un ingreso para darle sustento a su familia, error que los llevó a la muerte y que han quedado por supuesto en el olvido oficial. Por eso la popular frase de “¡estamos hasta la madre!” expresada por Javier Sicilia a la muerte de su hijo por manos criminales, ha cobrado grandilocuencia en el país.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Los primeros ‘indignados’

PAULINO CÁRDENAS

La manifestación pública de protesta pacífica a la que ha convocado Javier Sicilia para la noche del 31 de octubre llevará como símbolo el Día de Muertos y acaso se convierta en la primera manifestación auténtica de ‘indignados’ en México, a la que podrían irse sumando miles y miles de agraviados en todo el país, no sólo por el derramamiento de sangre y el escandaloso número de muertos que ha dejado la guerra de Calderón, sino que por esa obsesión bélica ha quedado al garete la economía de millones de familias mexicanas y el propio país.

Invita el poeta a que la gente se reúna en los panteones y en los lugares en donde ha habido más luto en las familias por la pérdida de sus seres queridos caídos mortalmente en los encuentros bélicos entre sicarios y fuerzas gubernamentales armadas, o saber si aún están vivos aquellos de quienes sus familiares no saben nada por haber sufrido desapariciones forzadas a manos de policías federales, estales o municipales o por militares. La noche del lunes próximo habría reclamos pacíficos al gobierno para saber en dónde han quedado tantos muertos, quiénes son, las causas por las que murieron o están desaparecidos.

El sábado pasado, en el Monumento a la Revolución, hubo una primera manifestación de ‘indignados’ en México que resultó una muy pobre demostración de indignación, comparada con las que vienen realizando miles y miles de ciudadanos en las principales plazas públicas de sus localidades en 82 países, exigiéndole a sus gobiernos un cambio radical de sus políticas neoliberales que tienen sumidos en la inopia económica, el desempleo, el endeudamiento y la pobreza a millones de familias en el mundo.

Ese movimiento de indignación ciudadana nació en Madrid, España el pasado 15 de mayo y su ejemplo ha cundido en el mundo donde los reclamos por la situación económica que padecen millones y millones de familias y que contrasta con los privilegios que siguen teniendo las élites, por lo que las protestas populares siguen multiplicándose. La reunión del sábado de los ‘indignados’ mexicanos en la Plaza de la República, acabó siendo más bien una tertulia de cuates donde se juntaron alrededor de 500 gentes, de las cuales apenas unos cuantos sabían bien a bien a qué obedecía esa concentración.

Por ello, la que está convocando Sicilia en la víspera del Día de Muertos pudiera tener mucha más autenticidad y fondo en sus protestas, porque del pliego de peticiones formuladas al mandatario panista por el movimiento que encabeza, ninguna ha sido cumplida cabalmente por el gobierno después de tres meses de haber sido planteadas.

Para los integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad quedó claro que esos encuentros acabarán como aquellos que se celebraron ‘por la seguridad’ en el Palacio Nacional, que terminaron siendo un rotundo fracaso. Con aquellos diálogos celebrados entonces en Palacio Nacional y luego en el Campo Marte, lo único que pasó fue que algunos de los que exigían justicia de manera vehemente por tantos crímenes habidos hasta entonces a causa de la narcoguerra, acabaron siendo coptados por el gobierno.

Por ello, se estima que uno de los primeros pasos será la de tomar un camino diferente que el de tratar de dialogar nuevamente con un gobierno que ha puesto oídos sordos a cualquier propuesta que no sea la que comulgue con la de seguir combatiendo a las mafias con las Fuerzas Armadas solamente, sin que a los cárteles se les combata por el lado que más les duele que es el de cortarles el flujo de dinero que obtienen de ganancias en efectivo por sus actividades ilícitas cada año, es decir por el lado del lavado de dinero.

Una de la posibilidades de cambiar de estrategia por parte de ese movimiento, es la de avocarse a gestionar que se integre una Comisión de la Verdad para que se investigue y castigue a los responsables de los crímenes cometidos contra gente inocente e indagar en donde están los desaparecidos y qué destino ahora los desplazados por esa absurda guerra que ha dejado hasta ahora alrededor de 60 mil muertos. Absurda, porque ha sido un fracaso en cuanto a resultados, ya que las mafias siguen haciendo de las suyas en más de la mitad del territorio nacional.

