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Janet pudo más que Galván

PAULINO CÁRDENAS

La secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, vino a sepultar lo dicho hace unos días por el general Guillermo Galván, secretario de la Defensa Nacional, quien durante la celebración de la Marcha de la Lealtad advirtió del rotundo fracaso de la estrategia de guerra de Calderón. La influyente funcionaria del gobierno de Barack Obama dijo en su visita a México que la fallida estrategia de guerra armada contra los cárteles de la droga “seguirá”, y no sólo eso, “sino que la vamos a profundizar y vamos a perseverar en ella”.

Esto significa una clara afrenta a lo expresado por el general secretario, quien tendrá que rumiar solo sus advertencias hechas de cara a la nación sobre el fracaso de la guerra que emprendió el mandatario panista contra las mafias, por lo que la seguridad interior del país está bajo grave amenaza, lo que equivale a un reconocimiento tácito de que la estrategia gubernamental contra el crimen organizado no ha funcionado no obstante que la señora Napolitano viene con la espada desenvainada a decir que la estrategia seguirá.

Resulta obvio que la influyente funcionaria norteamericana vino a México a tirar línea y a supervisar en corto lo que está haciendo el gabinete de seguridad de nuestro país, que se ha visto obligado a manejarse al compás que le tocan desde el Departamento de Estado norteamericano a través de la Iniciativa Mérida. El que paga quiere mandar. Lo dicho por el general Galván, de reconocer que la estrategia impuesta por la Casa Blanca y que ha seguido al pie de la letra el presidente Calderón, ha sido un rotundo fracaso, no gustó en Washington.

El general secretario habló aquel jueves 9 de febrero como ningún otro funcionario del gabinete de seguridad lo había hecho, incluido el Presidente que comanda las fuerzas armadas, al señalar que en algunas regiones del país la delincuencia organizada se apropió de las instituciones del Estado y diversificó sus poderosas actividades para despojar a la sociedad de lo que por derecho le corresponde, generando un clima de violencia inusitado. De ahí que la visita de la funcionaria fue aprovechado por ésta para ponerle punto a las íes sobre la campaña contra el narcocrimen.

De esta manera, en esa fracasada guerra contra el narco México seguirá poniendo los muertos, mientras que en Estados Unidos el consumo de drogas continuará igual o peor. Para paliar este entuerto, la propia secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, dijo ayer en el Congreso de su país al tratar de defender el presupuesto para la Iniciativa Mérida, que México, junto con Colombia, ‘transitan por un periodo de intensiva inversión de capital en academias de policías, prisiones y tribunales, a equipo y entrenamiento’, como si ignorara la realidad que acontece en nuestro país. Y le volvió a echar flores a Calderón.

De poco sirven los elogios de las funcionarias de la Casa Blanca a favor del mandatario panista  en su lucha armada contra las mafias, cuando los mexicanos están más que conscientes del rotundo fracaso de su estrategia de guerra, que la señora Napolitano viene no sólo a defender sino a dictar la orden de que siga, desdeñando lo que dijo el general Guillermo Galván sobre el peligro que se cierne en México por el avance de los cárteles de la droga y su empoderamiento en el país.

En esta visita ya no hubo resistencia de parte del gobierno mexicano en aceptar que México pudiera ser trampolín de grupos extremistas islámicos, tema en el que ha venido insistiendo Janet Napolitano desde el año pasado, manifestando su temor de que alguno de los grupos pertenecientes a Al Qaeda pudieran establecer alianzas con alguno de los cárteles que operan en México para atacar instalaciones estratégicas norteamericanas, sugiriendo incluso el nombre de Los Zetas. En esta visita el tema salió a relucir.

El gobierno calderonista está dispuesto a colaborar con el de Estados Unidos para prevenir la presencia del terrorismo internacional en nuestro país. A la señora Napolitano se le preguntó si la firma de dicho convenio entre ambos países respondía a una preocupación del gobierno estadunidense porque la violencia en la frontera mexicana favoreciera el tránsito de terroristas hacia su país, y se limitó a responder que el documento se firmó “para prevenir” que eso pudiera ocurrir, a partir de la cooperación binacional.

