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Se teme ola narcorrepresiva

 PAULINO CÁRDENAS

Aunque nada de lo que hablaron los mandatarios de Estados Unidos y México y el primer ministro de Canadá sobre temas de inseguridad del hemisferio se ha dado a conocer oficialmente, después de la reunión celebrada en Washington el pasado domingo lo que ha trascendido es la seria preocupación que prevalece en la Casa Blanca por el avance de los cárteles mexicanos de la droga, cuyas actividades, según estiman grupos de inteligencia, podrían empezarlas a disfrazar de terrorismo para amagar a gobiernos y poblados enteros, en su afán de conquistar más bastiones de los que ya tiene con miras a ampliar sus actividades ilícitas en todo el continente americano.

Para empezar, ante el acoso de los cárteles de la droga, Barack Obama, Stephen Harper y Felipe Calderón, acordaron sumar la seguridad del hemisferio al Sistema Integral de Centroamérica, por ser una de las zonas más vulnerables de la región americana y donde se ha sabido que las mafias desde hace tiempo han empezado a sentar sus lares para operar, como son Guatemala, Honduras y El Salvador. Lo que es un hecho es que con el poder del dinero y la coacción de los cárteles que suelen acabar en hechos sangrientos contra quienes se oponen a sus designios, el paulatino avance del narco en México y Centroamérica es evidente.

En territorio nuestro son varios los cárteles que se disputan gran parte de las plazas para sus actividades, destacando primordialmente el de Los Zetas, el de Sinaloa y el cártel del Golfo que han extendido sus tentáculos a esos países y más allá.  En esa pelea también están los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana con sus derivaciones en la Familia Mexiquense y la Familia Guanajuatense, así como el cártel del Milenio, La Resistencia y Nueva Generación entre otros de los que van surgiendo al recomponerse o hacer alianzas unos con otros, ante el acoso de las fuerzas gubernamentales armadas.

La penetración que han logrado los capos de las mafias en las instituciones de seguridad y procuración de justicia, el gobierno de Estados Unidos lo ve con preocupación ya que tiene conocimiento de que en muchos poblados mexicanos la ley que impera, abierta o soterradamente, es el de los capos quienes han ido estableciendo una especie de gobiernos paralelos. La gente, los ciudadanos comunes y corrientes, tienen que andarse cuidando no sólo de los sicarios que trabajan para los capos, sino también de los militares y policías amafiados con ellos; los ‘levantamientos’ de civiles suelen estar a cargo de estos últimos.

No solo se sabe sino está documentado con detalles, nombres y montos de sobornos, como es que están infiltradas las instituciones de seguridad y de procuración de justicia mexicanas por parte del narco. Policías estatales, comandantes ministeriales, soldados, subtentenientes y mandos militares han sido detenidos al saberse que han caido en la tentación del soborno por parte de los cárteles de la droga, en especial del grupo de Los Zetas. Se dio el caso en Coahuila del ex fiscal Jesús Torres Charles y de la subdelegada de la PGR Claudia González, que fueron encarcelados por estar vinculados con este cártel. Ese ejemplo se replica en otros estados.

Ante todo este panorama, de poco sirve que el presidente Barack Obama diga que su gobierno seguirá apoyando a Felipe Calderón en la lucha anticrimen y siga aventándole flores al reconocer ‘la valentía’ del mandatario panista de enfrentar a los cárteles de la droga, como sucedió el pasado fin de semana al término de una reunión celebrada en la Casa Blanca donde recibió al mandatario mexicano y al primer ministro de Canadá, para hablar en secreto sobre el  combate a la criminalidad en el hemisferio americano.

Diríase que por los resultados no obtenidos después de cinco años y cuatro meses de haberle declarado la guerra a los cárteles de la droga, la de Calderón pareciera ser una guerra simulada o manipulada, ya que detienen y detenienen a supuestos líderes de células criminales casi todos los días, pero las actividades de las mafias siguen y siguen. Bien le decía Ismael ‘El Mayo’ Zambada a don Julio Sherer García en una entrevista, que la guerra del gobierno contra los cárteles de la droga no será suficiente para acabar con esas actividades. Menos si en medio hay corrupción e impunidad.

