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¿De este lado quién se va?

PAULINO CÁRDENAS

El embajador norteamericano Carlos Pascual renunció y regresa a su país. Existe la creencia de que en reciprocidad, Calderón también habría de sacrificar alguna de sus piezas importantes encargadas de la lucha contra el crimen organizado. ¿Quién será? Dicen algunos atrevidos que su nombre empieza con G.

Por lo pronto, aprovechando este segundo ‘puente’ largo del año, el pasado sábado se dio la noticia. La secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, hizo oficial la dimisión que ya muchos esperaban. Dijo que diplomático le presentó su renuncia al presidente Barack Obama, para evitar que las cuestiones planteadas por el mandatario mexicano “distraigan la atención en temas de la relación bilateral”.

El pasado 25 de enero, un día después de la sorpresiva visita relámpago que realizó a México la señora Clinton, señalábamos en este mismo espacio (“Pascual podría ser relevado”) que el embajador de Estados Unidos en México podría dejar el cargo a causa de los comentarios confidenciales diplomáticos que estuvo enviando a su jefa la secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton a petición de ésta, los cuales WikiLeaks hizo públicos y que acabaron incomodando sobremanera al presidente Felipe Calderón.

Incluso por eso la funcionaria realizó ese viaje relámpago y sorpresivo a México cuyo pretexto de esa visita fue que revisaría la agenda bilateral con la canciller Patricia Espinosa en Guanajuato -¿¡¡?- no obstante que el propósito real era ver al presidente Calderón quien la tuvo que recibir fuera de agenda aquella misma tarde-noche del lunes 24 de enero en Los Pinos y a quien le trajo las disculpas de Obama por las infidencias dadas a conocer por la red de Julian Assange. Pero eso tampoco convenció a Calderón.

Por ello, posteriormente fue llamado el mandatario mexicano también de urgencia para reunirse en Washington con su homólogo Barack Obama, el pasado 3 de marzo. De hecho, cuando apareció junto con su homólogo en la conferencia de prensa conjunta que dieron en la capital norteamericana, el mandatario panista dijo algo que pareció inadvertido para muchos. Empezando la reunión dijo a los periodistas que “aunque no lo crean, me fue mucho mejor de lo que nadie se imagina” lo que algunos interpretamos como que ya estaba sellado el destino de Pascual como embajador en México.

Quien lo sustituya tendrá que afrontar muchos temas pendientes de la agenda bilateral. Sobre todo uno de los que más preocupa al gobierno de Washington como es la lucha que sostienen las fuerzas gubernamentales armadas contra los capos de la droga y del crimen organizado que operan en nuestro país, que después de más de cuatro años de combates no han podido contener su avance, no se sabe si por ineficacia e ineficiencia o por colusiones y corrupciones con los capos.

Por ello  han sido repetidas las advertencias del gobierno de Washington a través de su Oficina de Seguridad Interior –Janet Napolitano– y del Departamento de Estado –Hillary Clinton–, de lo que estarían dispuestos a hacer los soldados y marines norteamericanos o la Guardia Nacional de ese país, para evitar que ese flagelo que agobia a México traspase sus fronteras.

En realidad al gobierno estadounidense no le preocupa tanto que pase la droga a su país, sino que pase la furia armada de los cárteles de la droga que cada vez están mejor pertechados con armamento muy sofisticados con el que hacen frente a las fuerzas gubernamentales mexicanas que los acosan por instrucciones de su Comandante Supremo, Felipe Calderón.

Quien quiera que sea el nuevo embajador de Estados Unidos no vendrá a hacer un papel muy distinto del que hizo Pascual. El sustituto  tendrá que encarar, de entrada, el asunto del combate al crimen organizado y del tráfico de drogas que tanto preocupa a Washington, y el de los planes acordados en lo oscurito como el de ‘Rápido y Furioso’ que dejó pasar armas a México deliberadamante con un argumento que no ha convencido a muchos. Más los planes secretos que vayan saliendo a la luz pública.