Por cierto que fue criticada la Secretaría de Gobernación al dar por bueno lo que no dijo la señora Napolitano sobre ‘El Chapo’ Guzmán. La traductora achacó palabras a la funcionaria no dichas por ella y así se difundió a los medios, no obstante que a solicitud de su oficina, Gobernación se vio obligada a corregir el dislate y enviar por la noche la versión textual en inglés de la parte correspondiente a la equivocación que casi nadie atendió.

Así pues, la versión de que ‘El Chapo’ caerá como Osama Bin Laden, atribuido a Janet Napolitano, no se ajustó a la realidad. Plan con maña de un asunto que sonó más a sueño guajiro del gobierno calderonista. Otro más.

pcardenascruz@yahoo.com.mx




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Más violencia y muertes

PAULINO CÁRDENAS

Para 2012 se pronostica que haya en México un clima de mayor violencia y que crezca el escandaloso número de muertos que lleva la guerra que el presidente Felipe Calderón se jacta de haber iniciado contra los cárteles de la droga. Él mismo, en agosto pasado, después del ataque de un grupo de sicarios que causó el incendio del Casino Royale en Monterrey, Nuevo León, que dejó un saldo de más de 50 personas muertas, señaló: “Es evidente que no estamos enfrentando a delincuentes comunes. Estamos frente a verdaderos terroristas que han superado no solamente los límites de la ley, sino del elemental sentido común y el respeto a la vida”.

Ese acto criminal fue atribuido a Los Zetas por el gobierno mexicano, cártel con el que, según fuentes de inteligencia norteamericana, querría aliarse el grupo extremista islámico de la Fuerza Quds iraní. Washington sigue considerando como cierta esa posibilidad. Pero lo que más preocupa al Departamento de Estado norteamericano es que otro grupo terrorista de Medio Oriente, Hezbollah, pudiera terciar en esos planes y vincularse a supuestos complots contra Estados Unidos planeados en México.

¿Por qué escoger a ese cártel y no otro como el de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán? Porque según las mismas fuentes, este grupo integrado por ex militares, muchos de ellos de elite, tiene en su haber armas avanzadas, técnicas de vigilancia, habilidad para los interrogatorios, recopilación de inteligencia y contrainteligencia, habilidades que interesan a ese brazo operativo externo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC, por sus siglas en inglés), para sus objetivos terroristas supuestamente contra Estados Unidos.

Otra razón es que el cártel de Sinaloa parece tener licencia para realizar sus actividades sin que sea molestado por los gobiernos de Estados Unidos y de México, si hay que darle crédito a las declaraciones de los abogados de Vicente Zambada Niebla alias ‘El Vicentillo’, en las que habla de un ‘pacto’ de no agresión contra esa organización, a cambio de dar información sobre otros cárteles que operan en México, según declaraciones que sus defensores dieron a conocer a raiz de la detención y extradición que reclama el hijo de ‘El Mayo’ Zambada, socio del ‘Chapo’, ya que el acuerdo según él fue violado.

Desde el año pasado, Janet Napolitano, titular de Seguridad Interior, venía planteando al Congreso de su país la posibilidad de esa alianza narcoterrorista entre Los Zetas y algún posible grupo extremista islámico, dado el poderío y capacidad que se le reconoce a esa banda mexicana. Esa versión parece haberse confirmado después de que se descubrió recientemente que un intermediario de la Fuerza Quds, se acercó a un supuesto mando regional de Los Zetas, con el fin de organizar una conspiración para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos.

Por lo pronto ha trascendido que varias dependencias antinarco, de espionaje, contraespionaje y antiterroristas de Estados Unidos, han sumado esfuerzos para detectar posibles reuniones entre los representantes de ambas bandas que pudieran estarse dando no necesariamente en México sino en algún país centroamericano. Se recordará que Hillary Clinton, secretaria del Departamento de Estado norteamericano, había hablado de la posible ‘colombianización’ de México y del surgimiento del narcoterrorismo en el país, lo que en su momento causó molestia al gobierno mexicano.

Se confirmen o no esos trascendidos provenientes de fuentes habitualmente bien informadas, por lo pronto hay quienes afirman que la violencia en México irá creciendo el año próximo, en donde supuestos objetivos pudieran ser hombres de nombre de la clase política, militar y empresarial, sin que nada o muy poco puedan hacer las fuerzas gubernamentales armadas, ya que seguirán con la misma estrategia según ha reiterado Calderón, por lo que el narcotráfico seguirá avanzando casi a sus anchas en varias entidades del país sin que las fuerzas armadas del gobierno puedan impedirlo.

