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Militarizarán más a México

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno federal militarizará aún más al país antes de las elecciones de julio próximo, dizque para evitar cualquier intento de inflitración del crimen organizado y de la delincuencia organizada en el proceso electoral. El titular de Gobernación, Alejandro Poiré, dijo que se indentificarán todas las zonas susceptibles de ser reforzadas en materia de seguridad con el fin de desplegar las distintas fuerzas federales armadas a donde se requiera, lo que lleva a preguntar: ¿No es lo que ha estado haciendo Felipe Calderón a lo largo de su administración?

Ahora tratan de venir con la ‘novedad’ de que ‘hay que reforzar las zonas’ en donde podrían actuar las mafias, ‘como se ha hecho en otros ejercicios electorales’, refiriéndose, sin decirlo, al estado de Michoacán, en donde la obsesión presidencial sigue insistiendo en que hubo infiltración del narco para apoyar al PRI en los comicios para gobernador en donde perdió la hermana del jefe del Ejecutivo, Luisa María Calderón Hinojosa.

Poiré, amante de los decálogos, durante una conferencia de prensa recetó las diez medidas que tomará el gobierno calderonista supuestamente en coordinación con los mandatarios de los 31 estados de la República y del jefe de gobierno del Distrito Federal, para identificar todas las zonas susceptibles de ser reforzadas en materia de seguridad, previo ‘diagnóstico actualizado’.

Declaró que el gobierno federal utilizará ‘toda la fuerza del Estado’ para evitar cualquier intento de infiltración del crimen organizado y de la delincuencia en el proceso electoral en marcha, para contar con una jornada electoral limpia y transparente.

Indicó que el gabinete de Seguridad profundizará en las acciones que le corresponden para la eficaz operatividad y coordinación de las fuerzas del orden público, tanto en el ámbito federal como en la responsabilidad compartida que se tiene con las autoridades de seguridad de los estados.

“Que no quede duda: el Gobierno Federal utilizará con toda firmeza toda la fuerza del Estado para erradicar el riesgo de la infiltración de cualquier grupo criminal en este proceso electoral”, recalcó. Malo que Poiré ocurra a la gastada frase de que se se usará ‘toda la fuerza del Estado’, porque cada vez que se hace esa referencia nada pasa.

Llama mucho la atención que el gobierno de Calderón siga machaque y machaque obsesivamente sobre que el narco estará queriéndose inflitrar en las próximas elecciones, cuando eso habría estado sucediendo desde hace décadas en México incuidos los comicios del 2006 y, acaso por eso, como se escucha decir en la calle, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán tiene derecho de picaporte para entra y salir del país y el cártel de Sinaloa goza de cabal salud en este sexenio.

La otra es que esa obsesión habría empezado alimentarse a finales de 2008, ya que a  mediados de febrero del 2009, Gerardo Ruiz Mateos, el entonces secretario de Economía de Calderón, dijo en Francia que, de no haber actuado a tiempo el gobierno federal panista contra las mafias, ‘México podría llegar a tener un presidente narco’.

“Es un problema serio, tan serio que le tuvimos que entrar; lo más fácil era dejarlo, como dice mucha gente, dejarlo en el estatus en el que estaba, y sí te puedo asegurar que el siguiente presidente de la República sería un narcotraficante”, se escuchó decir al funcionario en un comentario difundido por W Radio. “La lógica del ataque del gobierno en materia de narcotráfico es porque el narcotráfico ya había hecho un Estado dentro del mismo Estado”, afirmó.

Es obvio que el secretario de Economía llevaba la instrucción de soltar esa declaración durante su gira a Francia. Lo que extrañó fue que hablara de un tema que por supuesto no le correspondía abordar, y menos en el extranjero, como fue el del narcotráfico. Aquella declaración desató una polémica entre la clase política.

Entrevistado en el Senado, a donde acudió a la clausura del foro México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?, el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, descartó que se diera la posibilidad de que en México pudiera haber un Presidente-narco, porque exiten filtros de la democracia como control sobre la integridad de los servidores públicos. ¿Hoy ya no se confía en esos ‘filtros de la democracia’?