Cualquiera que sea el relevo de Pascual tendrá que estar pendiente del proceso que siga el candente tema de los aviones norteamericanos no tripulados que han violado el espacio aéreo mexicano en repetidas ocasiones dizque para ubicar por donde andan los cárteles de la droga violando la soberanía territorial sin que el Congreso haya sido enterado de ello.

Y por supuesto, quiérase o no, el nuevo embajador de Estados Unidos en México habrá de estar mandando informes confidenciales sobre temas que le ordene indagar su jefa, la señora Clinton, del gobierno que encabeza Felipe Calderón o de éste mismo. Ojalá que al final en Los Pinos no acaben diciendo: “Pascual, regresa, te perdonamos”.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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WikiLeaks, tema principal

PAULINO CÁRDENAS

Roberta Jacobson, encargada del Departamento de Estado para América Latina, dijo que el encuentro que se celebrará mañana entre Barack Obama y Felipe Calderón en Washington, estaba planeado desde hace semanas y que no surgió a raíz de la muerte del agente de Inmigración, ni fue a causa de las recientes críticas del mandatario mexicano a la demanda de droga en Estados Unidos.

Sin embargo, nada comentó si ese llamado habría tenido que ver con las filtraciones de WikiLeaks a través de las cuales se supo que su jefa, Hillary Clinton, titular de ese Departamento, ha estado incansablemente interesada en saber, a través de su cuerpo diplomático acreditado en México, de los asuntos privados y públicos de Felipe Calderón y de algunos miembros de su gabinete.

Como aquí lo apuntamos el pasado 22 de febrero (Narcoespionaje a Calderón), las preguntas que formulaba la señora Clinton respecto del comportamiento y trato del mandatario panista con su gabinete y al frente del país, de su relación con sus subalternos, de su estado anímico y de lo que piensa del PRI, entre otros asuntos, son  tópicos que se supone no deberían trascender la barrera de la confidencialidad de Los Pinos.

La serie de preguntas que hacía sobre Calderón estaban encaminadas a descubrir las entrañas de sus ideas y manera personal de gobernar y de conducirse con los que integran el primer círculo de colaboradores, a quienes también, por cierto, la funcionaria, a través de su embajador en México, Carlos Pascual, quería saber de sus cuitas oficiales y privadas.

Incluso en uno de esos cables secretos en el que se refería al combate al crimen organizado, el embajador puso en evidencia al secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván Galván, tocándole también ‘baño’ al titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna. A la instancia que le fue bien en los reportes del diplomático al Departamento de Estado respecto de esa guerra, fue a la Marina-Armada de México. ¿Por qué?

Más que cualquier otro tema que pudiera estar en la agenda no pública del encuentro entre ambos mandatarios a efectuarse mañana al filo del mediodía a puerta cerrada en Washington, este será de primordial importancia ya que preocupa sobremanera a la Casa Blanca que el Presidente mexicano le tenga cancelado el acceso a Los Pinos al embajador Pascual, por haber sido el personero principal –por encargo de su jefa–, de querer andar husmeando en la vida y en el comportamiento público y privado del mandatario panista y por hablar de sus funcionarios en los términos que se refirió a ellos.

Es obvio que ese afán de fisgoneo no sólo incomodó sino que molestó sobremanera al mandatario mexicano, por lo que la influyente funcionaria habría venido en son de disculpa hace unas semanas cuando para el despite se reunió con Patricia Espinosa en Guanajuato, pero que la final, sin estar agendado, le tuvieron que abrir esa misma noche las puertas de la casa presidencial para conversar largo y tendido con Calderón.

