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Juntos, por la reconstrucción del país

PAULINO CÁRDENAS

Habrá que ver si Enrique Peña Nieto se allega de políticos progresistas de pensamiento y obra, que además de contar con experiencia, logren romper con el estigma de que el PRI, que sacará al PAN de Los Pinos el 1 de diciembre próximo será el regreso al pasado de ‘la dictadura perfecta’, y que lejos de ello su mira sea muy alta y esté puesta en el futuro promisorio que merece México, echando a andar desde el primer día de su gobierno prácticas democráticas que demuestren que tendrá una visión de Estado como gobernante, y que no habrá de quedarse en el intento de la solución de los problemas ni en la coyuntura del diagnóstico para atender las demandas sociales, como sucedió con los gobiernos panistas de Vicente Fox y de Felipe Calderón, quienes dejaron a los mexicanos con muchas promesas de campaña incumplidas.

El próximo Presidente de México debe recordar ante todo que el PRI no goza, ni con mucho, de una luna de miel con el electorado, sino al contrario. Habrá de esforzarse para establecer un diálogo permanente con las fuerzas políticas de oposición, y ocuparse personalmente de trabajar con sus mejores cartas en el Congreso de la Unión con responsabilidad compartida con los demás partidos, para construir acuerdos sustantivos que permitan sacar adelante las reformas necesarias que requiere con urgencia el país. Eso será fundamental en el arranque de su administración. Para ello acaba de presentar a sus Tres de Caballería que inicialmente coordinarán los ejes sustantivos en los que soportará sus primeras acciones de gobierno.

Ellos son Jesús Murillo Karam, Luis Videgaray y Miguel Osorio Chong. Los tres se ocuparán, durante el periodo previo a la toma de posesión y al nombramiento formal del gabinete de Enrique Peña Nieto, de coordinar varias tareas por encargo de su jefe. Se habla de que el primero podría ser nombrado en la Secretaría de Seguridad Pública, el segundo en la Secretaría de Hacienda, y el tercero la Secretaría de Gobernación.

Por lo pronto, se encargarán de coordinar los trabajos para la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción, que se ocupará de investigar y sancionar actos de corrupción de los tres órdenes de gobierno y de los tres Poderes de la Unión a partir de la denuncia ciudadana. Asímismo tienen el encargo de conformar una iniciativa que dote de mayores facultades al Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), para que pueda tener competencia en asuntos estatales, municipales, del Poder Judicial y del Legislativo.

También tienen la indicación de su jefe, de iniciar el estudio para crear una ‘instancia ciudadana y autónoma’ que supervise la contratación de publicidad entre los tres niveles de gobierno y los medios de comunicación, con el propósito de abonar al acceso a la información y la transparencia. Las tres iniciativas requerirán que la Constitución sea modificada. Y es precisamente para alcanzar acuerdos en el Congreso de la Unión, que se requerirá de un intenso trabajo y tejido fino para tender los puentes necesarios con la oposición, con miras  a lograr que se ventilen en San Lázaro las propuestas del Ejecutivo, previo estudio y adecuaciones si fueran necesarias, antes de la aprobación de las mismas.

Tras manifestar su confianza en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación calificará la elección del pasado 1 de julio a su favor, Peña Nieto expresó que como Presidente de la República privilegiará el diálogo, escuchará y tenderá canales de comunicación permanentes para permitir que la democracia avance. Sabemos, dijo que en el Legislativo el PRI no contará con mayoría absoluta, por lo que habrá que trabajar conjuntamente con los demás partidos representados en el Congreso, para sacar adelante las reformas que requieran pasar por el tamiz cameral.

Se sabe que en la agenda legislativa estarán programadas diversas reformas estructurales como la Laboral, la Fiscal o Hacendaria, y la Energética ­o de Pemex por mejor decirlo, e incluso que se le dará especial énfasis a la de Seguridad Pública, entre las que más se han mencionado. Sin embargo la más más caballona, la que coronaría todo lo demás y le daría mucha fuerza y reconocimiento a su gobierno, sería lograr una reforma integral del Estado, lo que significaría el primer gran paso para la modernización del Gobierno mexicano, que garantizaría un futuro más promisorio para la nación.