Por lo pronto seguirá escuchándose el mismo discurso del Presidente de que su guerra es por el bien de México y que por ello obra con patriotismo, no obstante los más de 60 mil muertos que lleva en su haber esa lucha armada. Por otra parte, el nocivo ambiente que se espera para 2012 acaso lo querrá aprovechar para justificar su nueva línea discursiva de que el narco va a estar detrás del proceso electoral, como sucedió según él en Michoacán, donde recientemente perdió las elecciones su hermana Luisa María, lo que podría influir en la derrota del PAN y en el triunfo del PRI en julio.

¿O por el clima de inseguridad generalizada la pretensión sería solicitar la suspensión de las elecciones por no haber garantías para que se realicen? Habrá que ver por donde irá realmente la estrategia del PAN-gobierno, la cual empezará a vislumbrarse en las campañas que están por empezar y en donde ya se habla que hasta le tienen preparado un comprometedor video al candidato más adelantado de todos. A ver ‘sicierto’ como le diría Chano a Chon.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


La supuesta conspiración

PAULINO CÁRDENAS

La historia que cuenta el cuestionado fiscal norteamericano Eric Holder –cuestionado por los legisladores republicanos de su país por los fracasados operativos Rápido y Furioso y Receptor Abierto de paso ilegal de armas de Estados Unidos a México–, sobre una supuesta conspiración terrorista que habría sido conjurada por agentes de la DEA y del FBI ‘con la ayuda de México’, está, además de nebulosa, llena de lagunas y omisiones que no permiten distinguir con claridad de qué se trató ese aparente complot para asesinar a los embajadores de Arabia Saudita y de Israel en Washington, con el  imaginario aporte del cártel de Los Zetas.

Muchos creen más bien que es pretexto para una intervención directa de Estados Unidos en México con miras a detener a los verdaderos capos de la droga que operan en nuestro país, a los que no ha podido, o no ha querido, aniquilar el gobierno federal panista, pero que al norteamericano le preocupa, no sólo por la venta de estupefacientes que se da cada vez en más y más ciudades de la Unión Americana, sino porque temen que de veras se dé una alianza de ese cártel con la organización terrorista Al Qaeda creada por Osama Bin Laden, como lo había mencionado la secretaria de Seguridad Interior de aquel país, Janet Napolitano.

Trascendió que la supuesta conspiración comenzó a cobrar forma desde el pasado mes de mayo y habría terminado hace un par de semanas al ser apresado uno de los supuestos terroristas, Manssor Arbabsiar, un ciudadano estadounidense de 56 años que contaba  con pasaportes de Estados Unidos y de Irán, y quien fue detenido a fines de septiembre en el aeropuerto internacional JFK. El otro es Gholam Shakuri, que está libre y que sería un miembro de la Fuerza Quds, la unidad especial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, a la que Washington acusa de promover y apoyar el terrorismo.

Parte de la historia es que un agente de la DEA se hizo pasar por un miembro del cártel de Los Zetas, quien se habría reunido en varias ocasiones con Arbabsiar, en México, para supuestamente planear los asesinatos y ataques en Washington. No se dan detalles de cómo y por qué fue escogido ese cártel por los acusados. Acaso porque sabían lo que contó el ‘Vicentillo’ Zambada del arreglo que tiene el Chapo Guzmán con la DEA.

Todo parece indicar que ese ruido mediático internacional lleva al menos dos propósitos: uno –como lo expresó de inmediato el mandatario iraní Mahmud Ahmadineyad– el de distraer la atención sobre la grave situación por la que atraviesa Estados Unidos en cuanto a su actual circunstancia económica, financiera y de desempleo y, otro, el de poder tener una justificación para que soldados norteamericanos vuelvan a incursionar en esa nación en busca, dizque, de los autores intelectuales de esa supuesta conspiración.