El embajador de Estados Unidos acreditado en México estará presente en las reuniones de los dos presidentes en la Casa Blanca, por quien sin duda abogará Hillary Clinton e incluso el propio Barack Obama, ya que la ley del hielo que le impuso en Los Pinos al diplomático en donde ya no es recibido, será parte importante del ese diálogo en Washington, aunque obviamente esto no se ha dicho ni se dirá oficialmente

Para la administración Obama sería sentar un muy mal precedente ante muchos otros gobiernos –que también han sido espiados a través de sus embajadas y cuerpos diplomáticos, según WikiLeaks–, si para contentar a Calderón hicieran rodar la cabeza del embajador Carlos Pascual. Si así sucediera, paradójicamente al diplomático se le pegaría justo en el centro de sus sentimientos personales más que profesionales. Pero si Obama y Hillary logran que el mandatario panista lo perdone y le vuelva a dar acceso a Los Pinos, sería a cambio de algo. ¿De qué?

Hay sin duda otros asuntos importantes en la agenda bilateral como el de la narcoguerra que preocupa tanto a Washington porque teme que incida en la seguridad interior de Estados Unidos, en virtud de que el gobierno de México no ha mostrado capacidad para frenar su avance, no se sabe si por ineficacia o por la corrupción del dinero de las mafias que al parecer ha llegado a niveles insospechados de mandos. Pero el del WikiLeaks y el de Carlos Pascual serán sin duda primordiales.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


EU podría exigir cambios

PAULINO CÁRDENAS

Muchas son las suposiciones del por qué el presidente Felipe Calderón fue llamado de urgencia por su homólogo estadounidense Barack Obama para reunirse el próximo jueves 4 de marzo en la Casa Blanca. El encuentro se dará a unos días del asesinato de un agente de Inmigración a manos de un grupo de sicarios que también dejó herido a otro agente en su vehículo, y que a las pocas horas del crimen por arte de magia los culpables fueron hallados, después de que Washington tronó los dedos para exigir a las autoridades mexicanas su inmediata captura. Ojalá así fueran de eficientes nuestras autoridades con las víctimas de los ‘daños colaterales’ de la narcoguerra.

Por lo pronto, la inesperada  convocatoria a la Casa Blanca es un misterio. Los optimistas consideran que acaso el petróleo de México, por el conflicto en Libia que encarecerá el crudo, podría ser una razón de la urgencia. Otros dicen que hasta el tema de la sucesión podría ser parte de la agenda no pública. Lo que sí muchos creen es que la del jueves próximo  pudiera ser una reunión en donde se den recriminaciones mutuas. Sin embargo, ¿cuál será la agenda real de la reunión Obama-Calderón? En términos generales el encuentro podría estar dividido en tres grandes vertientes:

Uno: El tema de la seguridad interna de Estados Unidos que Washington está viendo peligrar por la aparente incapacidad de las fuerzas que combaten a los capos del crimen en donde crece la sospecha de que esto sucede por colusión entre mandos militares y policiales, y los capos que dominan parte del territorio mexicano por la corrupción que impera en medio.  Obama podría pedirle a Calderón cambios, pero no de estrategia, sino de mandos.

Dos: El paso de indocumentados que entran por la frontera sur de México de manera indiscriminada, donde miles de personas, jóvenes, mujeres y niños son víctimas de banda del crimen organizado y donde el respeto a los derechos humanos de hecho no existen. Al menos un diez por ciento de la gente que cruza la frontera sur de México y busca llegar a la frontera norte para cruzar a Estados Unidos, lo logra, sin que haya ley ni medidas de control que eviten el paso de centro y sudamericanos a territorio mexicano.

Tres: El tema de las filtraciones de WikiLeaks que han puesto en alerta al gobierno mexicano por el evidente interés de la administración Obama de indagar vida y milagros  del presidente Felipe Calderón –y los miembros de su gabinete–, con el afán de tener la ficha completa de su comportamiento como persona y como mandatario, así como lo que le afecta y molesta en su encargo al frente del país, y lo que piensa del principal partido opositor, el PRI, entre otras chuladas.