Su gobierno tendrá un papel fundamental que desempeñar, no sólo en el combate a la pobreza y la nivelación de la desigualdad social, sino en otro gran tema como es el del combate a la delincuencia organizada, en donde sin duda pondrá especial interés, ya que la horrorosa herencia de muertos producto de la trágica guerra de Calderón, será motivo necesario de replantear una nueva estrategia. ¿Logrará sus propósitos Peña Nieto? Mucho dependerá del trabajo de sus primeras figuras que acaba de presentar en sociedad y los que más adelante dé a conocer, pero sobre todo de la suma de voluntades para lograr acuerdos entre los legisladores priístas con los de la oposición. Lo que sí ha reiterado es que bucará que todos vayan juntos en pro de la reconstrucción del país.

@Paulinocomenta

El ‘ya merito’ del gobierno

PAULINO CÁRDENAS

El presidente Felipe Calderón pidió a todos los sectores de la sociedad dejar atrás el México de las promesas que no se cumplen; dejar atrás ese México del ‘ya merito’, porque el país tiene todo para ganar en lo económico y en lo social. El comentario lo hizo en Puebla, aludiendo a la actitud mostrada por los jóvenes futbolistas de la sub-17 que ganaron el Mundial de Futbol de su categoría y “que nos están poniendo la muestra a todos” de que el nuestro puede ser un gran país.

Pero la gente se pregunta, ¿de veras el gobierno predica con el ejemplo? o ¿cuándo dejó atrás ese ‘ya merito’ el Presidente que nadie supo? Él mejor que nadie sabe que hay muchos pendientes en la agenda de su administración que no han sido cabalmente cumplidos a favor de millones de mexicanos, ni siquiera pensando en los que votaron por él, como han sido los casos de la creación de empleos que prometió durante su campaña o la baja de impuestos para quienes ganaran menos, por sólo mencionar dos ejemplos.

Para zafarse políticamente de esos incumplimientos, a cada rato, directa e indirectamente, le endosa al PRI gran parte de esa responsabilidad, al señalar que los legisladores de ese partido no han jalado con las iniciativas que ha mandado al Congreso. En otras ocasiones manda a decir a sus subordinados que las cosas en México van de maravilla. Ninguna de esas intentonas resultan creíbles para millones.

Al referirse a la inversión que hizo la VW en su planta de Puebla para producir un nuevo modelo de autos, dijo que “si pensamos, por ejemplo, que la crisis económica fue una sequía para el país, cada inversión que nos llega es como una lluvia fresca que nos permite seguir cosechando más, seguir creciendo más”. Enfatizó que es necesario crear más empleos para lograr el bienestar de las familias y que vivan mejor.

Pero es el gobierno el que debe incentivar a las empresas para que creen empleos. Contrario a ello, la política económica y hacendaria, que se maneja desde Los Pinos, los agobia con más impuestos y más burocracia, lo que los obliga a reducir costos en lugar de ayudarlos a elevar su competitividad. Y lejos de crear empleos, los dueños de pequeñas, medianas y grandes empresas, lo que hacen es echar gente a la calle para ajustar sus números y poder subsistir.

¿Quién debe establecer y observar primero una regla de conducta entre gobierno y gobernados? Al exigir que México debe dejar atrás el ‘ya merito’, el mando debe predicar con el ejemplo. No hacerlo es tomar una actitud escurridiza; es querer corresponsabilizar a los mexicanos de lo que es obligación emprender desde el gobierno. Que se sepa, no es deber de la ciudadanía ni de ningún sector de la sociedad, planificar ni echar a andar políticas públicas. Ese es deber del gobierno federal en turno. Y cumplirlas debería ser su obligación.

Pretender democratizar desde el discurso lo que el gobierno debe predicar en el terreno de los hechos, es querer tergiversar responsabilidades. Las obligaciones del gobierno no deben endosarse a la población. No es válido querer democratizar las líneas de acción del gobernante queriendo achacarle sus omisiones o fallas a los gobernados. Es lo que pretende el gobierno federal, por ejemplo, con su fallida guerra contra las mafias. Al ver tardíamente que es un fracaso, anda en busca de corresponsables y los quiere encontrar hasta abajo de las piedras.

Dice la vocería de la narcoguerra que la lucha contra los cárteles de la droga debe ser responsabilidad de todos los mexicanos. ¿De veras?. Es como decir que guerras como la que sostuvo Estados Unidos contra el ‘Vietcong’ –la parte comunista de Vietnam– la responsabilidad hubiese sido de los ciudadanos norteamericanos o que la guerra que le declaró Hitler al mundo debió ser corresponsabilidad de los habitantes del orbe. Esto resulta tan demencial como aquello.

