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Militarizarán más a México

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno federal militarizará aún más al país antes de las elecciones de julio próximo, dizque para evitar cualquier intento de inflitración del crimen organizado y de la delincuencia organizada en el proceso electoral. El titular de Gobernación, Alejandro Poiré, dijo que se indentificarán todas las zonas susceptibles de ser reforzadas en materia de seguridad con el fin de desplegar las distintas fuerzas federales armadas a donde se requiera, lo que lleva a preguntar: ¿No es lo que ha estado haciendo Felipe Calderón a lo largo de su administración?

Ahora tratan de venir con la ‘novedad’ de que ‘hay que reforzar las zonas’ en donde podrían actuar las mafias, ‘como se ha hecho en otros ejercicios electorales’, refiriéndose, sin decirlo, al estado de Michoacán, en donde la obsesión presidencial sigue insistiendo en que hubo infiltración del narco para apoyar al PRI en los comicios para gobernador en donde perdió la hermana del jefe del Ejecutivo, Luisa María Calderón Hinojosa.

Poiré, amante de los decálogos, durante una conferencia de prensa recetó las diez medidas que tomará el gobierno calderonista supuestamente en coordinación con los mandatarios de los 31 estados de la República y del jefe de gobierno del Distrito Federal, para identificar todas las zonas susceptibles de ser reforzadas en materia de seguridad, previo ‘diagnóstico actualizado’.

Declaró que el gobierno federal utilizará ‘toda la fuerza del Estado’ para evitar cualquier intento de infiltración del crimen organizado y de la delincuencia en el proceso electoral en marcha, para contar con una jornada electoral limpia y transparente.

Indicó que el gabinete de Seguridad profundizará en las acciones que le corresponden para la eficaz operatividad y coordinación de las fuerzas del orden público, tanto en el ámbito federal como en la responsabilidad compartida que se tiene con las autoridades de seguridad de los estados.

“Que no quede duda: el Gobierno Federal utilizará con toda firmeza toda la fuerza del Estado para erradicar el riesgo de la infiltración de cualquier grupo criminal en este proceso electoral”, recalcó. Malo que Poiré ocurra a la gastada frase de que se se usará ‘toda la fuerza del Estado’, porque cada vez que se hace esa referencia nada pasa.

Llama mucho la atención que el gobierno de Calderón siga machaque y machaque obsesivamente sobre que el narco estará queriéndose inflitrar en las próximas elecciones, cuando eso habría estado sucediendo desde hace décadas en México incuidos los comicios del 2006 y, acaso por eso, como se escucha decir en la calle, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán tiene derecho de picaporte para entra y salir del país y el cártel de Sinaloa goza de cabal salud en este sexenio.

La otra es que esa obsesión habría empezado alimentarse a finales de 2008, ya que a  mediados de febrero del 2009, Gerardo Ruiz Mateos, el entonces secretario de Economía de Calderón, dijo en Francia que, de no haber actuado a tiempo el gobierno federal panista contra las mafias, ‘México podría llegar a tener un presidente narco’.

“Es un problema serio, tan serio que le tuvimos que entrar; lo más fácil era dejarlo, como dice mucha gente, dejarlo en el estatus en el que estaba, y sí te puedo asegurar que el siguiente presidente de la República sería un narcotraficante”, se escuchó decir al funcionario en un comentario difundido por W Radio. “La lógica del ataque del gobierno en materia de narcotráfico es porque el narcotráfico ya había hecho un Estado dentro del mismo Estado”, afirmó.

Es obvio que el secretario de Economía llevaba la instrucción de soltar esa declaración durante su gira a Francia. Lo que extrañó fue que hablara de un tema que por supuesto no le correspondía abordar, y menos en el extranjero, como fue el del narcotráfico. Aquella declaración desató una polémica entre la clase política.

Entrevistado en el Senado, a donde acudió a la clausura del foro México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?, el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, descartó que se diera la posibilidad de que en México pudiera haber un Presidente-narco, porque exiten filtros de la democracia como control sobre la integridad de los servidores públicos. ¿Hoy ya no se confía en esos ‘filtros de la democracia’?

¿O es que de plano hay una aceptada ineptitud por parte del gobierno calderonista en la guerra contra los cárteles de la droga, cuya estrategia armada ha demostrado su ineficacia y su tácito fracaso? Como sea, el hecho es que Felipe Calderón quiere supermilitarizar al país antes de las elecciones a como dé lugar, con el pretexto de una posible injerencia del narco en el proceso electoral.