Los que son de verdad son los muertos. En México se habla de más de 70 mil, aunque el  secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, afirmó hace unos días en una reunión celebrada en Ottawa, Canadá, que “150 mil personas han fallecido” por la guerra de Calderón. El titular de la Defensa, Guillermo Galván, lo corrigió y dijo que ‘solo’ eran 50 mil los muertos. Cincuenta mil, 70 mil o 150 mil son una barbaridad de decesos, cuyos cadáveres nadie sabe en dónde quedaron ni en qué condiciones perdieron la vida esos seres humanos. Como para el gobierno calderonista eran criminales, lo demás no importa.

“El problema del narco envuelve a millones” le dijo ‘El Mayo’ al periodista fundador de Proceso. Sobre los capos, encarcelados, muertos o extraditados, “sus reemplazos ya andan por ahí”. Considera que el gobierno llegó tarde a la lucha contra el narco ‘y no hay quien pueda resolver el problema’. Aseguró que el gobierno fue infiltrado ‘desde abajo’ y que la corrupción se arraigó en el país. Dice además que a Felipe Calderón lo engañan sus colaboradores. “Son embusteros y le informan avances que no se dan en una guerra que está perdida”.

Por otro lado, lo que venía diciendo desde hace ya tiempo la titular de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, de que tenía informes de inteligencia de que Los Zetas pudieran entablar una alianza con alguna célula extremista islámica de Al Qaeda para atacar nuevamente instalaciones estratégicas del vecino país del norte, para el gobierno que encabeza Obama sigue vigente. Para el Pentágono y la Defensa militar estaounidense, la latente posibilidad de que pudiera darse esa alianza representa un  problema real que incluso está clasificado como de seguridad nacional para Washington.

Nadie sabe de qué hablaron Obama, Calderón y Harper en la Casa Blanca el domingo pasado. Lo único que se publicitó en México es la baladronada mediática del mandatario panista que volvió a ‘exigir’ al gobierno norteamericano que haga algo para evitar la libre venta de armas y su trasiego ilegal a nuestro país a través de operativos como ‘Rápido y Furioso’, queriendo ignorar cómo se manejan las cosas en aquel país. El hecho es que allá se teme una ola narcorrepresiva en pleno proceso electoral mexicano. Y acá el gobierno federal seguirá empujando la idea, ¿acaso para ‘reventar’ las elecciones?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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Doble temor en Washington

PAULINO CÁRDENAS

Mientras que al gobierno de Washington le preocupan el asunto del avance en México del narco, y la advertencia de la ONU de que el mundo estaría al borde de una nueva recesión global y si los problemas que afectan la economía y finanzas de varios países de Europa no se superan en el corto plazo su efecto podría llegar a la Unión Americana, acá esos dos temores de la Casa Blanca le tienen sin cuidado al gobierno mexicano; cree que todo se arregla con la retórica discursiva.

La Organización de Naciones Unidas estimó un crecimiento máximo de la economía mexicana de 2.5 por ciento para 2012, en contraste con el pronóstico de 3.5 por ciento de las autoridades mexicana, quienes seguramente volverán a decir que nuestra economía y finanzas están blindadas y que esos vaivenes le hacen los mandados a nuestro país. En cuanto al tema del narco y su avance dirán que eso está bajo control, con un letrero que dice ‘no disturb’ ya que todos andan en la onda electorera.

Para la Casa Blanca el anuncio de una posible recesión global que pudiera volver a afectar la economía y las finanzas norteamericanas, en pleno inicio de proceso electoral es una mala noticia, ya que a Barack Obama los republicanos le han reprochado su incapacidad para restaurar los efectos del crack de septiembre de 2008, del cual el vecino país del norte no se ha podido recuperar plenamente. Otro golpe a las finanzas norteamericanas por un efecto dominó europeo podría hacer recrudecer la agudización de su crisis y la prolongada falta de desarrollo a causa de la austeridad, obligada por las circunstancias.

La advertencia que el mundo estaría al borde de una nueva recesión global si los problemas que afectan la economía y finanzas de varios países de Europa no se superan en el corto plazo, es un anuncio que para efectos de que Obama prolongue otros cuatro años su mandato vendría a ser su segura virtual derrota anticipada, ya que ese problema pondría en un predicamento al actual gobierno norteamericano ya que la desaceleración se restringiría aún más lo que afectaría a todos los sectores productivos de esa nación.