No se vale quererle pasar la factura a todos los  mexicanos de los fracasos gubernamentales como el de la guerra contra los cárteles de la droga y del crimen organizado emprendida sin consulta alguna por el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, lucha que ha dejado sembrados por todo el país más de 45 mil muertos según el semanario Zeta.

Tampoco se vale que a cuatro años y medio de omisas, inacabadas o mal llevadas políticas públicas –empezando por las de seguridad y siguiendo con las de la economía y de desarrollo social– se quiera lanzar el pastel de los fracasos al rostro de los mexicanos exigiéndole que deje atrás el ‘ya merito’. Quien gobierna no es el pueblo, es la élite privilegiada que está en el poder y es la que debería predicar con el ejemplo.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



Ya diez años de panismo

PAULINO CÁRDENAS

Al concluir diez años de PAN en el poder, el balance es de fracaso y de derrota; en esta década ha quedado claro la incapacidad de gobernar, tanto del regímen de Vicente Fox como el de Felipe Calderón a quienes no les ha importado el bienestar de la gente, ya no se diga su progreso. Una vez decidido a lanzarse como candidato a la Presidencia para el 2000, el guanajuatense optó como estrategia de campaña aprovechar el hartazgo de los mexicanos de más de 70 años de priísmo en el poder. Luego, en el 2006, lo sucedió otro panista, oriundo de Michoacán. ¿Han cambiado las cosas desde aquella derrota del PRI en el 2000 a la fecha?

Según los resultados oficiales, Fox obtuvo 43 por ciento de los votos, Francisco Labastida logró el 36 por ciento y Cuauhtémoc Cárdenas el 17 por ciento de los sufragios. La novedad fue que la ciudadanía votó con un alto grado de sofisticación. Llevó a Fox a la presidencia pero eligió al Congreso más plural en la historia del país. Los mexicanos habían votado por el ‘cambio’ y por un presidente que no fuera del PRI. Cierto es que la ciudadanía ya no quería ‘más de lo mismo’. Y Fox como candidato supo aprovechar ese hartazgo.

Al final de su sexenio el epílogo se concretó a que aquella épica victoria había significado meramente el reemplazo de un partido gobernante por otro mediocre de distinto color. El guanajuatense fue un gran candidato pero un pésimo presidente, más aún cuando hizo público que las decisiones del poder las compartía con su ‘pareja presidencial’, Martha Sahagún, quien llegó a aspirar a suceder a su marido. Calderón ha dicho que Fox nunca se ocupó de combatir el narcotráfico ni al crimen organizado como él.

Cierto es que al principio de su mandato, escapó de la cárcel Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán, pero sí asestó algunos golpes a los cárteles de la droga, al encarcelar a Mario Villanueva, ex gobernador priísta acusado en Nueva York y México de vínculos con el narcotráfico, además de detener a Benjamín Arellano Félix y la policía haber matado al hermano de éste, Ramón. Se dijo que esos sucesos indicaban que algunos de los lazos forjados durante la época del PRI entre funcionarios federales y las mafias de la cocaína se estaban disolviendo.

Sin embargo, el gobierno foxista había avanzado poco contra otros tipos de crimen organizado. De ahí el reiterado reproche de su sucesor. Sin embargo, el mismo esquema podría aplicarse casi a la calca a la gestión de Felipe Calderón. Su lucha contra el crimen organizado ha sido un virtual fracaso. Las mafias siguen avanzando ya que el 73 por ciento de los municipios están bajo la amenaza del narcoterror. Hay más de 33 mil muertos por esa guerra, más las que se seguirán acumulando en los dos años que faltan de gobierno. Calderón creyó que combatir a las mafias organizadas sería ‘pan comido’.

De los demás rubros, las cifras hablan. En el Informe sobre las perspectivas mundiales del Fondo Monetario Internacional, se señala que en términos del Producto generado, México ocupaba el lugar número 10 en el año 2000 y que ahora tiene el lugar 14. Si se toma en cuenta el crecimiento logrado en ese mismo período de 10 años, el FMI señala que México se situó en el lugar 150, es decir que en ese mismo período hubo 149 países que crecieron más que México.