Al menos en lo que respecta al primer punto el mandatario norteamericano podría solicitarle a su homólogo mexicano poner en los platillos de la balanza o cambios en el gabinete de seguridad que integran los titulares de las secretarías de la Defensa, Marina y Seguridad Púbica federal, o considerar la posibilidad de que no sólo agentes, sino soldados y marines norteamericanos, tuvieran que cruzar la frontera para hacerle frente al crimen organizado en nuestro territorio.

Respecto al caso de los indocumentados que entran a país por el sur, una sugerencia de Obama podría ser que al menos se le exija visa a los que cruzan por aquella frontera para tener un mejor control, además de dar un trato igual a los ilegales centro y sudamericanos, como lo exige para los mexicanos en Estados Unidos.

Calderón considera que el problema principal sigue siendo que Estados Unidos es el principal consumidor de drogas mundial y el principal suministrador ilegal de armas que van a parar a manos de los sangrientos cárteles mexicanos. Se hamostrado crítico en repetidas ocasiones por la actitud de Washington para frenar la violencia, que a su juicio ha sido insuficiente.

En cuanto a las filtraciones de WikiLeaks, el mandatario mexicano dijo en una entrevista periodística que “donde sí hay descoordinación es entre agencias en materia de seguridad en Estados Unidos”, en alusión precisamente a los cables en los cuales diplomáticos estadounidenses se referían a la falta de confianza mutua en los más altos niveles del gobierno y el ejército mexicano, y a los alarmantes niveles de corrupción.

Después de esta declaración Calderón recibió la llamada para ser ‘invitado’ a Washington por Obama con carácter de urgente.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



Narcoespionaje a Calderón

PAULINO CÁRDENAS

Por un lado los cárteles de la droga y por otro el Departamento de Estado norteamericano, han estado sumamente interesados en lo que respecta a la vida y milagros de Felipe Calderón desde hace tiempo, lo que no deja de llamar la atención. ¿Por qué y para qué? ¿Casualidad? ¿Coincidencia? No se sabe si a la fecha seguirán insistiendo en lo mismo. WikiLeaks ofrece algunas pistas de ese misterioso alineamiento de espionaje que por esos dos flancos se ha venido dando en contra del mandatario panista.

Por ejemplo, un cable considerado ‘secreto’, enviado por el ex embajador norteamericano Antonio Garza al Departamento de Estado, cuya titularidad estaba estrenando Hillary Clinton –quien había sido nombrada en el cargo el 1 de diciembre de 2008 por el Presidente electo Barack Obama–, daba cuenta de que el mayor Arturo González Rodríguez, miembro del Estado Mayor Presidencial, recibía 100 mil dólares mensuales del cártel de los Beltrán Leyva, para informar sobre las actividades y planes de viaje del presidente Felipe Calderón.

En el mismo documento, fechado el 20 de enero del 2009, precisamente el día de la toma de posesión de Barack Obama como el Presidente número 44 de la Unión Americana, el embajador de Estados Unidos en México manifestaba que su oficina “compartió con el Estado Mayor Presidencial información sobre amenazas contra la vida del presidente Calderón hechas por una organización de narcotraficantes”, sin especificar de cuál se trataba.

Si bien no se sabe a qué información específica tuvo acceso González, o los detalles exactos que pasaba a los cárteles, “se trata de una falla importante en la seguridad” señalaba el cable confidencial del embajador norteamericano. “Es muy probable que proveyó de información acerca de otros departamentos del Ejército (no sólo del EMP) a lo largo de su relación de tres años con los cárteles”. El cable fue redactado con motivo de la detención del mayor ocurrida en los últimos días de 2008, según lo dio a conocer ayer el periódico La Jornada.

El informe señala que si bien el militar “no era parte del primer círculo del Presidente, este caso demuestra que los cárteles fueron capaces de ampliar su red de inteligencia a aquellos encargados de proteger la seguridad personal” del mandatario En marzo de 2007 Calderón admitió: “Sí, hemos recibido muchas amenazas”. A lo largo del sexenio han aparecido cartulinas y mantas, en diferentes estados del país, con amenazas de muerte contra el Presidente y su familia. La última de que se tenga registro fue hecha por La Familia michoacana en diciembre del año pasado.