¿O es que de plano hay una aceptada ineptitud por parte del gobierno calderonista en la guerra contra los cárteles de la droga, cuya estrategia armada ha demostrado su ineficacia y su tácito fracaso? Como sea, el hecho es que Felipe Calderón quiere supermilitarizar al país antes de las elecciones a como dé lugar, con el pretexto de una posible injerencia del narco en el proceso electoral.

Un artificio que sería el pretexto para que el PAN-gobierno pudiera solicitarle al Congreso la suspensión de las elecciones la falta de garantías, en un caso extremo de un enfrentamiento armado generalizado. Lo cierto es que todo parece estarse encaminando a crear ese escenario, ya que pocos creen que el PAN repita en el mando federal. Y en política, decía don Jesús Reyes Heroles, lo que parece, es.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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Gaddafi en vez de la DEA

PAULINO CÁRDENAS 

Cuando los reporteros fueron llamados a conferencia de prensa ayer por la mañana, todos daban por hecho que sería abordado el tema de las revelaciones del diario The New York Times de que la DEA, con la anuencia y cooperación de autoridades mexicanas, había realizado durante años un operativo con agentes federales encubiertos la introducción ilegal de dólares a nuestro país provenientes del narco por nuestras fronteras violando la soberanía territorial, eso dizque para seguirle la pista y saber a donde iba a parar ese dinero, además de que ‘lavó’ millones de dólares en bancos norteamericanos supuestamente abriendo cuentas ficticias para conocer el modus operandi de los capos. Pero no fue ese el tema.

Inesperadamente, quienes habían sido citados a temprana hora por la Secretaría de Gobernación, empezaron a escuchar una historia distinta en voz del titular de la dependencia Alejandro Poiré, cuyo preámbulo lo había hecho la vocera de la Presidencia, Alejandra Sota. Cuando los reporteros empezaron a oir que se mencionaba el nombre de Gaddafi, de uno de sus hijos, de Libia y de la operación ‘Huésped’, unos a otros se preguntaban que qué onda. ¿A qué nos llamaron entonces?  De trataba del demantelamiento de una red criminal que quería meter ilegalmente a México al tercer hijo del difunto Moammar Gaddafi, no del caso de la DEA.

Al gobierno mexicano le había caído de perlas lo que acababa de publicar el diario canadiense National Post, sobre la intención que tenía Saadi Gaddafi de 38 años –hijo del coronel Gaddafi el ex dictador de Libia que fue derrocado en febrero pasado y que murió lapidado por una turba en Sirte–, de venir a México ilegalmente y establecerse en un lugar exclusivo de playa situado en el Pacífico, para lo cual su gente había echado a andar el plan a través de una agencia de viajes y promotora inmobiliaria, y un grupo de falsificadores.

Según la edición digital del diario canadiense, fechada el pasado martes 6 de diciembre bajo el título ‘Saadi Gaddafi planned escape to luxurious home in trendy Punta Mita’, pese a que por órdenes de la ONU se le habían confiscado sus bienes al tercer hijo del dictador y se le había prohibido salir de Libia, su gente se movió para conseguirle una salida del país de manera clandestina y entrar ilegalmente con papeles falsos a otra nación en donde se refugiaría en un resort paradisíaco, que resultó ser Punta Mita, ubicada en Bahía de Banderas del estado de Nayarit, México.

En septiembre pasado el hijo menor del dictador Gaddafi había logrado cruzar la frontera y exiliarse en Níger. Supuestamente de ahí sería trasladado a México después de realizar varios recorridos por distintos países. El pasado 29 de septiembre la Interpol emitió una orden de detención contra Saadi, a petición del Consejo Nacional de Transición de Libia, que lo acusa de presunta apropiación indebida de inmuebles y propiedades por medio de la fuerza e intimidación armada.

En la rueda de prensa de ayer, el titular de Gobernación fue narrando la serie de actividades de inteligencia que se llevaron a cabo, y cómo fue armándose el rompecabezas que finalmente llevó a los agentes a dar con el grupo que de manera clandestina estaría buscando sacar de su país a Saadi para traerlo luego al nuestro, explicando los detalles de cómo se logró desenmarañar la posibilidad de que un huésped libio potencialmente peligroso, que con el poder del dinero podría organizar en nuestro país actos terroristas contra Estados Unidos. Señaló que con la operación “Huésped” fueron detenidas cuatro personas, dos mexicanos, una canadiense y un danés.