En cuanto al PIB por habitante, los datos son fuertes ya que en el año 2000 estábamos en el lugar 49 y diez años después nos ubicamos en el sitio 61. Datos internos sobre pobreza indican que ésta ha aumentado principalmente en los últimos años. El Índice de la percepción de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional nos ofrece una bajísima calificación de 3.1 y se nos informa que es la más baja en los últimos 10 años.

Una de las promesas claves de los dos gobiernos panistas era que la corrupción era excesiva y que ellos se comprometían a reducirla. No sólo no se ha cumplido la promesa sino que ahora estamos peor. En cuano a democracia, cuando Fox ganó, se calificó el hecho como una fiesta de la democracia. Una esperanza enorme se generó en el país. Todo se tiró a la basura rápidamente, las promesas no cumplidas se acumularon, el IFE se desprestigió y el actual presidente Felipe Calderón fue elegido en medio de un proceso electoral viciado y discutido.

Según el ‘índice de democracia’ de la revista The Economist, en el 2006 estábamos en el lugar 53 y nos calificaba como ‘democracia imperfecta’; ahora el país está en el lugar 55, la esperanza se derrumbó, lo mismo la confianza en el IFE. Respecto a la competitividad, México estaba en el lugar 42, ahora en el último reporte anual (2010-2011) el país se encuentra en el lugar 66. En una economía globalizada como la actual, la competitividad es lo fundamental y una caída de 14 lugares en 10 años es, por decir lo menos, una catástrofe.

En cuanto a educación, los informes de la OCDE y de Pisa respecto a México son para dar vergüenza. Quienes se han adueñado de la educación pública a nivel sindical quieren mayor presupuesto pero los resultados son cada vez peores, aunque se supone que la educación es la base del desarrollo y el progreso de cualquier nación. Aquí eso no importa. Pero la culpa no es de la maestra, sino de quien la hizo su socia electoral. Y las facturas había que pagarlas. El punto de todo este resumen es que aún faltan otros dos años de panismo en el mando federal. O sea.

Obama no cumplió sus promesas

PAULINO CÁRDENAS

Especialistas, analistas y sobre todo ciudadanos en Estados Unidos atribuyen la derrota de Barack Obama y su partido el Demócrata en las elecciones intermedias del pasado martes, a que el presidente norteamericano no cumplió sus promesas de campaña. La recesión económica y el alto índice de desempleo que aqueja a la Unión Americana fueron los dos factores que influyeron en esa derrota, cuyo triunfador absoluto fue el Partido Republicano.

El republicano John Boehmer quedó como líder de la mayoría en Cámara de Representantes y ya adelantó que piensa rechazar la reforma sanitaria, recortar los impuestos a los más ricos y endurecer las políticas de inmigración. “El pueblo estadounidense ha enviado un mensaje inequívoco y ese mensaje es que cambien estrategias”, expresó. Acá este clamor popular también ha sido desatendido por parte del presidente Felipe Calderón.

Los candidatos republicanos al Senado, Marco Rubio, en Florida y Rand Paul, en Kentucky, lograron imponerse al recibir el voto de millones de ciudadanos estadounidenses cansados por la recesión y por el alto índice de desempleo que aqueja a Estados Unidos desde hace tres años. Y al estilo priísta, Paul el republicano, dijo: “Vamos a regresar al gobierno nuevamente”.

Obvio es que Obama tendrá que navegar contra la corriente en los dos años que le quedan de gobierno, y desde ahora los momios no le favorecen como para que repita otros cuatro años en el poder en el 2012. El panorama le anticipa una difícil gestión, peor de la que ha tenido que sortear desde que arribó al poder, pero ahora con un Congreso en contra. Él mismo acepta que la derrota fue una paliza.

Dicen algunos analistas que en el resultado no sólo tuvo que ver la labor del Tea Party, una vieja corriente de protesta de derecha integrada por los políticos más radicales del Partido Republicano, sino el hecho de que Obama es un hombre de color, lo que los políticos tradicionalistas, aún demócratas, no han podido asimilar. Para muchos de ellos ha sido una afrenta estar gobernados por un hombre que no es blanco.

Habrá que ver cómo le va a México, ya que el líder de la Cámara de Representantes advirtió desde el martes por la noche que habrán de endurecerse las políticas de inmigración, lo que le pegará directamente a millones de mexicanos que viven en Estados Unidos en calidad de indocumentados, además de que quienes pretendan pasar sin papeles al otro lado seguramente tendrán que enfrentar a las autoridades migratorias y militares.