Poco antes de la información del mayor González al Departamento de Estado que había enviado el embajador Garza, la señora Clinton, el 4 de diciembre de 2008 según el cable clasificado con la clave 09STATE124636, había pedido que su cuerpo diplomático acreditado en México enviara un detallado reporte “que permita a los centros de decisión en Washington conocer y valorar” más de cerca “cómo están afectando la personalidad y la capacidad de gobernar” del mandatario mexicano los acontecimientos en ese momento de reciente impacto: “la guerra del narcotráfico, el colapso económico y las derrotas de su partido en las elecciones intermedias”.

El despacho acusa recibo de un cable de referencia sobre el mismo tema recibido anteriormente y solicita que la respuesta al interrogatorio que se ordena sea enviada con una clave distinta: C-AL9-02352, recuerda la periodista Blanche Petrich en La Jornada de ayer, quien comenta que el interrogatorio parece ser una herramienta de medición sicológica. Sin duda. He aquí algunas preguntas que hacía doña Hillary:

“¿Cómo reacciona el presidente Calderón a puntos de vista distintos de los propios? ¿Le gusta entablar una discusión con personas que no están de acuerdo con él? ¿Prefiere escuchar puntos de vista divergentes, reflexionar un momento y después responder? ¿Se rodea con personas con puntos de vista diversos o prefiere colaboradores obsecuentes (yes men)?”. La señora Clinton quería saber todo de Calderón. Su estilo personal de gobernar, cómo era su verdadera personalidad, qué planes tenía para el resto de su administración y cómo era su relación con el PRI.

La idagatoria abarcaba también a los miembros de su gabinete. En particular le interesaba saber “si el estrés” los estaba afectando en su salud y de qué forma. Quería saber cómo están manejando las tensiones en su trabajo los funcionaios, empezando por el mandatario. En fin, que tanto los capos del crimen organizado que operan en México, como la Casa Blanca, han andado muy interesados en la vida y milagros del presidente Calderón. Ah, y en México el petista michoacano Gerardo Fernández Noroña también anda interesado en la salud del Presidente.

pcardenascruz@yahoo.com.mx


¿Algo grave sabe Washington?

PAULINO CÁRDENAS

Las coincidentes declaraciones de los altos funcionarios norteamericanos realizadas esta semana en las que, entre otras cosas, ven en México un grave y potencial peligro de que el grupo extremista islámico Al Qaeda se junte con algún cártel poderoso de la droga, que pudiera ser el de los Zetas –y que bien pudiera ser el del ‘Chapo’ Guzmán ¿por qué no?–, y tramen de manera conjunta ataques desde territorio de México contras instalaciones estratégicas de aquel país, parecería tener tres lecturas.

Una, que el fantasma de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 no deja dormir en paz al gobierno norteamericano. Dos, que el Departamento de Estado nortamericano quiere convencer a los miembros del Congreso para que aprueben más ayuda para el gobierno de México en su lucha contra las mafias, para lo cual está dramatizando al extremo la percepción y clima de la guerra que hay en el país, que ciertamente es preocupante. Tres, ¿Algo grave sabe Washington?

Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior de esa nación, aceptó este miércoles que el gobierno del presidente Barack Obama teme que pudiera haber una alianza entre el grupo extremista islámico Al-Qaeda y algún cártel mexicano que ella mencionó a manera de ejemplo  pudiera ser el de los Zetas, y que juntos pudieran tramar ataques desde México contra instalaciones estratégicas de aquel país. Ante los legisladores del Comité de Seguridad Interior en el Capitolio de Washington, Janet Napolitano señaló:

“Desde hace tiempo hemos estado pensado qué pasaría si Al-Qaeda se uniera con los Zetas, uno de los cárteles de la droga. Y simplemente lo dejo ahí”. Y ciertamente lo dejó ahí, como víbora chilladora en medio del corazón político norteamericano, que no en cualquier sitio. Nadie quiere imaginarse, y menos la Casa Blanca, lo que equivaldría esa alianza por la que verdaderamente temen, en términos de amenaza del terrorismo islámico. Expuso el temor de que los ataques pudieran ser desde terriorio mexicano. Y acaso podrían emplearse misiles.