Los detenidos se encuentran arraigados. Poiré indicó que la organización criminal fletó varios vuelos privados entre México, EU, Canadá, Kosovo y diversos países de Oriente Medio “para coordinar la ruta y preparar la logística del traslado de Gadafi” a nuestro país, quien ya tenía para él y su familia distintas identidades falsas. ¿Qué hubiera pasado si el National Post de Canadá no hubiera publicado la nota de Saadi Gaddafi?

Como sea, esta historia fue la tablita de salvación para que el asunto de la DEA se dejara de lado. No obstante, la opinión pública está en espera de una explicación oficial sobre el lavado de dinero y la introducción ilegal a México de millones de dólares provenientes del narco, que ha venido realizando por años la Agencia Federal Antinarcóticos de Estados Unidos en territorio nacional, violando la sobreranía nacional, pero con la anuencia, cooperación y beneplácito del gobierno mexicano.

¿Ya dejó Calderón en manos extranjeras su fallida estrategia de guerra contra los cárteles de la droga? ¿De veras el Senado de la República le entrará al asunto? ¿O esperarán a que The New York Times haga más revelaciones que pudieran ser peores? ¿Habremos de ver pronto a soldados y marines norteamericanos en nuestras calles combatiendo sicarios y regresando a sus cuarteles como héroes frustrados y fatigados a los efectivos de nuestras Fuerzas Armadas?

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Poiré, aprendiz de todo

PAULINO CÁRDENAS

El amiguismo volvió a imponerse. El presidente Felipe Calderón prefirió a un incondicional que a un experto para el cargo que no debería quedar circunscrito a defender los términos de la guerra que es a lo que de facto se dedicará el nuevo secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, aunque también dizque se encargará de ‘garantizar’ unas elecciones limpias y evitar que el narcotráfico se inmiscuya en ese proceso. Con esa designación resulta obvio que la prioridad primera y última del presidente Felipe Calderón seguirá siendo su fracasada guerra contra las mafias.

La clase política, incluída la del propio PAN, se había creado la expectativa de que el relevo del difunto Francisco Blake Mora, debía ser una gente avezada en las lides políticas, un experto con mano izquierda para el manejo de crisis, no sólo política sino social, en momentos tan difíciles por las que atraviesa el país, y no una gente que ha sido aprendiz de todo y oficial de nada. Sin trayectoria como militante en el partido blanquiazul nunca ha tenido una actuación pública relevante, y menos política, tema del que acaso sea teórico.

Ha sido más bien gestor de encargos que por diversas circunstancias ha dejado a medias. Y para colmo será promotor principal del escarnio en el que insiste el PAN-gobierno envolver todo lo que huela a priísmo. La nación, en vista de las crisis que padece –en lo político, social y económico–, requiere de alguien que con sus buenos oficios sea el fiel de la balanza entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo pero el orondo funcionario sólo hará a pie juntillas lo que le ordene hacer su jefe.

Definitivamente las cualidades que el Presidente le vió al ex titular del Cisen no la comparten quienes integran la clase política aunque los paleros del gobierno apuntalan la designación. Ayer, durante la ceremonia del 101 aniversario de la Revolución Mexicana, empezó a dar color sobre la misión a la que llegó al cargo.

Dijo que “hay un signo preocupante de grupos delictivos pretendiendo amedrentar a la población durante alguna jornada electoral”, refiriéndose, sin mencionarlo –teme llamar a las cosas por nombre– a la versión que empezaron a manejar los panistas para tratar de justificar la derrota del PAN en Michoacán, empezando por lo que dijo la gran perdedora de esa contienda electoral, Luis María Calderón, la hermana del Presidente.

Es obvio que por ahí irá primordialmente la gestión del nuevo titular de Gobernación: la de hablar, hablar y seguir hablando del ‘peligro para México’ que son los cárteles del narcotráfico a los que sin medir sus consecuencia le decretó la guerra su jefe hace cinco años. Esa será la pauta de la campaña del PAN-gobierno con vistas a las elecciones del 2012, ya que el panismo no tendrá a nada qué aspirar en los comicios del año próximo.