A raíz de la derrota de Oabama por no cumplir sus promesas de campaña, en México muchos observadores están viendo que el presidente Felipe Calderón y su partido, el PAN, podría correr la misma suerte en el 2012, porque  tampoco ha cumplido sus promesas de campaña como la creación de empleos, baja de impuestos, mejoría económica, etc.

En México la prioridad única del gobierno ha sido el combate al crimen organizado desde que comenzó el sexenio sin que a otro rubro se le haya dado la misma importancia, por lo que sigue y va de mal en peor la deteriorada economía, el creciente desempleo y la falta de oportunidades a favor de las áreas productivas, cuyos dueños de empresas han tenido que despedir gente por el encarecimieno en sus costos y la falta de incentivos.

Para colmo, ya Hacienda anunció que el 2011 también será año de más alzas en el precio de las gasolinas. La idea es equiparar el precio al de Estados Unidos. Ojalá también en México se equipararan con el del país vecino los sueldos de la gente que tiene la suerte de tener empleo.

Esto sin contar con los lugares que ha descendido México en todos los rubros según diversas calificadoras internacionales, que coinciden que en los ultimos diez años –los mismos que tiene el panismo en el poder–, el país se ha ido a pique. ¿Alguien querrá volver a votar por el PAN en el 2012?

 

Grupos delictivos, autoridades de facto

PAULINO CÁRDENAS

Dos editoriales publicados por El Diario de Juárez el viernes y el domingo pasados, colocan a los gobiernos federal, estatales y municipales bajo el escrutinio público. Fuera de los prometedores discursos, esas instancias han tenido muy poco que ofrecerle no sólo a aquella ciudad fronteriza  sino al estado de Chihuahua y en general a muchas otras entidades de la República Mexicana.

Uno se tituló “¿A quién exigimos justicia”? y el otro “¿Qué quieren de nosotros”?. El SOS de esa publicación en sus dos editoriales seguidos sugiere que en medio hay colusiones entre autoridades y mafias, porque de otra manera no se explicarían tantas ineficiencias e ineficacias mostradas durante más de tres años de aparente lucha contra las mafias.

En su editorial del domingo, El Diario señala que “el Estado como protector de los derechos de los ciudadanos –y, por ende, de los comunicadores– ha estado ausente en estos años de belicosidad, aun cuando haya aparentado hacerlo a través de diversos operativos que en la práctica han sido soberanos fracasos”.

Añadían los editores: “Queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros, qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos. Ustedes son, en estos momentos, las autoridades de facto en esta ciudad, porque los mandos instituidos legalmente no han podido hacer nada para impedir que nuestros compañeros sigan cayendo, a pesar de que reiteradamente se los hemos exigido”.

Para colmo de esa falta de credibilidad en las autoridades, hace unos días el camarógrafo de Televisa Torreón, Alejandro Hernández Pacheco, quien ha pedido asilo en Estados Unidos, acusó al secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, de “montar” un operativo para simular su rescate por parte de elementos de la Policía Federal, después de haber sido supuestamente ‘levantados’ por un comando del ‘Chapo’ Guzmán.

“Fuimos utilizados para simular un rescate que no correspondió a la realidad”, expresó en conferencia de prensa. Otros dos de sus compañeros estarían también en vías de pedir asilo al gobierno estadounidense dijo su abogado Carlos Spector.  El camarógrafo señaló que teme por su vida y la de su familia. Hoy se encuentra en El Paso, Texas porque, afirma, las autoridades de México no le garantizan tranquilidad ni vida digna.

No es la primera vez que García Luna es acusado de manipular escenas y hacer montajes para que la corporación policiaca quede como reina. Ahí está el caso de la francesa Florence Cassez a quien se obligó a repetir una escena de su detención con su novio Israel Vallarta después de sucedida ésta, el 9 de diciembre del 2005, ya que el reportero de Televisa y su camarógrafo no habían captado el momento de la detención, y García Luna, entonces jefe de la AFI, ordenó ‘repetir’ la escena.