Ayer, el jefe de los organismos de la Dirección Nacional de Inteligencia de la Casa Blanca, James Clapper, declaró que la violencia del crimen organizado en México es una “enorme preocupación” para Estados Unidos. “Recientemente elevamos este tema a ‘categoría uno’, la más alta, en términos de la prioridad dentro de nuestro marco de prioridades nacionales”. Añadió: “No hay duda de que esto significa una enorme preocupación para nosotros en Estados Unidos” por su “obvio potencial de penetración” en los estados fronterizos con México.

Apenas el pasado martes, el subsecretario de la Defensa norteamericana, Joseph W. Westphal, había señalado que el crimen organizado puede tomar el control del gobierno en México, al hablar de la probabilidad de que en un futuro las fuerzas armadas de su país pudieran estar combatiendo a los “insurgentes” en México y no en el Medio Oriente. Aunque el funcionario tuvo que acotar que sus declaraciones las hacía a título personal, de cualquier forma las hizo,  y no las rectificó.

Parecería existir realmente la eventual sospecha que los posibles ataques que teme el gobierno de Barack Obama pudieran realizarse con misiles de mediano y largo alcance, que acaso hasta estarían ya en poder de algún cártel de la droga mexicano.

Una filtración de WikiLeaks –cable 014070– señalaba que el Departamento de Estado norteamericano indagaba si los cárteles mexicanos que operan en México podrían estar por adquirir misiles a través de las redes internacionales de tráfico de armas de alta tecnología, como lo apuntábamos el pasado martes en este espacio en alusión a lo que dio a conocer sobre este tema en diciembre pasado la famosa red creada por Julian Assange.

Según ese documento enviado por dicho Departamento a su embajada en Moscú, el gobierno de Barack Obama pidió entablar conversaciones con Rusia sobre la venta de material bélico destinado a Venezuela, principalmente misiles antiaéreos. En dicho cable el gobierno de Estados Unidos expresaba su preocupación por la posibilidad de que el crimen organizado en México pudiera adquirir armamento de alta tecnología a través de sus nexos con las mafias de la droga colombianas y los mandos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Por lo pronto, las coincidentes declaraciones de los altos funcionarios norteamericanos parecieran ser parte de una orquestada campaña contra México para ‘apretar tuercas’, por la debilidad con la que el gobierno mexicano ha estado enfrentando al crimen organizado. La otra es que todo ese escándalo mediático pudiera obedecer a una estrategia para que el Congreso norteamericano apruebe un mayor presupuesto para enviar al gobierno de México en apoyo a la lucha contra las mafias a través de la Iniciativa Mérida o quizá un nuevo mecanismo de ayuda. O quizá sepan en Washington algo grave que están tratando de decirle a Los Pinos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Las advertencias del Pentágono

PAULINO CÁRDENAS

Estados Unidos, según los especialista en la materia, es el país donde más se consume droga en el mundo. Por ende, el problema no es el trasiego de estupefacientes que pasa de nuestro territorio al del vecino del norte. El temor es que el narco y en general el crimen organizado que opera en México se empodere más y más y los grupos criminales se conviertan en una amenaza real para la seguridad nacional mexicana y, sobre todo, para la seguridad interna de la Unión Americana. Ya hay advertencias claras del Pentágono que para frenar ese avance podrían  enviar ‘marines’ a nuestro país.

Ello se desprende de lo que dijo un alto funcionario del Pentágono, el subsecretario del Ejército estadounidense, Joseph W. Westphal, de que el crimen organizado puede tomar el control del gobierno en México, aunque por órdenes de sus superiores haya tenido que desdecirse y señalar después que sus comentarios no reflejan la posición del gobierno de Estados Unidos ni del Departamento de Defensa de su país.