La ‘línea’ a Poiré se la tiró ayer mismo el Presidente al señalar, durante el mismo evento, que no debe permitirse ‘la intromisión de criminales en la determinación del voto libre de los ciudadanos’ en el 2012, porque la democracia conquistada con aquella gesta ‘se puede también perder y extrañar’. Algo quiso decir Calderón con esto.

Bajo esa óptica, por ello una corriente de opinión señala que en un momento dado Poiré podría pugnar por ‘reventar’ las eleciones de 2012 ya que, según ha empezado a marcar la pauta su jefe, la criminalidad será manejada ‘como un peligro para México’. Esto en virtud de que el PAN-gobierno no tendría ninguna posiblidad de triunfo para repetir en la Presidencia por tercera vez consecutiva. Ni quien dude que la disputa por el poder será entre el candidato priísta Enrique Peña Nieto y el tabasqueño Andrés López Obrador.

Después del fracaso de la guerra contra las mafias, más aún con el negro legado de alrededor 55 mil muertos que ha cobrado esa aventura bélica, Calderón tiró ‘linea’ a Poiré ayer, para empezar  a fraguar otra ‘campaña del miedo’, ya no con López Obrador como protagonista de que era ‘un peligro para México’, sino con el avance del crimen organizado que podría incidir en las votaciones del 2012 según el mandatario panista, para así azuzar a los mexicanos con el monstruo de mil cabezas que él mismo despertó.

Se supone que será el nuevo secretario quien lleve la batuta de esa campaña del miedo basada en la supuesta intromisión del crimen organizado en asuntos electorales, cosa que ni siquiera el gobierno federal pudo probar con aquel escándalo del Michoacanazo. No pocos consideran que el imberbe funcionario habrá de ser apoyador incondicional de esa ‘campaña sucia’ de la que habló Enrique Peña Nieto durante su gira a Washington, la cual seguirá cebándose contra el PRI y sus principales protagonistas, aunque  algo le tocará también al tabasqueño y sus adláteres de izquierda.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

AMLO, el rival de Peña

PAULINO CÁRDENAS

Ayer se definió oficialmente que Andrés Manuel López Obrador será el virtual candidato de las izquierdas para contender por la Presidencia de República el año próximo, quien sin duda será el rival más aguerrido que tenga Enrique Peña Nieto una vez que llegue el momento de realizar un ejercicio similar para que los militantes y adherentes del tricolor y la ciudadanía simpatizante con este partido, lo definan en votación abierta como el abanderado del PRI, con miras a sacar al PAN de Los Pinos, si todo va como hasta ahora.

Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del Distrito Federal, el perdedor de las encuestas realizada por las firmas Covarrubias y Nodos, aceptó su derrota ante el tabasqueño, quien resultó favorecido con tres de las cinco preguntas formuladas por ambas empresas a 6 mil ciudadanos, en un ejercicio consensual abierto cuyos resultados fueron dados a conocer ayer en una concurrida conferencia de prensa, efectuada en la capital del país.

Al final de la ceremonia y después de pronunciar cada quien su discurso, el mandatario capitalino se resistió a levantarle el brazo al tabasqueño, lo que muchos interpretaron que fue por amor propio, otros que por mera dignidad y la mayoría porque cree que Ebrard simplemente cumplió con lo acordado el lunes con su rival de encuestas, ya que obviamente conocía desde antes el resultado. Pocos lo ven de veras como pieza clave de López Obrador aunque ambos hayan expresado veladamente esa posibilidad ante los medios.

Los partidos PRD, PT y Movimiento Ciudadano que apoyarían en alianza al virtual candidato de las izquierdas, deberán apurar los trámites para los registros respectivos ante las autoridades electorales, para unirse  al Movimiento de Renovación Nacional, Morena, del que es líder el tabasqueño, para ir aliados en su apoyo en campaña. Esta coalición llevaría el nombre de ‘Frente progresista’ en la que supuestamente participará el jefe de gobierno capitalino una vez que deje el cargo.  López Obrador señaló que la idea de crear ese frente fue de Ebrard.