En este caso el meollo parece estar en que Washington sigue en la creencia de que Irán continúa con sus programas nucleares. Está convencido que esa nación ha incrementado sus actividades con el enriquecimiento de uranio al 20 por ciento y que siguen sus planes de construir nuevas instalaciones. Teherán ha insistido en que su programa sólo intenta generar energía eléctrica, pero Estados Unidos y sus aliados creen que el verdadero objetivo es producir armas nucleares. Pero el asunto no se constriñe a eso. Israel está como referente en cuanto a uso de fuerza con misiles nucleares en aquellas lejanas regiones. Irán teme que Israel pudiera usar su poder nuclear contra ese país con la anuencia de Estados Unidos.

México no está exento de que Irán pudiera arremeter contra sus instalaciones estratégicas, ya que el mes que le tocó presidir en junio de 2010 el Consejo de Seguridad, en una severa nota diplomática que Irán hizo llegar a México a través de su embajada le reprochó haber pedido su apoyo para ocupar un lugar en dicho Consejo para después ceder a las presiones de Estados Unidos. ¿De veras estuvo consciente el gobierno de Calderón en qué estaba metiendo al país con esa ayuda?

Por su parte la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que discutiría con sus aliados  –y nuestro país es uno de ellos–, cómo podrían enviar un mensaje ‘muy fuerte’ para indicar que este tipo de acciones (como el supuesto atentado terrorista), debe terminar, recordando lo que preguntaba el año pasado la señora Napolitano: “¿Qué pasaría si Al Qaeda se uniera con Los Zetas?”.

Para unos ese supuesto complot terrorista es la señal que augura un posible paso a México de comandos norteamericanos de élite que vendrían a aniquilar, de manera embozada, a todos los capos que operan en México (menos a uno, claro) Otros podrán decir que ese ruido mediático puede ser el pretexto para que el gobierno panista decida unir fuerzas con Estados Unidos para evitar una alianza Al Qaeda-Zetas. La mayoría creerá que esas dos versiones se complementan y es lo que podría suceder.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



9/11: las contraversiones

PAULINO CÁRDENAS

La administración del ex presidente estadunidense George W. Bush tomó ventaja de los ataques a las torres gemelas del World Trade Center del 11 de septiembre de 2001, para justificar la ocupación militar estadounidense en Afganistán e Irak y matar a gente inocente, dijo el domingo el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, al conmemorarse los diez años de esos ataques. Los atentados en Nueva York y Washington fueron un “juego” diseñado por Estados Unidos a fin de tener un pretexto para atacar a los Estados musulmanes, manifestó el mandatario iraní.

Señaló que “el 11 de septiembre fue realmente un juego previsto para provocar sentimientos de la comunidad humana y encontrar una excusa para lanzar ataques en las regiones musulmanas y la ocupación de Irak y Afganistán, que condujo a la matanza de un millón de inocentes”. En el marco del décimo aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, el mandatario iraní reiteró su teoría de que los ataques fueron parte de un plan para proteger los intereses de Estados Unidos e Israel.

Indicó que dos años después del ataque, Estados Unidos tuvo el pretexto de invadir dos países (Afganistán e Irak) para matar, herir y desplazar a millones de personas inocentes. El presidente iraní ha reiterado que los atentados del 9/11 fueron una “gran mentira” y una “conspiración”. Dijo  Ahmadinejad que algún día “esa verdad” saldrá a la luz y llamó a la comunidad internacional a abrir una investigación “seria e independiente” de lo sucedido hace 10 años. Como sea, esos atentados, por inéditos, han originado decenas de teorías conspiratorias.

A partir de supuestos episodios oscuros del 9/11, hay una corriente que afirma que la administración Bush hijo estaba al corriente del ataque pero que no hizo nada para evitarlo. Según esta teoría, bautizada como LIHOP -Let It Happen On Purpose-, Dich Cheney (vicepresidente con Bush Jr.), Donald Rumsfeld (Secretario de Defensa también en la administración de W. Bush) podían justificar su posterior guerra contra el terrorismo internacional. El propio Noam Chomsky (lingüista, filósofo y activista estadounidense, considerado por The New York Times como “el más importante de los pensadores contemporáneos”) ha dado verosimilitud a esta hipótesis.