Aunque en su excusa lamentó que sus afirmaciones “inexactas” hayan causado preocupación en Los Pinos y en Wahington, lo que dijo en en un foro realizado en el Hinckley Institute of Politics de la Universidad de Utah en Salt Lake City hace unos días cimbró. Y por más disculpas que ofrezca, quedó sembrada la advertencia de que en un futuro las fuerzas armadas de su país pudieran estar combatiendo a los “insurgentes” en México y no en el Medio Oriente.

“No quiero ver a nuestros soldados armados peleando contra la insurgencia justo en nuestra frontera o cruzándola”, señaló en una declaración que, por supuesto,  no gustó el tono tan claridoso de decir las cosas, aunque se haya visto obligado a señalar que “mis comentarios no son y nunca han sido o reflejado las políticas del Departamento de Defensa o del gobierno de Estados Unidos para con América Latina.

Antes que el mencionado subsecretario, el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, había dicho que su gobierno estaba listo a utilizar tácticas empleadas contra los terroristas en Irak y Afganistán, para enfrentar a los cárteles de las drogas en México.

Entre los altos mandos de las Fuerzas Militares de Estados Unidos hay preocupación del empoderamiento armado de los cárteles de la droga y, como se filtró por la red de WikiLeaks, pudieran estar adquiriendo misiles y armamento altamente sofisticado para seguir ganando terreno en México y, llegado el momento, como lo dijo Westphal, esos cárteles pudieran alcanzar el potencial para tomar el control del gobierno ya que representan un tipo de insurgencia. El temor por supuesto emana principalmente de la Oficina Oval en Washington.

Se sabe que el secretario de la Marina-Armada, Francisco Saynez, con la anuencia de su Comandante Supremo, Felipe Calderón, logró que comandos, hoy de élite, fueran preparados en ejercicios miliares norteamericanos que anualmente celebra la Armada de Estados Unidos con diversos grupos de otras naciones de la región, integrantes del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca conocido como TIAR.

Los cuadros son preparados por un cuerpo especial militar estratégico llamado Navy SEALs, que entrenan a tropas en mar, tierra y aire, creado en 1962. Estas instancias están bajo la supervisión del Comando Norte norteamericano, NorthCom, que sirve como el brazo de asistencia militar detrás de la guerra contra las drogas en México y que está ligado a la lucha antinarcótica del Departamento de Estado en otras formas.

Bajo su tutoría y dirección se realizan los entrenamientos de los comandos de élite que incluyen operaciones contra narcotraficantes, combate a terroristas y guerra no convencional. Tienen la consigna de matar al que consideran enemigo. Es sabido que la Marina mexicana ha contado con la asesoría de las áreas de inteligencia norteamericana para sus operativos, algunos de los cuales han sido exitosos, lo que ha causado celos por parte del Ejército y de la SSP federal.

Por ello, con respecto a las advertencias de los dos altos mandos del Pentágono, la pregunta que corre es: ¿La Marina-Armada de México vendría a ser la instancia que le abriría brecha a los ‘marines’ norteamericanos para combatir a “la insurgencia justo en nuestra frontera o cruzándola”, si ese propósito se hace realidad? Lo que sí, respecto de esas advertencias de las Fuerzas Militares de Estados Unidos, el Senado de la República debe entrarle al fondo del asunto.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Egipto contagia al mundo

PAULINO CÁRDENAS

Como epidemia, el conflicto de Egipto que inició antes en Túnez y que se está extendiendo a otras naciones de la África islámica, está pasando a contagiar a otros países de Europa y no tardará en llegar de manera formal y no simulada a naciones ubicadas en el Continente Americano, en donde existen exactamente las mismas causas que han dado lugar a la lucha de emancipación de aquellas naciones que forman parte del llamado Magred actualmente en conflicto: marginación, pobreza, miseria, cero democracia, desempleo y desprecio por las clases menesterosas.