Un artificio que sería el pretexto para que el PAN-gobierno pudiera solicitarle al Congreso la suspensión de las elecciones la falta de garantías, en un caso extremo de un enfrentamiento armado generalizado. Lo cierto es que todo parece estarse encaminando a crear ese escenario, ya que pocos creen que el PAN repita en el mando federal. Y en política, decía don Jesús Reyes Heroles, lo que parece, es.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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Preocupante obsesión bélica

PAULINO CÁRDENAS

Los mexicanos que se quejaban de las locuras que decía Vicente Fox, dicen ahora que su sucesor no canta mal las rancheras. Cada día resulta más preocupante la belicofilia del presidente Felipe Calderón que todo lo vincula con la guerra que le declaró a los cárteles de la droga. Nadie sabe hasta dónde lo va a llevar esa enfermiza obsesión que padece, la cual afloró una vez más en el Foro Económico Mundial de Davos en donde, en el discurso que le correspondió pronunciar, al hablar de la llamada crisis de la deuda soberana que afecta a la Eurozona dijo que cada nación debe sacar la “bazuca inmediatamente” para resolverla y evitar que se propague a Italia y España y salpique a la economía internacional

“Tenemos una bomba de tiempo. La bomba está en Europa y estamos trabajando juntos para desactivarla, antes de que nos explote a todos”, dijo Calderón, que instó a Europa a sacar “la bazuca inmediatamente antes de que la pólvora se humedezca”. Los presentes se sacaron de onda. Para matizar, quien preside temporalmente el G-20, el club de las principales economías desarrolladas y emergentes, señaló que lo primero que debe hacer Europa es “crear un cortafuegos para evitar la caída de la tercera y cuarta economías europeas”, Italia y España, y que la crisis no salpique al resto del mundo.

Davos es un foro de alto nivel que reúne a los principales líderes empresariales, políticos internacionales, intelectuales y periodistas selectos para analizar los problemas más apremiantes que enfrenta el mundo empezando por los económicos. Por ello algunos sugieren que el Presidente debería ver cuanto antes a un profesional, ya que lo mismo hace en cada lugar al que asiste, dentro y fuera de México: aunque el tema no tenga nada que ver con la lucha armada que le declaró a las mafias, él insiste en utilizar términos bélicos en cada exposición. Todo lo quiere relacionar con su guerra.

Incluso el periodista Jairo Calixo Albarrán, con su habitual ingenio, dijo el viernes que al escuchar al Presidente decir en Davos lo de la bazuca, la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, se le acercó para decirle a Calderón al oído que recordara que no estaba en Uruapan, sino en Europa. Bromas aparte, el asunto ya es para preocuparse. No se sabe si sus asesores estén tomándolo a relajo, pero Davos no es un foro de frivolidad donde se puedan aventar consejos bélicos para el arreglo de crisis, estando las cosas como están de graves en aquella zona. Su enfermiza obsesión quedó de manifiesto una vez más.

El lenguaje bélico que acompaña a Calderón no es nuevo. Ya tiene años que lo viene usando, en busca de que permée en la sociedad la idea de que sólo con la fuerza bruta de las armas podrá liquidarse a las mafias, lo cual no ha demostrado ser cierto a más de cinco años de tratar de acabar la violencia con más violencia en la lucha armada contra las organizaciones criminales que operan en México. Sobre su fracasada estrategia, que muchos especialistas le han pedido que cambie, matice o complemente, esos consejos le entran por un oído y le salen por otro como decían las abuelitas.

Su belicofilia no lo deja en paz. Sus sueños de guerra los lleva cotidianamente a sus discursos. De un tiempo para acá ha querido que todos los sectores de la sociedad hagan suya su absurda guerra cuya cifra escalofriante de muertos rebasa el número de víctimas mortales que han cobrado, juntas, las guerras de Irak, Irán, Afganistán, la Franja de Gaza y las del Cuerno de Africa. Más de sesenta mil muertos –que algunos creen que ya alcanzó los 70 mil– al parecer no sólo lo tiene sin cuidado sino pareciera que en su fuero interno es motivo de jactancia y los tome como trofeos de guerra, ignorando que a la larga tantos muertos vendrán a ser su estigma de vida.

Algunos dicen que Calderón podrían estar sufriendo el síndrome de TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo), provocado por la obsesión de la guerra que trae en su mente. El hecho es que esa enfermiza idea ha ido creciendo peligrosamente desde que sus asesores bélicos le vendieron la idea de tratar de legitimarse ante los mexicanos decretándole la guerra a las mafias sin saber en la que se metía, después de su cuestionado triunfo en las elecciones de 2006, por lo que desde el primer día de su mandato sentenció que la política de su gobierno sería la guerra contra la delincuencia organizada, en lugar de haber sido la de impulsar la creación de empleos como lo había prometido.