También hay quien sostiene que el 9/11 forma parte de una conspiración contra China, con el fin de arrebatarle la construcción de oleoductos en Afganistán. Otras teorías apuntan a Israel, ya que previamente al 11-S existió un escándalo de espionaje israelí que fue tapado por los atentados. Hay cosas inexplicables en torno a esa teoría de la conspiración, como es el video –uno de los más vistos de los útlimos años  en YouTube – donde una periodista de la BBC da la noticia del derrumbe del edificio siete del World Trade Center,  20 minutos antes de caerse.

Por otra parte, los defensores de la teoría de la conspiración dicen que es imposible que las torres se derrumbaran por el impacto de los aviones y aseguran que se detonaron cargas controladas. Incluso un ex consejero de Bush, el profesor emérito de la Universidad de Texas Morgan Reynolds, defiende que “únicamente una demolición profesional puede explicar el desplome”. Después de una larga investigación, los informes oficiales culpan del derrumbe a la debilidad de las columnas diseñadas.

Otro hecho es el del cuarto avión secuestrado en el 11-S, cuyo objetivo supuestamente era el Capitolio, que se estrelló “accidentalmente” en un campo de Shanksville, Pensilvania. La primera versión oficial, minutos después de los atentados, aseguraba que se había abatido la nave para evitar males mayores. Días más tarde, el Pentágono afirmaba que el avión cayó después de que los pasajeros intentaran tomar el control del avión. Varios testimonios aseguran haber visto reactores del ejército persiguiendo a la nave.

Y está lo del Pentágono, en donde una hora y cuarto después del primer impacto en el World Trade Center, un avión comercial chocó contra la sede del ejército más poderoso del mundo. Muchos investigadores cuestionan la vulnerabilidad de ese búnker y aseguran que un piloto amateur es incapaz de realizar esa maniobra. Algunos investigadores incluso sostienen que fue un misil, y no un avión, lo que impactó contra el inmueble, pese a que se habló de que el FBI encontró la caja negra de la nave.

Y la caída de la torre siete del World Trade Center que albergaba el búnker de emergencia de la alcaldía y las oficinas del servicio secreto de Estados Unidos es otro misterio. Según el ex ministro de Defensa alemán Andreas von Bülow, el edificio fue demolido para destruir las pruebas de que los atentados fueron perpetrados por los servicios secretos. Un grupo de científicos encontraron restos de material inflamable entre los escombros. La versión oficial explica que el edificio se derrumbó a causa de los incendios sin control.

En torno a las contraversiones de los atentados terroristas se han escrito muchos libros y mucho se ha comentado en foros internacionales. ¿Cuál es la verdad? Vayaustéasaber.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Temblor recordó el 9/11

PAULINO CÁRDENAS

El miedo que subyace en el subconsciente de los neoyorquinos desde los ataques terroristas a las torres gemelas del World Trade Center y a las instalaciones del Pentágono de hace casi diez años, volvió a aflorar este martes cuando en una amplia franja de la costa este y parte del medio oeste de la Unión Americana se sintió un temblor de 5.8 grados en la escala de Richter. El temblor ha llamado la atención de expertos y de las agencias de inteligencia y antiterroristas norteamericanas, porque se dio en una zona que no tiene precedentes sísmicos.

Las áreas que integran el gabinete de seguridad nacional del vecino país están en estado de alerta e investigan lo que por ahora parecen meras especulaciones, ya que el epicentro, ubicado por el Servicio Geológico estadounidense al noroeste de Richmond, Virginia, a 3.7 kilómetros de profundidad, está en la misma zona geográfica de donde se hallan las instalaciones del Pentágono que es la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, localizado en el Condado de Arlington.

En Virginia dos reactores nucleares cercanos al epicentro quedaron desactivados como medida de precaución, informó la Comisión para la Regulación Nuclear.  Los dos reactores, operados por la empresa Dominion Generation, están ubicados en la estación North Anna, en la localidad de Mineral, en las cercanías del área donde se situó el epicentro del terremoto.

Lo que más extraña es que de la amplia zona en donde se sintió el movimiento telúrico, no había registro de un temblor desde 1897. La onda sísmica con origen en Virginia se extendió a Maryland, parte del estado de Nueva York, Nueva Hampshire y Carolina del Norte, así como en el medio oeste, en Ohio y Michigan. Incluso hubo reportes de que la onda sísmica llegó hasta Canadá en las zonas colindantes con Estados Unidos.