La ONU dijo que era ‘muy posible’ que la crisis de la deuda se extienda a las grandes economías europeas, lo que resultaría en una contracción del crédito a nivel mundial y una eventual caída de las bolsas. Precisó que una recesión en Europa o en Estados Unidos no es suficiente para provocar una recesión global, pero ‘el colapso de ambas economías seguramente sí lo podría ocasionar’. Esto evidentemente le pegaría también a México cuyo comercio exterior depende de la suerte norteamericana.

En Estados Unidos, una escalada de la disputa política entre demócratas y republicanos sobre el presupuesto podría dar lugar a medidas de austeridad que reducirían la confianza del consumidor, afectarían al mercado de la vivienda y daría lugar a nuevos riesgos para los bancos. Los especialistas comentan que en un escenario pesimista, el contagio de la deuda soberana podría asfixiar el crédito en el mundo y provocar un crack en los mercados financieros, tal como ocurrió con el colapso de Lehman Brothers Holding en 2008, advirtió el informe dado a conocer en la sede de la ONU en Ginebra.

Pero si algo le faltara a la Casa Blanca, está la preocupación que significa tener en su frontera sur otra grave amenaza como lo es el avance de los capos de narco en México y la latente advertencia de su Departamento de Estado, y de Seguridad Interna, que se toman muy en serio cualquier amenaza relacionada con la seguridad, de que pudieran alguno de los líderes del los cárteles vincularse –como se teme que ya lo estuviesen haciendo desde hace algún tiempo–, con alguna importante célula extremista islámica.

La rama saudí de la red terrorista internacional Al Qaeda ha instado a sus seguidores a atacar las instalaciones petroleras de los países que suministran crudo a Estados Unidos, entre los que citó a México, Venezuela y Canadá. Esto no ha sido tomado en cuenta en México, pero en Washington es una amenaza de primer orden de atención. Las instancias del Pentágono y de inteligencia norteamericana y combate antinarcóticos coinciden en que después de la muerte de Osama Bin Laden por parte de un comando de élite norteamericano en mayo del años pasado, pudiera estarse organizando una venganza.

De ahí que la secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, haya dicho hace dos días que sus áreas de inteligencia tienen un ojo puesto en lo que sucede en Oriene Medio y en el Cuerno de Africa, y otro ojo en lo que acontece en México y en Centroamérica con el avance y los movimientos de los capos de la droga, que sabe que se mueven con toda libertad en nuestro país y en las naciones aledañas. En tanto el gobierno mexicano no quiere saber  más que de las elecciones federales de julio.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Más ‘operaciones secretas’

PAULINO CÁRDENAS

Al arrancar los primeros actos de los aspirantes norteamericanos del Partido Republicano que busca con uno de sus candidatos suceder al presidente demócrata Barack Obama en 2012, el nombre de México aflorará una y otra vez en materia de política exterior y será motivo de planteamientos en sus discursos sobre temas como el de los inmigrantes ilegales en el que unos estarán por que haya deportaciones y otros por la amnistía, o quienes seguirán apoyando la Ley de Arizona o criticando el manejo de un diálogo racista del mandatario estadounidense para tratar de asustar a los latinos y que voten en contra del partido opositor.

Pero sin duda un asunto relevante serán las críticas a la política de Washington de no ser lo suficientemente dura sobre el tema de que cárteles mexicanos de la droga pudieran hacer alianzas con grupos extremistas islámicos, lo que vendría a significar un peligro para la estabilidad norteamericana. La razón es la latente amenaza de que esos grupos quisieran vengar con ataques a Estados Unidos, la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, quien fue asesinado en mayo del año pasado por un comando de élite estadounidense en la casa donde se refugiaba en la ciudad de Abbottabad, cerca de Islamabad, la capital paquistaní.

Por ello, desde comienzos de este año se habría dado la orden para que la frontera norteamericana colindante con México y los litorales de ambos países, empiecen a ser reforzados militarmente de manera discreta por fuerzas de tareas especiales de aquel país, en coordinación con grupos castrenses nuestros. Los grupos islámicos están en la lista de enemigos de la llamada Guerra Contra el Terrorismo, para la cual fue creado el Comando Norte en el que están como ‘socios’ Estados Unidos, Canadá y México en ese enclave militar multidisciplinario, que trabaja en conjunto con el Comando Sur que abarca naciones aliadas del vecino país del norte, ubicadas en Centroamérica, Sudámerica y el Caribe.