En la reunión celebrada el viernes pasado en el Alcázar de Chapultepec, quedó claro que la estrategia bélica del Presidente seguirá igual, pésele a quien le pese. En ese segundo encuentro, cada una de las partes llevaba su propio discurso y ninguno de sus planteamientos coincidió por la sencilla razón que el movimiento que encabeza el poeta y escritor busca que se clarifiquen los crímenes por la vía de la paz y la justicia, mientras que el Presidente pugna porque prosiga la guerra armada contra las mafias sin matiz alguno. Un tecer encuentro sería igual.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Indignados en México

PAULINO CÁRDENAS

Las protestas de los indignados en México podrían empezar a surgir y multiplicarse por conducto del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza el poeta y escritor Javier Sicilia, ya que existe la sospecha de que la Presidencia pretende desalentar a quienes lo integran y dejarlos ‘colgados de la brocha’, ya que en lo que sería el segundo diálogo prometido, programado para este viernes, en el que supuestamente se daría respuesta a algunos de los planteamientos de las víctimas de la guerra contra el narcotráfico acordados en la primera reunión, quedó condicionada a que participen ‘otros grupos sociales’ y que el encuentro se realice a puerta cerrada, sin medios.

Los otros grupos serían los que encabezan Isabel Miranda de Wallace, María Elena Morera y Alejandro Martí, quienes de un tiempo para acá le han venido haciendo el ‘caldo gordo’ a Calderón respecto de su guerra contra las mafias, quienes apoyan su estrategia, pese a que no ha dado resultados. Se dice que traen de zanahoria la promesa de poder ocupar escaños en la Cámara de Diputados o de Senadores, si su activismo se sigue cargando a favor del mandatario panista en el tema de inseguridad, en torno al cual el Presidente anda en busca de compartir responsabilidades.

Eso quedó claro cuando el subsecretario de Gobernación, Juan Marcos Gutiérrez, anunció la semana pasada que esa segunda reunión que en teoría está programada para efectuarse este viernes 7, se celebraría si participan también los grupos que encabezan los tres personajes mencionados que perdieron familiares a manos del crimen organizado, pero que, según ha trascendido, los han ilusionado con la posibilidad de representar al PAN en el Legislativo.

Incluso el funcionario puntualizó que de llevarse a cabo ese segundo encuentro con los representantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el formato sería distinto al de la primera reunión. El del viernes se realizaría a puerta cerrada, sin medios, sin la posibilidad de un diálogo de las víctimas con el Presidente, con la participación única de dos integrantes del Movimiento y obviamente la de los tres bravos espadachines del rey que estarían prestos a todo por el reino, cual defensores  legendarios del Naruto.

La señora de Wallace había declarado que ningún movimiento puede tener la exclusividad para ser recibido por el Presidente como lo pretende el que encabeza Javier Sicilia, No obstante, Alvarez Icaza puntualizó que por supuesto nadie tiene la exclusividad; “jamas lo hemos pretendidio, pero el hecho real y preocupante es que eso equivale a darle la espalda a las víctimas que depositaron su confianza en él”.

Tanto Sicilia como el ex ombudsman capitalino quien es el encargado de las negociaciones con el gobierno, vieron en ese anuncio de Juan Marcos Gutiérrez, la señal clara de que el diálogo, en caso de que siguiera, sería bajo las condiciones de Calderón, lo que evidentemente ha disgustado a quienes creyeron en la palabra del jefe del Ejecutivo, olvidando que suele no cumplirla. En entrevista con José Gil Olmos de Proceso, ambos manifestaron su desconcierto por ese cambio de jugada.

Alvarez Icaza dijo que el Presidente debe honrar su palabra y realizar el segundo encuentro con las víctimas del Movimiento por la Paz con Justiia y Dignidad, bajo los mismos términos que en la primera reunión. Es decir, un diálogo con un grupo de familias afectadas por la narcoguerra, abierto y con el fin de escuchar las propuestas del movimiento para realizar un cambio a la actual estrategia del gobierno en el combate al crimen organizado.

Sicilia por su parte señaló que Felipe Calderón le está cerrando la puerta al que puede ser el último movimiento ciudadano que intenta proponer alternativas para sacar al país de la situación de emergencia en que se encuentra, de una forma pacífica. Si el gobierno no aprovecha esta oportunidad, se puede abrir más la brecha social y los grupos más radicales podrían tomar otros caminos, advirtió el poeta.

La diferencia entre las protestas de los indignados en Europa y en Estados Unidos, con respecto a las que podrían empezar a darse en México, es que en esos países  no hay una lucha armada de sus ejércitos regulares contra las mafias, primero porque nunca llegarían a esa decisión absurda, y segundo porque su activismo y su rabia va contra la amplia gama de afectaciones en el aspecto económico que afecta el bolsillo familiar y la situación laboral.

Acá se iría contra eso mismo, pero también contra el olvido de las políticas públicas fundamentales, con el agregado de que el clamor sería a favor del cese al fuego en el país. La exigencia social de las reinvidaciones pendientes podrían ser de tal tamaño que, como están las cosas en el país, sería un foco de explosión popular generalizado que el gobierno federal no estaría capacitado para conjurar, de no ser con la fuerza de las armas.

pcardenascruz@yahoo.com.mx