La sacudida se sintió en la ciudad de Nueva York donde cientos de personas con el pánico reflejado en el rostro abandonaron rápidamente los rascacielos y se concentraron en los cruces de avenidas y plazas. Mucha gente salió corriendo de los edificios donde laboraban pensando que a unos días de cumplirse 10 años de los ataques del 11 de septiembre de 2001 nuevamente se estaría repitiendo un evento terrorista similar por parte de algún grupo extremista como sucedió en aquella fecha.

A causa del sismo, que no registró víctimas, fueron desalojadas las oficinas del Capitolio y la Casa Blanca en Washington, del Pentágono en Virginia y de muchos edificios no sólo de la ciudad conocida como la Gran Manzana, sino de muchas otras ciudades norteamericanas. El sismo provocó el cierre de aeropuertos, la caída del servicio telefónico en varias regiones y el desquiciamiento del sistema de transporte en diversas zonas. Incluso en ciudades canadienses como Toronto y parte de Montreal se sintió el extraño movimiento telúrico que duró alrededor de 45 segundos.

Hace unas semanas la red terrorista Al Qaeda había amenazado con lanzar diversos ataques a Estados Unidos para vengar la muerte de Osama Bin Laden muerto en mayo pasado a manos de las fuerzas estadounidenses. Algunos analistas y especialistas del tema sugieren que después del asesinato del líder máximo de Al Qaeda, esta red terrorista, cuando se creía que quedaría debilitada, tiene la capacidad para resurgir y lanzar ataques temibles contra la Unión Americana.

Coinciden las crónicas que después del temblor las comunicaciones se vieron colapsadas en varias ciudades, los sistemas de telefonía celular se vieron saturados, mientras los medios de comunicación tocaban a las puertas del Departamento de Seguridad Interna no sólo para conocer los alcances y daños del extraño sismo, sino para saber si habría algo más grave que sólo conocerían la inteligencia y las agencias antiterroristas norteamericanas.

Esos servicios están “cada vez más preocupados” porque Al Al Qaeda podría estar preparando ataques contra Estados Unidos como venganza por el asesinato de Bin Laden.  A mediados de este mes, un artículo publicado en The New York Times refería que una célula de esa red terrorista en Yemen podría estar prperando un ataque  biológico contra la Unión Americana. El diario indicó que durante más de un año esa filial ha adquirido “grandes cantidades” de semillas para producir ricina, una toxina cuyo polvo blanquecino sólo con inhalarlo llega al torrente sanguíneo y es mortal.

Por lo pronto y partiendo de la premisa de que el tembor se registró en una zona que no tiene precedentes de ser sísmica, los servicios de seguridad estadounidenses continuarán investigando en el sigilo las causas de ese raro fenómeno, mientras descartan que el motivo pudiera haber sido otro.  Por lo pronto mantendrán encendida la alerta roja en el vecino país  del norte, sobre todo porque el próximo 11 de septiembre se cumplen 10 años de los atentados terroristas que conmocionaron a Estados Unidos, aunque hay estudiosos de ese país que cuestionan la historia oficial del 9/11. Pero esa es otra historia.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Al Qaeda, EU y la ricina

PAULINO CÁRDENAS

Una innovadora forma de agresión contra Estados Unidos parece estar a punto de encontrarla la organización terrorista Al Qaeda, para vengar la muerte de Osama Bin Laden. Se trata de una sustancia conocida como ricina, que inhalada en polvo puede provocar la muerte casi inmediata. Bajo un proceso de inodorización puede confundirse con cocaína. Podría ser introducida al mercado de consumo norteamericano y acabar con muchas vidas. La matanza sería masiva. Otra forma de envenenamiento sería rociándola como si fuera aerosol o haciéndolo explotar en bolsas en lugares públicos.

Antonio Delgado, profesor de farmacología química de la Universidad de Barcelona, refiriéndose a la ricina, aclaró a la BBC: “Se trata de una proteína que tiene unas características distintas de lo que se utiliza como purgante, el aceite de ricino. Son los restos del procesamiento de la semilla durante la producción del aceite y se purifican a partir de procesos químicos”.