Lo soprendente ha sido que este fenómeno de hartazgo que se está globalizando a mil por hora, está siendo manejado por jóvenes a través de las redes sociales como Facebook y Twitter, celulares, Ipod, Ipad y Blackberrys entre otras herramientas de comunicación instantánea, que están jugando un papel preponderante en las convocatorias para reunirse y ponerse de acuerdo para ganar las calles y realizar sus protestas. En Egipto el gobierno trató de anular las señales de internet y las redes sociales, pero todo fue inútil; se impuso la imaginación y audacia de la juventud cibernetizada.

Son ellos, los jóvenes, quienes están siendo mayoría aplastante para exigir que se vayan de poder los malos gobernantes y dictadores en varias partes de África islámica, cuyo ejemplo está empezando a cundir velozmente en el mundo. Las razones son las mismas: pobreza, falta de trabajo, hartazgo por las promesas no cumplidas, falta de democracia, corrupción de sus gobiernos y abuso de poder. En Egipto alrededor del 70 por ciento de su población de unos 82 millones de habitantes, son jóvenes.

En esta nación las exigencias de cambio las están encabezando principalmente las nuevas generaciones aunque también los adultos e incluso ancianos participan, pidiendo que deje el poder Hosni Mubarak quien durante tres décadas ha mantenido a los habitantes de aquel país en la marginación, empobrecidos y despreciados mientras que él se dice que ha acumulado alrededor del 37 por ciento del PIB de Egipto para su beneficio personal y el de su familia.  Por lo mismo, en otras partes del mundo se están empezando a ver manifestaciones de apoyo a ese movimiento civil frente a las embajadas egipcias.

El ejemplo y la efervescencia cunden a paso acelerado. Algunas protestas como la de Egipto y Túnez están extendiéndose a otras naciones del mundo árabe de mayoría islámica. Hay otros países en donde el virus libertario ya pegó. En Italia la gente, que también utilizó las redes sociales para sus convocatorias, salió a las calles para pedir que se vaya el primer ministro Silvio Berlusconi, tras el escándalo del caso Ruby en el que el mandatario es investigado por concusión e incitación a la prostitución de menores.

En varias ciudades de aquel país pudieron verse a través de los noticieros de televisión numerosas banderas nacionales y carteles con frases de “Dimite Payaso”, “Por un Italia libre y justa”, “Ésta no es la Italia de Via Olgettina”, “Los viejos babosos nos ponen nerviosos” o “Despierta Italia, merecemos algo mejor”. Berlusconi, como Mubarak, dice que él no se irá.

En España, por las redes sociales le está tocando turno a José Luis Rodrígiez Zapatero a quien también la gente le exige que se vaya que son quienes, o bien no han comulgado con sus ideas y planteamientos de él y del PSOE o que están decepcionados con su gestión. Hay mensajes de todo tipo: “ZP dimisión”, “¿No somos el futuro? Pues queremos seguir sin Zapatero”, “ZP, el peor presidente de la historia de España”, “Odio a Zapatero”, etc.

En México la semana pasada en el Zócalo capitalino hubo una mala copia de reclamos y exigencias por parte de varios contingentes del sector laboral que pedían la renuncia del presidente Felipe Calderón. Y no es que a sus consignas les haya faltado razón. La diferencia es que en Egipto las movilizaciones se han generado por movimientos espontáneos de las clases populares y acá los convocantes fueron líderes sindicales que pertenecen al mismo sistema echado a perder.

Por la velocidad que está cobrando la diseminación mundial de ese ejemplo de Egipto y aquellas naciones de Africa del Norte, es probable que no tarde en que la epidemia de rabia contra sus gobernantes llegue fuerte a México y otros países caribeños, centro y sudamericanos, en donde privan causas muy similares entre gobernantes y gobernados, por lo que los reclamos de hartazgo pudieran llegar a ser parecidos y tan decididos como los que se registran en aquellas lejanas naciones.

pcardenascruz@yahoo.com.mx