El Northcom o Comando Norte fue creado en 2002 a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, cuando la Unión Americana se cimbró junto con el mundo al impactarse dos aviones comerciales contra las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York e instalaciones del Pentágono, realizados por una célula islámica perteneciente a Al Qaeda que dirigía entonces Bin Laden, hecho inédito hasta entonces en la historia norteamericana, del que hay diversas versiones sobre quiénes pudieron estar detrás.

Por lo pronto, el Departamento de Estado norteamericano no quita el dedo del renglón de que esos grupos extremistas andan en busca de aliados con algunos cárteles mexicanos, que incluso la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, sugirió el año pasado el nombre de Los Zetas, como probable candidato de esa alianza, porque cubre el perfil que busca Hezbollah, un grupo terrorista del Medio Oriente y que tiene como brazo armado a la Fuerza Quds de Irán.

El objetivo de la presencia militar norteamericana en su frontera con México –que incluiría vigilancia en aviones no tripulados en cielos mexicanos– es impedir el paso de terroristas a territorio norteamericano y dar anticipadamente con planes de posibles ataque a aquella nación, como el sucedido aquel fatídico ataque a las torres gemelas en donde habrían perdido la vida unas 3 mil personas el 9/1. Se teme que en alguno de los países latinoamericanos o en México pudieran establecerse “aldeas lanza misiles”.

Informes de inteligencia han dicho que los grupos extremistas no sólo están a la expectativa, sino ‘actuando’, según fue revelado en octubre pasado con la detención en Nueva York de un supuesto miembro de una célula islámica que radicaba en Eu y quien habría hecho contacto con un intermediario de Los Zetas pero que resultó ser un agente encubierto de la DEA. El propósito, dijeron las autoridades norteanericanas, era atentar contra las embajadas de Israel y Arabia Saudita, y asesinar al embajador de este último país en Washington, Adel al Jubeir.

El temor en Washington es permanente. Por ello quieren evitar que México se convierta en ‘santuario’ terrorista islámico en donde se entrenen células extremistas o se diseñenen planes de ataque contra Estados Unidos. Para ello, desde su creación, una de sus ramificaciones de élite del Comando Norte fue diseñada para dirigir y planear ‘operaciones delicadas’ ante eventos que pudieran atentar contra territorio estadunidense. Se trata de acividades secretas que estarían realizándose bajo control de los jefes del estado mayor de las fuerzas armadas norteamericanas.

Muchas de esas operaciones son ‘tan secretas’ que ni siquiera se entera el gobierno mexicano, como quedó de manifiesto con el fracasado proyecto de la ATF de Rápido y Furioso. Y son operaciones secretas que siguen y las seguirá habiendo, sin que el gobierno calderonista chiste. Ni el Senado de la República.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

El Presidente ‘patriota’

PAULINO CÁRDENAS

Felipe Calderón se considera ahora un Presidente ‘patriota’ y en eventos públicos sigue regodeándose como instrumentador de la guerra contra las mafias las cuales, a pesar de la enorme cantidad de recursos que su gobierno le ha inyectado a esa lucha armada a lo largo del sexenio y pese a los miles y miles de efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Federal que hay distribuidos en todo el territorio nacional, no han mermado sus actividades criminales  y sí en cambio ha subido el número de muertos por esa aventura bélica.

Los cárteles siguen haciendo de las suyas todos los días, sobornando a las autoridades para poder distribuir drogas, cometer extorsiones, secuestros, cobros de derecho de piso, realizar ejecuciones, atacando instalaciones policiales y matando a sus mandos en diferentes estados y municipios, entre otras de sus actividades criminales, todo lo cual ha dejado un baño de sangre inédito desde la Revolución Mexicana, con más de 60 mil muertos en el haber de esa guerra.

No obstante, durante un desayuno de fin de año con miembros de las Fuerzas Armadas y la titular de la Procuraduría General de la República, el mandatario panista señaló, respecto de esa lucha armada, que tiene la conciencia de haber “obrado como patriota”, en busca del bien de México; en busca del bien de los demás. Manifestó que serán las próximas generaciones las que hagan el juicio de esa decisión que tomó desde el inicio de su administración.