Dijo del mandatario capitalino que “además de ser un buen amigo y compañero, es un dirigente político excepcional, ha demostrado con hechos poner por encima de sus legítimos intereses la unidad en la izquierda para que sea posible la transformación”. Añadió que Ebrard ‘no se dejó llevar por el canto de las sirenas’ refiréndose supuestamente al coqueteo que sabe que le andan haciendo desde Los Pinos para ir en una una posible alianza con el PAN.

Respecto a Acción Nacional, las cosas andan divididas, de cabeza, y mal. Uno de las razones es que el candidato que aparentemente apoya Calderón, el ex secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, sigue sin levantar en las encuestas; Josefina Vázque Mota andaría de puntera pero no es de las referencias del Presidente; y de Santiago Creel ni hablar, ya que más bien es el prospecto de la ex pareja presidencial. Otra razón es que con el fallecimiento de Francisco Blake Mora, en la búsqueda de sustituto para nombrar a su quinto secretario de Gobernación, la gallera panista anda alborotada por la serie de nombres que empiezan a circular y por los llamados a Los Pinos de quienes pudieran llenar la vacante o el cargo de quien sea designado como nuevo titular en el antiguo Palacio de Covián.

Los nombres que se andan barajando, además del de Luis Felipe Bravo Mena que al parecer se autodescartó, están el de Germán Martínez, ex dirigente de su partido, el de Roberto Gil Zuarth quien es su secretario particular pero que había sido subsecretario de Gobierno en la Secretaría de Gobernación, así como el de Alejandro Poiré, ex vocero de la narcoguerra y actual director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, el Cisen, dependiente de Gobernación.

También se menciona, aunque en voz baja, a la aspirante a la candidatura del PAN, Josefina Vázquez Mota –cuyo apoyador principal era Blake Mora–, y hasta suena el nombre de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal, quien ha sido el principal asesor bélico del mandatario panista, en virtud de que la prioridad de su gobierno seguirá siendo hasta el final del sexenio la guerra contra el narcotráfico.

Enrique Peña Nieto sigue siendo el prospecto más adelantado del PRI para sacar al PAN de Los Pinos y tendría en Andrés Manuel López Obrador a un rival de campaña más duro en la disputa por el poder presidencial, que cualquier aspirante del PAN, partido cuyos bonos acaban de bajar hasta el sótano con la derrota de la hermana del Presidente en Michoacán, que perdió frente al candidato del Revolucionario Institucional, cuya victoria le cortó de paso la racha al PRD en su pretensión de retener el mando estatal por tercera vez consecutiva.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Burns, igual que Poiré

PAULINO CÁRDENAS

William Burns, subsecretario de Estado norteamericano, vino a México a tratar de tapar el sol con un dedo, igual que lo ha venido haciendo el vocero de la narcoguerra Alejandro Poiré, creyendo ambos que los mexicanos se están chupando el dedo. Uno enviado por su jefa Hillary Clinton a tratar de negar lo innegable, y el otro, instruído por el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón, igual para decir sandeces y tonterías que nadie cree con respecto a la guerra que sostienen las fuerzas gubernamentales armadas mexicanas contra las mafias que operan en el país.

En reunión con periodistas celebrada en la embajada de Estados Unidos en México, el funcionario norteamericano aseguró que Washington ayuda al gobierno calderonista con equipo, información de inteligencia y capacitación para construir las habilidades de las agencias del orden. Lo que no hace, aseguró, es realizar operaciones ni entrometerse en actividades del orden público. Ésa es tarea de las autoridades mexicanas. La ayuda que ha proporcionado Estados Unidos a México se ha entregado de acuerdo con el deseo de las autoridades mexicanas, insistió.

Burns dijo que su gobierno es respetuoso de la soberanía de México y que el personal estadounidense que se encuentra en el país no realiza operaciones ni se entromete en acividades de orden público. O sea, están de adorno nadamás. ¡Ajáahh! Con esto pretendió desdecir lo que publicó hace unos días The New York Times de que integrantes de la CIA y de la DEA, así como militares retirados y civiles del Pentágono, trabajan en México recaudando información y planeando operaciones contra el narco.