Otro caso fue el del presunto secuestro de un avión de Aeroméxico por parte del pastor boliviano conocido como Josmar, quien dizque haría estallar una bomba en el vuelo 576 que arribaría a la capital del país procedente de Cancún. El asunto movilizó a los medios al aeropuerto, y cuando las cámaras de televisión estaban listas, de pronto apareció en escena, bien trajeadito, García Luna deteniendo a Josmar, quien confesó que había actuado ‘por mandato divino’ porque este otro ‘montaje’ fue el 9-9-9.

También quedó en entredicho si la detención de La Barbie por parte de las huestes del titular de la SSP federal fue obra de un largo trabajo de inteligencia o un ‘chiripazo’ como cuentan algunas versiones. Por ello se dice que al escuchar la relatoría de Facundo Rosas, comisionado general de la Policía Federal, el despiadado capo texano sólo sonreía a la hora que fue presentado a los medios.

Y todo esto, en medio de los festejos de ororpel del Bicentenario de la Independencia. ¿Independencia de quién?, preguntan en Ciudad Juárez, cuyos habitantes están sometidos a los designios de las mafias, que son las autoridades de facto en aquella ciudad fronteriza. Igual que sucede en muchas otras. ¿Hasta cuándo?, es la pregunta de los mexicanos.

Tampoco Obama cumple sus promesas

PAULINO CÁRDENAS

Igual que Felipe Calderón en México, su homólogo norteamericano Barack Obama tampoco cumple sus promesas de campaña. Por un lado autorizó el envío de soldados de la Guardia Nacional a su frontera sur que comenzó este domingo, y por otro echó al cajón de los olvidos la reforma al sistema migratorio, olvidándose que fue con el voto de la comunidad hispana como alcanzó el triunfo para llegar a la Casa Blanca. Con ambas decisiones busca congraciarse con los republicanos.

Ambas decisiones le han sido duramente cuestionadas por quienes se encargan de analizar el seguimiento de sus políticas públicas; a la militarización de la frontera le dio luz  verde, mientras que a la reforma migratoria la metió a la congeladora porque están a la puerta las elecciones legislativas en las que busca salvar algunos escaños demócratas y evitar que sean ganadas por los republicanos el martes 2 de noviembre.

El despliegue militar comenzó el domingo pasado al llegar los primeros efectivos de la Guardia Nacional a Nuevo México, Texas y California. Por lo pronto quedó pendiente Arizona para dentro de unos días, acaso estrategia de Obama para enfriar los ímpetus de la gobernadora republicana Janice Brewer que busca ganar las elecciones de noviembre empujando su racista ley antiinmigrante y de impedir, según ella, el avance del narcotráfico por las fronteras de su estado.

La reforma migratoria fue una promesa de campaña de que ofreció a la comunidad de habla hispana que trabaja sin tener legalizados sus papeles y por eso votaron masivamente a su favor. Pero esa promesa hasta ahora no la ha cumplido. Se cree que deliberadamente la ha pospuesto para no enemistarse con los congresistas republicanos que en su mayoría no simpatizan con la idea de reconocerle derechos a los inmigrantes ilegales.

Un estudio realizado por el Centro de Política Migratoria arrojó que legalizar a los más de 12 millones de indocumentados ayudaría a Estados Unidos a salir de la crisis. Este sector representa el 5 por ciento de la fuerza laboral del país. Si todos ellos trabajaran legalmente, la nación recibiría miles de millones de dólares en ingresos e impuestos, señalan expertos..

Por otro lado, sondeos especializados de Estados Unidos auguran que de diez a doce demócratas no apoyan la legalización de los inmigrantes indocumentados. Situación que le torna difícil el escenario al mandatario norteamericano, con miras a las próximas elcciones de noviembre. Expertos, activistas y miembros de la comunidad hispana de Estados Unidos, coinciden en lo mismo: “Obama representa una gran frustración para mucha de la comunidad latina”.

Sin embargo, hizo algunos intentos en torno a la decisión de la gobernadora Janice Brewer de poner en práctica la discriminatoria Ley Arizona. Sus gestiones permitieron que al impugnar esa ley en sus partes más contradictorias, la juez federal de distrito, Susan Bolton, frenó la intención de que entrara en vigor tal como había sido decretada., aunque sea por un período corto, ya que los republicanos apoyan la aplicación de esa ley.

En dos años que lleva el gobierno de Obama se han deportado más inmigrantes que en toda la administración de George W. Bush. El otro hecho que aplauden los gobernadores de los estados colindantes del sur de la frontera estadounidense con México y la mayoría republican, es la autorización para que la Guardia Nacional quede apostada para frenar supuestamente el paso de armas y droga e indocumentados por las fronteras colindantes con México.