“Independientemente del juicio que merezca para este tiempo, las generaciones venideras, por lo que a mí respecta y, estoy seguro, por lo que toca a cada una y a cada uno de ustedes”, serán las que realicen esa tarea, añadió el Presidente. Dijo que a final de cuentas, “esa es, precisamente, la única acción posible en la conciencia de cualquiera patriota: actuar pensando en el bien de México”.

Añadió: “Veo con satisfacción que lo que hemos hecho, con aciertos y con errores, dejará después de nosotros una casa mucho más limpia, una casa mucho más segura, una casa que será digna de ser habitada por los mexicanos. Eso será un esfuerzo que, desde luego, no podría hacerse sin ustedes y sin las fuerzas armadas”.

Sin embargo, tal parece que para el Presidente el número de muertos no cuenta. Igual que dijo el mandatario norteamericcnao Barack Obama durante la ceremonia en la que decretó ‘el fin histórico’ de la guerra en Irak y ordenar el regreso de las tropas antes de que finalice el año, a quienes anticipadamente les dio la bienvenida a casa.

El número de víctimas “no cuenta, ni de lejos la historia de la guerra de Irak”, que se cobró más de 4 mil 400 vidas estadounidenses, causó 30 mil heridos y en la que han participado un millón y medio de soldados norteamericanos. Obama aseguró que Estados Unidos responderá por sus soldados como ellos respondieron por el país y prometió “cientos de miles de puestos de trabajo para aquellos que sirvieron” en el Ejército con el compromiso de las empresas privadas.

Por lo pronto en Washington sigue creciendo el temor de que la violencia y la estela de muerte que han dejado los encuentros armados en nuestro territorio, llegue a cruzar su frontera y esos eventos de sangre, extorsiones, secuestros, torturas y ejecuciones o las matanzas como las de San Fernando que sufrió un numeroso grupo de migrantes, se empiecen a dar en la Unión Americana.

El Departamento de Estado sigue advirtiendo a Obama de la posibilidad que los capos de algunos cárteles mexicanos pudieran establecer vínculos con células extremistas islámicas que pudieran estarse asentando clandestinamente en México, de lo cual las agencias de inteligencia de aquel país han dicho tener pistas sobre  la intención de una o varias alianzas entre capos y rebeldes de Al Qaeda. Se teme por la seguridad nacional norteamericana.

Esto, según algunos observadores, podría significar que en fechas no muy lejanas miembros del Ejército estadunidense y ‘marines’ norteamericanos, de los que habrían andado en Irak o Afganistán, pudieran empezar a ‘turistear’ en México, más bien con el propósito de sondear ‘in situ’ el ambiente que priva en el país sobre las bandas criminales que, por razones no muy claras, el gobierno mexicano no ha podido someter. Por otro lado se sigue insistiendo en que la violencia de los cárteles se verá incrementada en 2012, año de elecciones.

Lo cierto es que pese a los diarios anuncios de detenciones de supuestos líderes criminales, los encuentros armados siguen siendo cotidianos y la suma de muertos aumenta, mientras que los mandos y efectivos militares continúan sufriendo un desgaste tal, que tiene a muchos al borde de la frustración, la baja estima, la deserción y hasta del suicidio. Todo, en aras del bien de México, según ha dicho el Presidente y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas quien, según afirma, ha estado obrando ‘como patriota’ con su guerra que lleva más de 60 mil muertos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Los besos anti-odio

PAULINO CÁRDENAS

El ejemplo aquel que puso en México el poeta Javier Sicilia de sellar con besos en la mejilla la intención de amor y paz con miembros del Poder Legislativo al finalizar una de las reuniones del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, lo ha hecho suyo Benetton en su nueva campaña publicitaria, pero de manera mucho más avanzada, obvia, atrevida y sorprendente para muchos, llevando como tema el beso en la boca como muestra amorosa y señal de anti-odio, entre líderes mundiales política o religiosamente antagónicos.

A base de fotomontajes se muestra en formatos gigantes los rostros en close up del presidente Barack Obama besando a varios líderes mundiales con los que no se lleva, entre ellos Hugo Chávez, y también ósculos del Papa, así como de líderes antagónicos como los de Corea del Norte y Corea del Sur, con los cuales la firma de ropa italiana pretende combatir la cultura del odio. La de Benedicto XVI besando en la boca al líder musulmán el imán Ahmed el Tayeb fue retirada por los reclamos a Benetton.