Con el pretexto de estar luchando ‘para garantizar la seguridad de la nación’ ha militarizado a más de la mitad del país, cosa contraria al sueño de cualquier mexicano  bien nacido que anhela vivir en un mundo en paz, sin guerras, con libertad y justicia, desarrollo y prosperidad, y sin hambre. La belicofilia de Calderón lo está llevando a ser protagonista del absurdo, porque al final de la película, la lucha armada contra el narcotráfico en México, por sus decepcionantes resultados, ha parecido más una guerra ficticia, aunque los muertos sean de verdad.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

La idea es crear sicosis

PAULINO CÁRDENAS

Los mexicanos ya se percataron de la intención del presidente Felipe Calderón de querer sembrar desde ahora una sicosis colectiva sobre la amenaza latente que según él pudiera representar la intromisión de las mafias del narcotráfico en las elecciones de julio de 2012, como afirma que sucedió recientemente en Michoacán donde perdió su hermana Luis María la gubernatura pese a que quiso ser una elección de Estado.

Quienes creen esta hipótesis señalan que es obvio que el Presidente está queriendo armar una estrategia como aquella que elaboró su gente en 2005 contra Andrés Manuel López Obrador, de que el tabasqueño era “un peligro para México” para que no votaran por él. La idea es crear una sicosis colectiva de miedo.

Señalan que el propósito esta vez sería evitar, o en su caso anular, las elecciones en julio del 2012, a causa de esa supuesta intromisión del narco en la jornada en donde habrá de elegirse a su sucesor como la que, según ha venido sosteniendo, sucedió en su tierra natal, sobre la cual la oposición priísta le ha pedido que presente pruebas contundentes que demuestren su dicho.

Al mismo tiempo se preguntan: ¿Qué hubiera pasado si la hermana hubiese ganado? ¿Estaría con la misma obsesión? Sólo habría que recordar el ‘michoacanazo’ contra el PRD, de triste y penosa memoria para el gobierno panista.

Esa obsesiva insistencia de hablar y hablar, de unas semanas para acá, en términos de amenaza latente de que los cárteles de la droga y del crimen organizado podrían influir en las elecciones del año que viene, evidencia que desde ahora el mandatario y su gente vislumbran que Acción Nacional no repetirá por tercera vez en el mando federal, sea quien sea su abanderado.

Esa peligrosa y audaz estrategia que el propio mandatario panista está empujando a todo lo que da, confirma también lo que se viene diciendo desde hace meses, de que por nada del mundo quiere que el PRI llegue a Los Pinos, y menos con Enrique Peña Nieto al frente, necedad que podría desembocar en un cisma político y electoral sin precedente.

En las filas del tricolor hay malestar por esa idea que se le ha metido en la cabeza a Calderón, y ven con grave preocupación que la quiera llevar hasta sus últimas consecuencias, molestia en la cual coinciden también no pocos intergantes de las izquierdas, sobre todo las que desde 2006 se han sentido robadas al haberle dado las autoridades electorales el triunfo al michoacano sin haber aceptado el escrutino ‘voto por voto’, como sí sucedió en Morelia pese a lo cual el triunfo fue ratificado a favor del PRI.

La afirmación presidencial de que va a cerrar su gestión gubernamental ‘a tambor batiente’, muchos lo asocian con esa intención que algunos califican de enfermiza, de hacer todo para denostar desde ahora el proceso electoral con la cantaleta de que el narco estará detrás, por lo que según insiste pasó en Michoacán, para dizque favorecer al PRI.

Quienes manejan la hipótesis de que quiere crear una sicosis colectiva de que el narco estaría atrás de los comicios de julio proiximo, refuerzan su dicho con la manga ancha que de hecho le ha dado su gobierno al de Washington para que agentes de sus diferentes corporaciones antinarcóticos y de lucha contra las bandas criminales operen en México, como son los de la DEA, el FBI, la ATF y la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), entre otras.

La intención es crear un clima de guerra total en donde el narco aparecería como enemigo público número uno para México, con un avance incontenible –lo cual se ajusta perfecto a la aceptada incapacidad de su gobierno de detener el empoderamiento de los traficantes y de las mafias criminales–, por lo que se haría necesario, bajo ese mismo supuesto, que soldados y ‘marines’ norteamericanos le vengan a echar la mano en esa lucha a las desgastadas Fuerzas Armadas mexicanas.