Señaló que la ayuda que otorga Washingon al gobierno de México en la lucha contra los cárteles de la droga y el crimen organizado se concreta a los apoyos que su gobierno otorga al nuestro a través de la Iniciativa Mérdia, que se ha concretado a entregar helicópteros y equipo de vigilancia y detección, en un enfoque “bastante práctico”. Pero en todo ello “seguimos la pauta que nos pone” la administración calderonista. En México todo mundo sabe que el asunto es justamente al revés, que es La Casa Blanca la que ordena y pone las reglas de qué hacer y cómo, porque el que paga, manda.

Respecto a lo publicado por el diario neoyorquino, de que agentes de inteligencia y del Pentágono trabajan en un búnker militar al norte de nuestro país, señaló que él sólo está enterado de la existencia de una oficina bilateral de la mencionada Iniciativa, y que su objetivo es garantizar la implementación más efectiva posible de dicha ‘estrategia’ y de todos los esfuerzos que se realizan en torno al combate al narcotráfico. No hay gran misterio al respecto, subrayó con cara dura.

Según el subsecretario, en Estados Unidos se busca reducir la demanda y el tráfico de armas y dinero, mientras en México se ayuda para detener el flujo de reclutas potenciales a los cárteles, ‘dando a los jóvenes alternativas’. Otra de vaqueros. Ahí están para desmentirlo el operativo ‘Rápido y Furioso’ que en lugar de sancionar a quienes auorizaron pasar armas a México, ahora resulta que los ascendieron. Y del tráfico de dólares, y de precursores químicos, y de drogas, ni hablar.

En la misma tesitura declarativa anda el vocero de a narcoguerra, Alejandro Poiré, al decir en una conferencia en El Paso, Texas, que los índices de violencia en México se han reducido a la mitad en contraste con hace un año y que si bien es cierto que aumentó el consumo de drogas en nuestro país, una de las razones de ese incremento en el consumo ¡es por el mejoramiento de la economía!. ¡Órale güey!

Con su característico aire de suficiencia, el vocero de la narcoguerra –al participar en la Universidad de Texas–, dijo que México “no es una zona de guerra” ni existe evidencia de “flujos masivos” de mexicanos a Estados Unidos que huyen de su país, a causa del recrudecimiento de la violencia y las miles de muertes por la lucha frontal que lleva el Gobierno mexicano en contra del crimen organizado.

Indicó que la lucha frontal del gobierno mexicano contra las mafias con el uso de las fuerzas armadas ha resultado en que 21 de los 37 criminales más requeridos en México, desde marzo de 2009 se encuentren bajo las rejas o hayan muerto. Lo que no dijo es que el costo ha sido de más de 50 mil muertos que ha cobrado esa guerra en lo que va del sexenio, miles de ellos gente inocente Más los que faltan. Así pues, entre Burns y Poiré, ni a cuál irle. A uno bien podrían decirle en su país Pinocchio. Al otro, acá, Pinocho.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Entre dudas y sospechas

PAULINO CÁRDENAS

Luego de señalar que “respetamos y respetaremos siempre el profesionalismo con el que se desempeña la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por ser una institución comprometida con la justicia y sociedad”, el secretario de Marina, almirante Francisco Sáynez Mendoza, arremetió contra las agrupaciones civiles que defienden los derechos fundamentales de los ciudadanos, a través de los cuales, dijo el funcionario, “los grupos delictivos tratan de manchar el prestigio y el buen nombre de las instituciones” utilizando a aquellas mediante engaños.

Dijo que al utilizar la bandera de los derechos humanos la delincuencia intenta como fin obstruir la participación  de  las mismas en su contra “y así tener el campo abierto a su maldad”. Por supuesto sus palabras causaron escozor en los grupos ciudadanos dedicados a la defensa de los derechos humanos en México, quienes consideraron sin fundamento esas declaraciones. No tardarán en exigirle al titular de la Marina-Armada de México que cuanto antes presente pruebas de sus aseveraciones.