El tema de los besos causó polémica en México a finales de julio pasado, al término de la primera reunión celebrada en el Alcázar de Chapultepec entre los miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad encabezados por el poeta Javier Sicilia e integrantes de la Comisión Permanente, donde hablaron por más de cinco horas sobre la agenda política y de inseguridad que prevalece en el país.

Al finalizar el evento, el poeta y escritor le dio por sellar con besos la reunión, como en símbolo de amor, paz y buena voluntad. Una foto que causó sorpresa fue donde aparece Sicilia tomando del rostro al senador sonorense Manlio Fabio Beltrones dándole un beso en la mejilla. Esa moda fue él quien la implantó en el país. Ahora la firma de ropa Benetton la he hecho suya, pero a su manera.

Esta compañía ha dado siempre de qué hablar con sus campaña publicitarias, haciendo sutil y a veces abierto escarnio del sufrimiento humano, poniendo en evidencia en algunos la podredumbre humana, a veces mostrando gente totalmente desnuda o aquel donde un sacerdote besaba a una dama como si fuera un vil don Juan. Otros que han causado polémica han sido donde aparecen en pleno ‘clinch’ amorosos modelos del mismo sexo o gente de diferente raza en tórridos escarceos libinidosos.

La actual campaña de esa firma, denominada ‘Unhate’, tiene como tema central el beso entre los líderes políticos y religiosos del mundo y cuyos publicistas explican que se trata de una invitación a contrarrestar el odio que prevalece en el mundo. El caso es que al ser lanzada ha motivado sorpresa, hilaridad, sonrojos, críticas y aplausos. Los afiches gigantes han sido colocados en lugares públicos en Italia incluído los trenes metropolitanos.

El asunto es que el trasfondo del mensaje es lo que cuenta, independientemente del tratamiento tan obvio y directo que se le ha dado a esta campaña, ya que cumple su cometido de llamar la atención popular internacional con la intención de que sea motivo de pláticas en las reuniones de cantina, restaurantes y tertulias familiares, que son los nichos-objetivo a los que va dirigido principalmente el mensaje, además, claro, del sector de líderes políticos del mundo, en especial los que aparecen en los fotomurales.

¿Qué pasaría si esa campaña se adoptara en México entre los líderes antagónicos o cuasi, como por ejemplo, Calderón y Peña Nieto, Calderón y AMLO o éste con Ebrard o el mismo López Obrador con Elba Esther o el líder del cártel de Sinaloa con el de Los Zetas? ¿Cómo se verían en el zócalo de la capital del país o en las principales estaciones del Metro sus fotomurales? ¿Cómo sería tomado ese mensaje mexicano anti-odio como el de Benetton con su ‘Unhate’? La verdad es que en nuestro país hace falta quien convoque al amor y a la paz y no a la guerra.

Una señal la dio este martes Andrés Manuel López Obrador, al señalar en su discurso de aceptación como candidato de ‘unidad’ de las izquierdas, que pretende convertirse en promotor de una ‘República amorosa’. Desde julio del año pasado anda con esa cantaleta que pocos le creen, ya que muchos no olvidan cuando era un potencial incendiario de pozos petroleros en Tabasco, cuando perdió la oportunidad de haber ganado por soberbio, cuando mandó al diablo a las instituciones o cuando se erigió en ‘presidente legítimo’.

El tabasqueño cambió radicalmente su discurso; ya no habla por ejemplo de ‘la mafia del poder’ que fue tema de su libro. Ahora se dice amigo de los empresarios y presume de llevarla de ‘a piquete de ombligo’ con Carlos Slim, cuando él sabe que siempre ha representado a lo más torcido e impositivo de la izquierda, y al priísmo corporativo del que fue parte. Pero no hay que negar que anda haciendo su esfuerzo como predicador, con un nuevo disfraz: el de amor y paz. Sólo le falta demostarlo con besos, como lo hizo Javier Sicilia y como lo promueve Benetton en su polémica campaña.

pcardenasrcuz@yahoo.com.mx


Afinan detalles para juicio

PAULINO CÁRDENAS

Los académicos, intelectuales y periodistas que buscan acusar al presidente Felipe Calderón y sus socios de guerra por crímenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional de La Haya, siguen avanzando en la integración del dossier respectivo que será llevado el 25 de noviembre a ese tribunal. La intención es la de enderezar un proceso en contra de los principales responsables de la lucha armada contra el narco, la cual ha dejado más de 55 mil muertes en menos de cinco años, además de miles de desaparecidos y otros tantos que se han visto en la necesidad de desplazarse con sus familias de sus lugares de origen para preservar sus vidas, ya que se ubican en las zonas de conflicto.