Por lo pronto, durante la celebración del aniversario número 63 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos celebrada este fin de semana en Querétaro, el rector de a UNAM José Narro, el poeta Javier Sicilia y Miguel Concha Malo, presidente de la asociación Fray Francisco de Vitoria, se sumaron a la denuncia que presentaron 23 mil personas ante la Corte Penal Internacional de La Haya el pasado 25 de noviembre contra la actitud criminal del Estado o de sus protegidos reales de esa infructuosa lucha armada.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


La obsesión presidencial

PAULINO CÁRDENAS 

Cada vez son más obvias las intenciones del Presidente de estar dispuesto a todo –a casi todo diríase mejor para evitar suspicacias– para no permitir por un lado que Andrés Manuel López Obrador recobre nuevamente fuerza electoral, no obstante que para Felipe Calderón, el candidato del PRI –que para muchos no hay duda de que será Enrique Peña Nieto– es el que lo trae enajenado y con la idea fija de evitar que el ex mandatario mexiquense gane en 2012 y saque al PAN de Los Pinos. Más que la eventual llegada del tabasqueño al poder, el mandatario panista quiere impedir a toda costa que el sistema priísta vuelva a Los Pinos.

Por ello esa ‘campaña sucia’ contra el Revolucionario Institucional al que, una semana sí y la otra también, aprovecha para poner en evidencia ante propios y extraños a ese partido y algunas de sus figuras, lo que denota su evidente desesperación por el amplísimo porcentaje de ventaja que lleva el candidato inevitable del tricolor. De ahí que como parte de esa estrategia de ataques directos e indirectos con cualquier pretexto contra el PRI y todo lo que se le parezca –como el nuevo affaire de sus declaraciones a The New York Times en las que ahora la oficina de la Presidencia aclaró lo que Calderón quiso decir–, se haya vuelto una obsesión enfermiza.

Durante su campaña, igual que su antecesor, había prometido terminar con la creciente polarización entre ricos y pobres si llegaba a la Presidencia. Llegó y en lugar de trazar un plan integral de desarrollo para el país, prefirió irse por la corta y comprar la idea de declararle la guerra a las mafias del crimen organizado y a los cárteles de la droga para tratar de reivindicarse ante el hecho de haber llegado debilitado y con poca credibilida al mando, en lugar de echar a andar aquello que había hecho creer a muchos que haría, si ganaba. Por supuesto el cuento de que sería el ‘Presidente del empleo’ se fue por el caño.

Con un gabinete demasiado limitado como para enfrentar de fondo los problemas que tenía el país y con el ánimo indispuesto para entrarle con vigor y decisión a los retos por venir, comenzó como un Presidente débil como lo dijo el viernes en el Alcázar de Chapultepec el poeta Javier Sicilia. Consciente de que los compromisos que tenía por delante eran demasiado grandes para entrarles de frente y pronto, prefirió dejar que le diseñaran una estrategia de guerra que hizo suya y así caminar por ese sendero a lo largo del sexenio. Lo demás podía esperar. Con discursos demagógicos la iría sorteando.

La otra estrategia que traía bajo la manga, la de echarle todas las culpas de todo al pasado priísta, era casi obvia. No obstante que la principio se dejó querer por el PRI, cuya dirigencia incluso le ayudó a que asistiera a San Lázaro a realizar el rito del juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución “y si no que la nación me lo demande” –juramento incumplido porque la nación le ha demandado muchas cosas y  nada ha pasado–, ahora ve en el Revolucionario Institucional a su peor enemigo, al que cinco años después trata a toda costa de hacerlo quedar mal de cara a la nación, para que en las elecciones del 2012 la gente no vote por ese partido ni por su candidato.

Cuestionado hasta la fecha por el impacto del escrutinio de los votos en el 2006 en el que su más poderoso rival en los comicios para suceder a Vicente Fox, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores han insistido que aquellas elecciones le fueron robadas al candidato de la coalición Por el bien de Todos integrada por el PRD, el PT y Convergencia –la diferencia en los votos había sido mínima: 0.56 por ciento–,  la constancia de mayoría finalmente se la dieron a Calderón, pese a que los partidos que apoyaron al tabasqueño impugnaron la decisión ante las autoridades electorales.

López Obrador dijo entonces que el fallo del tribunal “es para millones de mexicanos ofensivo e inaceptable” y que el mismo “representa no sólo una vergüenza en la historia de nuestro país, sino una violación al orden constitucional y un verdadero golpe de Estado”. Pero nada cambió la decisión. A partir de entonces y después de asumir el cargo el 1 de diciembre de 2006, el michoacano ha venido cargando con esa pesada cruz. Ese estigma lo ha perseguido a los largo de su administración.

Pero el otro personaje que al mandatario panista se le ha metido a la cabeza que no pase y que no quiere que llegue a ocupar la silla de mando en Los Pinos, es el ex gobernador del estado de México. ¿De qué manera seguirá Calderón abasteciendo su estrategia para evitar que el PRI llegue al mando federal? Ya se verá.

pcardenascruz@yahoo.com.mx