Esta exigencia podría darse hoy durante la reunión que sostendrán con legisladores los integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza Javier Sicilia, en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, en la que se esperan compromisos tangibles por parte de los representantes del Legislativo con respecto a los seis ejes del Pacto Nacional por la Paz a favor de las víctimas de la narcoguerra cuyos familiares exigen que no queden en el olvido ni en el anonimato, ni como simples ‘daños colaterales’ de la inútil guerra contra las mafias.

Apenas hace unas semanas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió  la obligación constitucional de todas las autoridades de respetar y hacer valer los derechos humanos y de que los militares y marinos que violen garantías de ciudadanos en labores de seguridad pública sean juzgados en el fuero civil. Acaso por ello, en su discurso pronunciado el pasado martes en una ceremonia celebrada en Antón Lizardo, Veracruz, Sáynez Mendoza se comprometió a que en la institución a su cargo “no se tolerará ni protegerá” a quien viole los derechos fundamentales de la población.

Otro caso es el del Comité de Supervisión Gubernamental del Congreso de Estados Unidos que preside el republicano Darrell Issa, quien citó a comparecer el pasado martes a varios de los mandos  de la Oficina para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) y a los funcionarios responsables que operan en México. De los asuntos tratados en esa audiencia entre congresistas y jefes de esa corporación, dos de ellos resultan relevantes para México.

Uno, que los funcionarios de la ATF revelaron que en 2010 invitaron a funcionarios de la Procuraduría General de la República para que conocieran de esa operación de envío de armas por la frontera norte de nuestro país a las que dizque se les seguiría el paso por tierra y aire a través de aviones no tripulados manejados por agentes antinarcóticos y dar con escondites y guaridas de capos de los cárteles de la droga y del crimen organizado en nuestro territorio.

Otro, que gran parte de esas armas –se habla de más de 2 mil que habrían pasado a nuestro país según la propia ATF– quedaron en manos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, como lo reveló Carlos Canino, actual jefe de esa oficina en México. ‘Armamos al cártel de Sinaloa y eso es repugnante” expresó el funcionario norteamericano.

El vocero de la narcoguerra, Alejandro Poiré, salió al paso para insistir que el gobierno ‘no tuvo conocimiento’ del trasiego de armas de la ATF. De haberlo sabido, “lo hubiésemos impedido y reclamado”. ¿Será? Respecto de que parte de las armas que pasaron deliberadamente a México por indicaciones de la ATF, fueron a parar a manos de ‘El Chapo’, simplemente el funcionario del gabinete de seguridad se abstuvo de hacer comentarios.

No haber negado esto último y decir que de haber sabido del infame trasiego de armas a México, el gobierno lo hubiera impedido, llama a sospecha. Esto equivale a decir que al gobierno le pasan de noche las cosas sobre un tema que para el Presidente ha sido superprioritario. ¿Y la ‘inteligencia’ de la que tanto se presume? En todo caso no hubo reclamo diplomático por la violación de la soberanía por el paso ilegal de armas. Luego entonces las argumentaciones del gobierno son poco creíbles.

En fin, que pese a la gastada retórica oficialista, en la mayoría de los mexicanos cada vez se acendra más la duda y la sospecha con respecto a la narcoguerra emprendida por el gobierno federal, cuyos resultados son decepcionantes, por decir lo menos. Eso por no hablar de los miles de muertos que la misma ha cobrado, más  tantísimo dinero tirado -¿será que tirado?- en esa aventura bélica, mientras las mafias siguen actuando con impunidad. ¿Qué intereses hay detrás de esa fallida lucha contra los cárteles?, se preguntan muchos, millones de mexicanos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Poiré, como Joseph Goebels

PAULINO CÁRDENAS

La sola mirada al tiempo que está por concluir para el sexenio que encabeza Felipe Calderón, le empieza a motivar una muy seria preocupación en su carácter de jefe supremo que comanda las fuerzas armadas en contra de los cárteles de la droga, ya que sabe que se le vendrá el mundo encima una vez que las compuertas electorales se abran y los medios pongan todos sus reflectores sobre los aspirantes a la sucesión presidencial y empiecen a hablar de los resultados de esa guerra que ha propiciado un escandaloso baño de sangre en el país.

Por lo pronto ya no se habla de 40 mil muertos sino de al menos 50 mil que ha cobrado esa inútil lucha armada en lo que va del sexenio, según el semanario Zeta de Tijuana.