Esa Corte es el órgano judicial principal de la Organización de las Naciones Unidas  encargado de decidir conforme al Derecho Internacional las controversias de orden jurídico entre Estados y de emitir opiniones consultivas respecto a cuestiones jurídicas que pueden serle sometidas por órganos o instituciones especializadas de la ONU. No obstante, este organismo mantiene una férrea confrontación con gobiernos como Estados Unidos, Rusia, China o Israel, quienes no sólo desconocen sus facultades, sino que pueden llegar a intervenir en contra de esa Corte si algún aliado suyo es juzgado.

De esta forma, la tablita de salvación de Calderón y sus aliados de guerra sería teóricamente Estados Unidos, gobierno que tiene injerencia directa en el tema de la narcoguerra mexicana, por los dineros que aporta a través de la Iniciativa Mérida. Alguna gestión desde Washington en La Haya pudiera mojar la pólvora para que esa bomba no estalle, que sin duda así sería en caso de que ese tribunal internacional le dé entrada a la acusación y se inicie un juicio que sería inédito. Eso, si Barack Obama no anda muy ocupado tratando de evitar su casi inminente derrota en los comicios del año próximo para ser reelegido otros cuatro años.

Incluso el gobierno federal panista intentó empujar la candidatura del procurador fiscal de la Federación, Javier Laynez para ocupar una vacante en la Corte Internacional de La Haya, ‘tal vez a causa del riesgo de que Calderón se acusado de crímenes de lesa humanidad’, según apunta un reportaje aparecido en la revista Proceso de esta semana, firmado por Arturo Rodríguez García, quien documentó que el funcionario no pasó la prueba. De hecho los resultados de esa guerra han sido prácticamente nulos, ya que el avance y el poder de las mafias no se ha visto mermado y en cambio el número de víctimas sigue creciendo.

Además del Presidente, mencionaban en la lista de corresponsables de la acusación de crímenes de lesa humanidad a los secretarios de la Defensa, Guillermo Galván y de Marina, Francisco Sáynez; a su prinicipal asesor civil bélico, Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, y también al capo más buscado del mundo, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera, entre otros mafiosos a quienes se señala como los causantes de tanto baño de sangre e el país. Los promotores del juicio piden que sean enjuiciados todos aquellos ‘quienes resulten responsables’.

En en un documento que hicieron público a mediados de octubre pasado, manifestaban que “México vive un estado de emergencia y atraviesa por la crisis humanitaria más dramática de su historia reciente que ha dejado ya más de 50 mil muertos, 230 mil desplazados, 10 mil desaparecidos y mil 300 jóvenes y niños asesinados”. Añadían: “Existe también una constante violación a los derechos humanos de la población civil, en particular de los grupos más vulnerables como las mujeres y los migrantes quienes constantemente son victimizados por las autoridades y el crimen organizado”.

Además de este recuento, señalaban que desde que el mandatario panista emprendió la lucha contra las mafias en diciembre de 2006, “ha ordenado continuar con dicha guerra a pesar de que organismos internacionales le han solicitado dejar de emplear al Ejército en funciones que deberían desarrollar los cuerpos policíacos”. Se agregaba que tan sólo en cuatro años en México se han registrado más muertes y crímenes de guerra que en los conflictos armados emprendidos por Estados Unidos en Afganistán y Paquistán.

Manifiestaban también que la lucha contra los narcos al final del año pasado había dejado alrededor de 120 mil personas desplazadas debido a la violencia generalizada en el país, y que  la situación de los jóvenes y niños era particularmente vulnerable y señalaban cifras: mil 226 de los muertos que habían perecido en fuego cruzado o ataques directos, de diciembre de 2006 a diciembre de 2010, son niños, niñas y adolescentes. Obviamente que al cierre de 2011 esas cifras habrán crecido.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


PAN-gobierno en evidencia

PAULINO CÁRDENAS

Si se demuestra la actuación indebida de Eduardo Medina-Mora, ex procurador general de la República y hoy embajador en la Gran Bretaña, de haber autorizado en 2007 a la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, la ATF norteamericana, el operativo Rápido y Furioso de paso ilegal de armas de Estados Unidos a México, se podrá constatar “la sumisión” que el gobierno tiene con respecto a Washington, acusó el senador priísta Carlos Jiménez Macías. Por tanto, el ahora diplomático deberá probar cabalmente ante el Senado de la República que no fue como el legislador afirma.