Analistas del vecino país no creen que al dejar a un lado el tema migratorio, el presidente norteamericano vaya a evitar perder escaños para su partido en las elecciones que se avecinan. Esto reducirá las posibilidades reales de que haya en un futuro cercano una reforma migratoria. De esta manera sus promesas de campaña con los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados quedarán sin ser cumplidas, igual que sucedió en México con las promesas del ‘Presidente del empleo’. En ambos casos, las promesas fueron sólo para obtener votos.

De nada han servido las alternancias

PAULINO CÁRDENAS

De poco o nada han servido en la vida de México las famosas alternancias del poder que sólo cambian de manos, pero para las mayorías todo sigue igual o peor. Después de las elecciones,  todo es para el ganador y su camarilla. Y el ganador es el que llega al poder con el voto de la ciudadanía que creyó en sus promesas. Y una vez que se instalan en el poder, las promesas de campaña quedan olvidadas.

Es un hecho que el nivel de vida ha empeorado para millones de mexicanos, esté quien esté en el poder. Hay opacidad en la aplicación de los recursos públicos y la rendición de la cuenta pública se le escamotea a la Auditoría Superior de la Federación.  Eso sucede en los tres niveles de gobierno y los legisladores nada les exigen porque también gozan del estatus de privilegios, igual que los altos funcionarios del Poder Judicial.

Fox inauguró la alternancia en el 2000 a nivel federal y fue un gobierno que decepcionó a las mayorías. ¿De que sirvió que el PAN repitiera en el 2006? ¿Acaso han mejorado las cosas para los mexicanos? ¿Ha mejorado la situación de la economía familiar o se han creado empleo para todos los que lo necesitan en el país? ¿Han estado mejor los mexicanos con el PAN que con el PRI en Los Pinos?

A nivel de elecciones de gobernadores, alcaldes y cuerpos legislativos como fueron las del domingo pasado, mucha gente se pregunta, ¿por qué fueron las derrotas del PRI en Oaxaca, Puebla y Sinaloa? ¿Por qué el tricolor le arrebata en las urnas al PAN las gubernaturas de Aguascalientes y Tlaxcala, y Zacatecas al PRD? ¿Por qué la gente prefirió seguir con gobiernos priísta en las nueve plazas en las que ganó? ¿Por qué la fórmula aliancista sólo logró tres victorias? ¿Fueron votos de castigo unos y de reconocimiento otros?

Lo cierto es que, con la alternancia, ni las transas ni los abusos de poder se acaban. Sea quien sea el ganador, al erario se le sigue esquilmando. El tráfico de influencias persiste, los servicios públicos son cada vez más deficientes, cada día más gente engrosa la lista de los desempleados, el ingreso familiar no alcanza, la carestía de la vida es más agobiante, los impuestos ahogan y el alza a las gasolinas no paran.

Eso es en todo el país; peor en ciertos estados del territorio nacional. Eso sí, los grupos privilegiados no sufren ni a nivel federal, ni estatal ni municipal. A los hombres del gran capital de hecho les exentan impuestos; quienes pertenecen a la burocracia de élite gozan de insuperables sueldos y prestaciones; los incentivos gubernamentales para las pequeñas y medianas empresas tienen requisitos imposibles de cumplir; la justicia está para llorar, y la inseguridad ni se diga.

Los mexicanos siguen  contra la pared; si no es por la situación de agobio económico, es por la lucha armada contra las mafias organizadas. El caso es que al PAN y al PRD, al menos en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, le funcionaron los pactos políticos. Esos dos partidos que el priísmo daba por muertos revivieron con su alianza por convenciencia, y ahora pretenden ir juntos nuevamente en el 2011 en territorio que gobierna Enrique Peña Nieto.

El hecho es que, elecciones van y elecciones vienen y millones mexicanos no ven claro. Fuera de los grupos privilegiados que se renuevan cada que hay cambios de poder, y los que continúan dentro de la nómina y los negocios gubernamentales, la mayoría de los mexicanos no ha visto que la alternancia del poder les venga a resolver su situación de vida, principalmente en el aspecto económico. La razón es que los ganadores, cuando llegan al poder, suelen olvidar sus promesas de campaña, como sucedió con el  ‘Presidente del empleo’.