La red Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP por sus siglas en inglés) que opera en Yemen, podría haber adquirido las semillas del ricino y estar buscando producir la poderosa toxina, con miras a atacar blancos estadunidenses procesándola en laboratorios clandestinos ubicados en la provincia de Shabwa controlada por grupos insurgentes, en una de las zonas tribales yemeníes, según el diario The New York Times.

Del asunto tiene conocimiento el presidente norteamericano Barack Obama y sus asesores de seguridad desde que habría acabado con éxito el plan de exterminio contra Bin Laden, asesinado en una mansión en las afueras de la capital pakistaní de Islamabad por un comando de élite de la Marina norteamericana, el pasado 1 de mayo de este año. O quizá desde antes y por eso el operativo contra el líder terrorista.

La ricina es una toxina cuyo polvo blanquecino, extraído de la pulpa, con sólo inhalarlo llega al torrente sanguíneo y es mortal. Es posible que procesada con aleaciones que permitan potencializarla, inodorizarla y darle el ligero toque dulceacidoso de la cocaína, bien podría ser introducida al mercado de consumidores en Estados Unidos como si fuera esta droga, ya que los adictos podrían confundirla, inhalarla y causarles la muerte.

También esa toxina podría convertirse en gas el cual podría ser rociado como si fuera aerosol y provocar similares resultados mortales, si alguien lo aspira. Si el rocío cae en la piel no provoca la muerte sino una intoxicación, según científicos que han estudiado los efectos de la ricina. Si se respira, la toxina pasa al torrente sanguíneo y puede causar la muerte en cuestión de horas. Se trata de una sustancia que puede ser fatal si es inhalada, ingerida o -más peligrosamente- inyectada. Daña los órganos y provoca una combinación de insuficiencia pulmonar, hepática, renal e inmunológica.

Según el diario neoyorquino, que tuvo acceso a documentos clasificados por la inteligencia norteamericana, los servicios de contraterrorismo estadounidense indicaron que parece haber evidencias de que los terroristas tratarían de esconder lotes del veneno mortal en paquetes con pequeños explosivos, acaso para hacerlos estallar en espacios públicos cerrados como un centro comercial, un aeropuerto o en estaciones del transporte colectivo subterráneo.

De acuerdo con el Times, altos funcionarios estadounidenses aseguraron que por ahora no hay indicios de un ataque “inminente” con ricina, aunque  algunos expertos creen que el grupo terrorista anda en busca de dar con la forma de utilizar la ricina como un arma letal efectiva. Las mismas fuentes cuestionan la “utilidad” de la ricina, ya que, según explicaron, la sustancia pierde su potencia en condiciones de zonas secas y con sol, como Yemen, y, a diferencia de otros agentes nerviosos, no es fácilmente absorbido por la piel.

No obstante, los servicios de inteligencia estadounidense no descartaron ninguna posibilidad y trabajan con la hipótesis de ‘una amenaza cercana’, teniendo en cuenta que la célula yemení ha estado detrás de los últimos intentos de ataques a Estados Unidos. “La amenaza ha sido tomada en serio por este gobierno”, indicó un alto funcionario estadounidense.

Según lo que revela The New York Times, el ataque con ricina (procesada y potencializada), es el último ejemplo del deseo de los terroristas para obtener y desplegar armas no convencionales en los ataques. Se infiere que estos serían evidentemente contra Estados Unidos y acaso también contra algunos de sus aliados.

Los matapulgas dirán que esto es mera teoría de la conspiración. Pero eso es lo que parece. Y lo que parece, es. “Lo que sabemos sobre AQAP es que ellos hacen lo que dicen” dijo un alto funcionario estadounidense a The New York Times. El asunto pues, no es menor para la inteligencia norteamericana, y menos para la Casa Blanca.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


Se iría, por lo que dijo

PAULINO CÁRDENAS

Corre el rumor de que el director general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Guillermo Valdés Castellanos, podría ser relevado pronto de su cargo, acaso por lo que dijo hace unos días al participar en el foro Importancia de la Seguridad Nacional en el Marco de una Sociedad Democrática, de que las amenazas a la seguridad nacional del país son el crimen organizado, el terrorismo, los grupos armados como el EPR, la pobreza, la desigualdad, el descontento juvenil, el paso de migrantes indocumentados de otros países al nuestro para alcanzar el ‘sueño americano’, los desequilibrios demográficos y la inseguridad cibernética.