Para defenderse, Acción Nacional en el Senado denunció que el gobierno de Estados Unidos ha pretendido ‘desestabilizar a México’ a través de los operativos ‘Receptor Abierto’ aprobado por el gobierno de George W. Bush, que luego cambió de nombre al de ‘Rápido y Furioso’ en la administración de Barack Obama. Esos operativos –y  otros de los que probablemente “no sabemos todavía”–, consisten en dejar pasar por tierra a través de nuestras fronteras, armas compradas en la Unión Americana, dizque para seguirles la pista en el lado mexicano y poder atrapar narcotraficantes.

En medio de la andanada de acusaciones panistas contra el líder del tricolor Humberto Moreira, el PRI, junto con el PRD, denunciaron el ‘doble discurso’ del gobierno panista asegurando que de esos operativos ‘ya estaba enterado y no se informó nada al Congreso ni a la sociedad’, y que ahora para defenderse sale con que Estados Unidos ha pretendidod desestabilizar a México. ¿Por qué el PAN-gobierno no lo denunció antes y lo hace hasta ahora que la ATF hace la revelación?

La oficina de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos de Estados Unidos señaló que sí informó al entonces procurador General de la República, Eduardo Medina-Mora, del operativo del tráfico ‘vigilado’ de armas, luego de que la agencia AP revelara detalles de un informe que data de 2007 preparado para el ex procurador general de Estados Unidos, Michael Mukasey, durante el gobierno de Bush, en el que se refiere el fracaso del operativo de rastrear armas compradas en la Unión Americana que ingresaron ilícitamente a México.

El documento titulado “Reunión del Procurador General con el Procurador General de México Medina Mora” es la primera evidencia en la que queda de manifiesto que un funcionario de alto nivel estadunidense, y su contraparte mexicana, recibieron información sobre tácticas relacionadas con el operativo ‘Rápido y Furioso’, situación que en su momento ambos países han negado.

“Recientemente la ATF ha trabajado de manera conjunta con México en un intento, realizado por primera vez, de una entrega de armas controlada que son introducidas de manera ilegal a México por importantes traficantes de armas”, señala el documento fechado el 16 de noviembre de 2007. El informe revela que la oficina de la ATF en México informó al entonces procurador Medina-Mora sobre la operación e incluso le pidió asignar un grupo de agentes mexicanos para trabajar en ella.

“El agregado de la ATF en la ciudad de México ha informado al Procurador General (…) sobre este intento de entrega controlada, y subrayó la importancia de asignar un grupo de agentes”, destacó el informe. “Es esencial que se asigne una unidad mexicana depurada para trabajar con la ATF en esta materia”. El hoy embajador de México en Gran Brataña aseguró que él “nunca” tuvo conocimiento de este ingreso de armas a México, como lo señala el informe presentado por el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes estadounidense.

Desde que surgió a la luz el tema de ‘Rápido y Furioso’ –y su antecedente ‘Receptor Abierto’–, por una confesión hecha por el agente de la ATF John Dodson a una televisora norteamericana el pasado 3 de marzo, el gobierno panista empezó a negar que tuviera conocimiento de ese ilegal trasiego de armas, entre ellas rifle Barret calibre 50 y fusiles semiautomáticos AK-47. Sin embargo, con lo que ha dicho ahora la ATF de que el gobierno de Calderón sí sabía del operativo, las cosas se le empiezan a complicar.

El asunto se pondrá más difícil cada día para la administración que encabeza el mandatario panista, ya que el PRI no dejará pasar esta oportunidad de evidenciar al PAN-gobierno, como éste ha hecho con los casos de funcionarios del tricolor y sobre todo con el caso Moreira. En el fondo pareciera que con la aparente fracasada guerra de Calderón, se está preparando el terreno para que, pronto, los soldados estadounidenses que están por regresar a su país de Irán y Afganistán, vengan a arreglar a territorio mexicano el problema del avance de los cárteles.

pcardenascruz@yahoo.com.mx