Por ello, en un acto de evidente desesperación, sus asesores bélicos se dieron a la tarea de elaborar un documento llamado “Los 10 mitos de la lucha por la seguridad”, sobre el cual el vocero de la narcoguerra, Alejandro Poiré, se ha encargado de dar a conocer y explicar a su modo desde hace varias semanas, en una desangelada campaña de la que pocos se han enterado no obstante que va de la mano de los spots ‘No lo había visto así’ que pasa por radio y televisión. Pero con el último, el sexto ‘mito’, sí se voló la barda.

Señala que el presidente Felipe Calderón le declaró la guerra al crimen organizado y al narcotráfico, como “respuesta a la solicitud de la sociedad y a autoridades locales” que, dijo, hoy siguen solicitando la presencia decidida de la fuerza federal para combatir la criminalidad. ¿Será? Los jóvenes dirían: ‘No manches maestro’. Eso que se quiere vender como realidad sí es una falacia. No hay registro alguno de que Calderón haya sometido a consideración con ningún poder, ni Legislativo ni Judicial, su decisión onmímoda de declararle la guerra a las mafias, ni siquiera para calcular sus alcances. Diría el infelizaje: se aventó como ‘El Borras’.

Ante el evidente fracaso de esa guerra que el mandatario panista le declaró a las mafias desde el inicio de su gobierno –idea que compró para tratar de legitimarse ante la sociedad mexicana por su triunfo frente a Andrés Manuel López Obrador por un reducido margen de 0.56 por ciento, que al final las autoridades electorales avalaron pero que muchos pusieron en duda–, como último recurso el vocero de la narcoguerra, atendiendo órdenes superiores, se ha dedicado a querer minimizar lo más posible la aventura bélica en la que para nada se han obtenido los resultados deseados.

Dice Poiré que hasta en el Plan Nacional  de Desarrollo 2007-2012 está plasamada esa ‘petición’ de la sociedad y de las autoridades locales de declararle la guerra a los cárteles. En el capítulo referente al Crimen Organizado aparecen los enunciados para enfrentar a las mafias y a los cárteles de la droga por parte del gobierno con el apoyo militar, pero únicamente como meros propósitos a seguir; sin que se diga que fue derivado de alguna consulta o producto de alguna petición social o de autoridad local.

El Plan habla de propósitos para aplicar la fuerza del Estado, dentro del marco de la ley –dice el documento– “para recuperar los espacios que han sido secuestrados por las bandas de nar­cotraficantes y otras organizaciones delictivas”. Habla tambiém de lo que se haría con respecto al narcomenudeo que sigue como tarea pendiente. Pero lo mismo dice de otros muchos propósitos que no se han cumplido en cuatro años y medio de gobierno. Y como dijo don Teofilito, ni se cumplirán.

Lo cierto es que Calderón ni sus asesores bélicos tenían idea de lo que podría suceder si se agitaba el avispero del crimen organizado y de las mafias que lo componen, como lo reconoció en entrevista con Pablo Ordaz para el periódico El País, al hablar de cuando le declaró la guerra a las mafias con el apoyo del Ejército al que desde entonces le asignó tareas policiales. Es obvio que no hubo consensos ni consultas. Fue un simple acto de autoridad.

Por tanto, no es repitiendo la misma mentira que ésta se convertirá en verdad. Era Joseph Goebels, encargado del Ministerio de Propaganda de la Alemania Nazi, quien decía que repitiendo mil veces una mentira ésta acabaría aceptándose como verdad. Hoy por hoy hay dos razones. Uno: esto es un juego perverso que no da resultados. Dos: ya no estamos en tiempos del nacismo.

Tampoco es echando mano del principio propagandístico de la ‘transpocisión’ de los propios errores atribuyéndoselos a otros a través de campañas oficiales, como la sociedad se va a olvidar los errores de quien originalmente los ha cometido, en este caso el gobierno que encabeza Felipe Calderón con respecto a la narcoguerra. Esto se supone que lo sabe muy bien Alejandro Poiré, maestro y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. ¿O no?

pcardenascruz@yahoo.com.mx