La semana pasada, al término de una reunión entre los mandatarios de México, Felipe Calderón, y de Guatemala, Álvaro Colom, a pregunta expresa de los periodistas el funcionaro negó que se iría. ‘Son chismes’, dijo. Había llamado la atención que por primera vez en mucho tiempo un funcionario alto mando del gabinete de seguridad hablara sin tapujos ni falsas retóricas sobre las amenazas que se ciernen sobre los mexicanos, derivadas del crimen organizado, y aún más allá, cuando habló de acechos como el terrorismo o de grupos rebeldes. ¿Habló más de la cuenta?

Todo parece indicar que tanta franqueza y el plantear sin dobleces las cosas como lo hizo el director del Cisen, no gustó en los altos mandos de seguridad, en donde tienen la consigna de maquillar los hechos sobre el facaso de la lucha armada contra las mafias, pero también sobre otros flagelos que de la misma manera tienen que enfrentar las fuerzas gubernamentales armadas y la procuración de justicia federal, por supuesto sin poder darse abasto por los factores bien conocidos que lo impiden, como es la colusión entre mafias y autoridades propiciadas por la corrupción y la impunidad que hay en medio.

Bueno sería que a los mexicanos se les empezara a hablar con la claridad que lo hizo Valdés Castellanos, sobre las serias amenzas que perturban la paz social y la vida de las comunidades, para entender la problemática y los esfuerzos que realizan los tres niveles de gobierno contra los cárteles y las mafias, más los virtuales fantasmas del terrorismo y los grupos rebeldes armados que pululan clandestinamente en el país asomando de vez en cuando su rostro oculto, asuntos que empiezan a preocupar cada día a las agencias de investigación norteamericanas de antinarcóticos y de la lucha antiterrorista, más que a nuestras propias autoridades.

Tan preocupan estos dos temas que hace unos días el presidente del vecino país, Barack Obama, firmó una orden para reforzar las actividades relacionadas con grupos criminales o cárteles del narcotráfico que buscan diversificar sus actividades a través de continentes y fronteras. A través de la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, el gobierno de Estados Unidos decidió dar a conocer que actualizará y reforzará su estrategia de combate a los cárteles de la droga y del crimen organizado. En esa nueva estrategia, especial lugar ocupa México.

El objetivo primordial, dijo la funcionaria, es “romper el poder económico del crimen organizado, terminar con su poder de corrupción” que se da a través de inconfesas alianzas con funcionarios estatales y “proteger a mercados estratégicos y al sistema financiero estadounidense” de la “penetración y abuso” de estas organizaciones criminales que no conocen fronteras. Las agencias antinarcóticos y las encargadas de supervisar las actividades bancarias y financieras norteamericanas irán contra el lavado de dinero, que es la vía más rápida para frenar el poderío de las mafias.

El avance que han tenido en México los cárteles desquicia al gobierno norteamericano. La medida de esa nueva estrategia es porque en algunas ciudades de aquella nación ya empezaron a sufrir en carne propia el despiadado modo de operar de las mafias mexicanas. La línea fronteriza del lado americano tendrá un despliegue especial de sus fuerzas antinarcóticos para interceptar el paso de drogas, señaló la señora Napolitano.

Lo mismo se pretende hacer con el indiscrimnado paso de armas a México, como quedó visto con el caso de Rápido y Furioso que ha dejado mal paradas a las autoridades de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF,  por sus siglas en inglés), que autorizaron ese programa en el que se dice que habrían estado avisadas autoridades mexicanas, entre ellas la PGR. Sobre este caso, el vocero de la narcoguerra Alejandro Poiré dijo que México ‘no estaba enterado’, cosa que ni él mismo se creyó.

Como sea, hay una creciente y real preocupación estadounidense sobre el avance en nuestro país de las organizaciones del crimen organizado y los movimientos insurgentes que podrían conjuntarse y acabar en actos terroristas a los que tanto teme el gobierno norteamericano, a través de alianzas estratégicas que, se sospecha, podrían estar fraguando entre ellas. Sobre todo esto habría que hablarle con claridad a los mexicanos para que luego no haya sorpresas ciudadanas ni maquillajes retóricos oficiales. Como lo hizo el hasta ahora director del Cisen.

pcardenascruz@yahoo.com.mx